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Gogoan-por una memoria digna

~ Gogoan-por una memoria digna trabaja por una memoria que deslegitime la violencia y que sea pedagógica para prevenir situaciones como las vividas en Euskal Herria los últimos 50 años.

Gogoan-por una memoria digna

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Gogoan, por una memoria digna

02 sábado Mar 2019

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asesinatos, BVE, deslegitimar la violencia, Dictadura, Encuentros Restaurativos, Erainkiz, ETA, fuerzas de seguridad, GAL, Gesto por la Paz, Gogoan-por una memoria digna, homenajes a etarras, Memoria, memoria digna, ongi etorri, presos de ETA, respeto, tolerancia, transición española, Triple A, vía Nanclares

20190302-RP Pamplona

Rueda de prensa de Gogoan en Pamplona

Quiénes somos

Gogoan, por una memoria digna lo conformamos un grupo de hombres y mujeres de la Comunidad Autónoma Vasca y la Comunidad Foral Navarra que compartimos una inquietud por las graves vulneraciones de los derechos humanos acaecidas en los últimos 50 años y por el relato que se construya sobre este periodo de la historia.

20190302-RP BIlbao

Rueda de prensa de Gogoan en Bilbao

[Más abajo está la versión en euskera y un video de la rueda de prensa de Bilbao]

Qué objetivos nos hemos marcado

Nuestro compromiso vital nos lleva a marcarnos unos objetivos en este contexto de post-violencia en el que necesariamente hay que elaborar un relato sobre lo ocurrido y construir una memoria sanadora para nuestra sociedad.

Nuestros objetivos son:

 Deslegitimar la violencia

ETA no supuso una violencia de respuesta ante la dictadura: de hecho, la mayor parte de sus víctimas, el 94%, fueron asesinadas en democracia.  Que ETA naciera en un contexto concreto como la dictadura, no justifica su trayectoria.

Anexo-4 19800724-La Gaceta1
Anexo-6 19790730-Hoja del lunes1 Madrid
Anexo-6 19800202-La Gaceta1 Ispaster

La existencia de ETA y la responsabilidad de sus actuaciones solo competen a sus miembros, quienes libremente decidieron optar por el uso de la violencia.

La violencia de ETA generó un embrutecimiento entre quienes la defendieron, generando una cultura de la violencia y del odio muy intensa.

Así pues, es imprescindible realizar un profundo trabajo de deslegitimación de la violencia que, por una parte, reafirme de manera definitiva que la violencia ejercida, además de un error, fue injusta. Sus víctimas no eran merecedoras de semejante castigo. No existía ninguna justificación para ello. Y, por otra parte y no menos importante, es ineludible contrarrestar los dañinos efectos que esa cultura de violencia ha generado en un importante sector de la sociedad. Esta parte de la sociedad que, en muchos lugares, ha justificado y empleado la amenaza de la violencia y una crueldad insufrible contra sus propios vecinos, debe realizar el tránsito hacia el funcionamiento democrático y asumir las actitudes y los valores de respeto y tolerancia que son propios de esa forma de organizarnos. Eso implica no idealizar a quienes ocasionaron ese dolor.

ongi etorri

El Mundo

Por esa razón resultan inaceptables los recibimientos públicos a los miembros de ETA. Estos actos públicos no solo humillan a las víctimas; sino que para todos nosotros y nosotras significan el reconocimiento a unas personas por su actividad terrorista, no por otra causa. Y esto solo se puede interpretar como un aplauso a la violencia que es absolutamente inaceptable.

La actitud positiva que esperamos de quienes han apoyado la violencia es que cesen este tipo de actos públicos y, de los presos de ETA, que realicen una autocrítica sin peros, no condicionada, sin más matices que la cercanía al dolor generado.

Partiendo de que toda práctica terrorista es absolutamente ilegítima y condenable, consideramos que existe una diferencia nítida entre el terrorismo de ETA y el terrorismo de otros grupos como el GAL, el BVE, la Triple A, etc. Hacia estos últimos, no hubo un apoyo público significativo a sus criminales actuaciones. Más bien, lo contrario. La inmensa mayoría de sus asesinatos tuvo una respuesta de condena en la calle. Lo mismo ocurrió con los excesos que cometieron las fuerzas de seguridad especialmente en los años de la Transición.

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Hecha esta apreciación, queremos señalar que otra forma de deslegitimar la violencia es persiguiéndola, investigando los crímenes, y condenando a los culpables. Por desgracia, hay carencias muy llamativas en lo que se refiere a los casos de esta violencia ejercida por otros grupos terroristas y a las actuaciones ilegitimas y desproporcionadas de las fuerzas de seguridad. Paradójicamente, muchas de sus víctimas no tuvieron nada que ver con el terrorismo de ETA. En este sentido, consideramos que es necesario que haya un cambio de actitud y que, desde el Estado, se cumpla con las obligaciones y se aplique la justicia obligatoria y, sobre todo, la justicia que necesitan las víctimas.

 

Reivindicar una memoria digna

Como se ha visto, el final de ETA ha significado el final de la violencia asesina y de la amenaza, pero ahora queda elaborar una memoria digna. Y con “memoria digna” nos referimos a que se conozca el máximo de verdad posible de lo ocurrido como un derecho que asiste a las víctimas y a toda la sociedad. Como dice Reyes Mate “la memoria es la lectura moral del pasado guiada por la búsqueda de la verdad y la justicia”. Pero no se trata solo de conocer datos y agolparlos en volúmenes de libros y listados interminables, sino que es imprescindible hacer una lectura crítica de lo ocurrido porque corremos el riesgo de no aprender de nuestros errores y continuar arrastrándolos.

Creemos que es elemental desnudar a la violencia de cualquier lectura épica con la que a menudo se ha tratado de revestirla. Por eso decimos no a un relato que justifica, bajo el eufemismo del conflicto, tanto dolor.

19830505-La Gaceta Santutxu

Hay que marcar nítidamente un antes y un después. Y a ese después, solo hay que llevar la dignidad de las víctimas, la firme convicción de que la violencia solo aporta dolor y más dolor y que es inválida para construir nada positivo porque siempre parte de una injusticia contra un ser humano.

En esta reivindicación de una memoria digna es imprescindible identificar y distinguir claramente las responsabilidades. De la misma manera que es imprescindible definir quién es y quién no es una víctima. Esta violencia, fundamentalmente la violencia terrorista de ETA, ha generado mucho sufrimiento, pero siempre debemos diferenciar nítidamente la figura de la víctima porque pone en evidencia la injusticia de todo lo ocurrido. Las víctimas son las trágicas destinatarias de la más grave vulneración de los Derechos Humanos, el asesinato. Tratar de equiparar sufrimientos secundarios con el asesinato de un ser humano denota una perversión moral inasumible.  Solo a partir del reconocimiento, sin matices, sin compensaciones,  de la gravedad de los injustos asesinatos, podremos identificar y reconocer otros sufrimientos que generó esta violencia.

 

Cuáles son nuestras referencias

Para Gogoan, por una memoria digna hay unas referencias claras por la importancia y actualidad de su mensaje y por la validez del mismo para el futuro:

victimas_eraikiz

  • La asociación de víctimas Eraikiz. El mensaje que lanza a la sociedad es extremadamente valioso. En él pide que no olvidemos el pasado como antídoto para evitar un futuro con violencia, reclama una autocrítica del pasado, rechaza cualquier justificación de la violencia, pide respeto a la pluralidad de la sociedad, exige que reconozcamos la pluralidad de las víctimas y que eliminemos estereotipos equivocados, que nos acerquemos a las víctimas con respeto y afecto, que dialoguemos y nos impliquemos en la construcción de la convivencia.
  • La reflexión de los presos y presas de la llamada Vía Nanclares. Como llevamos repitiendo desde el inicio, es necesaria una reconstrucción de la convivencia dañada por la perversidad de 50 años de violencia. En este sentido, la recuperación para la sociedad de los ejecutores -que no únicos responsables- de esa violencia, la recuperación social de quienes han asesinado, es un gran éxito y un paso definitivo hacia esa convivencia recompuesta.

El PaísLos miembros de la Vía Nanclares realizaron una revisión crítica de su actuación y, desde Gogoan, aplaudimos esa actitud constructiva y positiva para toda la sociedad y criticamos a quienes pusieron trabas a aquella iniciativa y a quienes hoy en día marginan estas actitudes.

  • Los encuentros restaurativos entre víctimas y victimarios, partiendo siempre de la total libertad individual para participar en ellos. Este diálogo, siempre duro para sus protagonistas, ha permitido a los victimarios poner en práctica el reconocimiento del daño causado, no en genérico, sino expresado personalmente a quienes directamente lo sufrieron.

GxP

  • La actuación de los grupos pacifistas, entre los que destacamos a la Coordinadora Gesto por la Paz de Euskal Herria. Su mensaje, basado en principios éticos y pre-partidistas, de deslegitimación de la violencia y de construcción de la memoria siguen teniendo plena vigencia en la actualidad.

Probablemente, las referencias mencionadas sean lo más positivo que se pueda extraer de todo este periodo de violencia y algo de lo que podemos seguir aprendiendo. Y esa precisamente quiere ser hoy nuestra aportación social: revisar de manera crítica nuestro pasado reciente es la única forma de poder cerrar este capítulo de la historia.

Reivindicamos una memoria digna.


GOGOAN, por una memoria digna elkartearen AURKEZPENerako PRENTSAURREA

Nor garen

Gogoan, oroimen duinaren alde, Euskal Autonomia Erkidegoko eta Nafarroako Foru Erkidegoko gizon-emakume talde batek osatzen dugu. Aldez edo moldez, Giza Eskubideen defentsaren alde,  euskal gizartearen aniztasuna balioetsiz, helburu politikoak lortzeko bide baketsu eta demokratikoaren defentsan eta biktimenganako elkartasunaren alde aritu gara aspaldidanik. Horrez guztiaz gain eta aurrera begira, gure izenak dioen bezala, indarkeria politikoaren ondoren oroimen duinari eutsi nahi diogu.

Zeintzuk diren gure helburuak

Indarkeria-ondoko garai honetan ezinbestekoa gertatzen zaigu helburu batzuk azpimarratzea, gertatutakoaz kontakizun zintzoa egin eta gure gizartearentzako sendagarria izan daitekeen oroimena landu behar baita.

Hona hemen zein diren gure helburuak:

  • Indarkeria deslegitimatzea

ETA ez zen diktadurari emandako erantzun bortitza izan: bere biktima gehienak, %94 hain zuzen, frankismoa amaitu ondoren egin zituen. ETA diktadurapean sortu izanak ez du bere ibilbidea justifikatzen. ETA existitzea eta bere ekintzen erantzukizuna bere kideei baino ez dagozkie , beraiek erabaki baitzuten indarkeriaren bidea hartzea, ez beste inork. Gainera, ETAren indarkeria horrek jende askoren gogortze eta muturreratzea ekarri zuen, batez ere bere defendatzaileena eta, hartara, gorroto eta bortizkeriaren kultura gorpuztuz joan zen eurengan.

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Anexo-6 19790730-Hoja del lunes1 Madrid
Anexo-4 19800724-La Gaceta1

Beraz, ezinbestekoa zaigu indarkeriaren deslegitimazioan lan handia egitea, erabili zuten indarkeria hori bidegabea izateaz gain, huts galanta ere izan zela aitortzen hasiz. Biktima haiek ez zuten horrelako zigorrik merezi izan, ez baitzegoen inolako justifikaziorik. Beste alde batetik, indarkeriaren kultura honek gure gizartearen kolektibo batean zer-nolako kalteak eragin dituen ere aztertu eta baliogabetu beharra dago. Gizarte zati horrek, askotan, euren auzokoen kontra mehatxua eta krudelkeria erabili eta justifikatu ditu gogotik. Beraz, gure ustez indarkerian ibilitako pertsona horiek demokraziarako bidean jarri behar dira, baita demokraziaren errespetu eta tolerantziazko balore zein jarrerak jaso ere. Jakina, horrek eskutik

ongi etorri

El Mundo

dakar min hura eragin zutenen aldeko inolako idealizaziorik ez egitea. Orobat, ETAkideei ongietorri publikoak egiteari guztiz onartezina deritzogu. Ekitaldi publiko hauek biktimei kalte eta oinazea eragiten die, eta guri geuri ere mingarria egiten zaigu, omendutako horien ekintza terroristak ontzat ematen direlako. Hori guztia, azken batean, indarkeriaren aldeko txaloa baizik ez da eta, hartara, guztiz onartezina gertatzen zaigu.

Jendaurreko ekitaldi hauek lehenbailehen desagertzea espero dugu, baita ETAko presoek ezbairik gabeko autokritika egitea ere, sortu duten mina benetan eta sakonki aitortuz.

Jarduera terrorista oro guztiz arbuiagarria eta legez kanpokoa dela oinarritzat hartuta, ETAren eta beste talde batzuen terrorismoa (GAL, BVE, TRIPLE A, etabar) desberdina dela uste dugu. Azken hauek ez zuten inolako onespen herritarrik izan; alderantziz, herritarren gaitzespen borobila baizik ez zuten lortu. Terrorismo mota horrek eragindako erailketek erreakzio nabarmenak izan zituzten kalean. Trantsizio garaian segurtasun indarrek eragindako gehiegikeriekin ere gauza bera gertatu zen.

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Gauzak honela, indarkeria deslegitimatzeko beste modu batzuk ere badirela oroitarazi nahi dugu: erailketak ikertu, indarkeria bera jazarri eta errudunak kondenatu, besteak beste. Zoritxarrez, aipatu ditugun bigarren multzoko talde horiek eragindako neurriz eta legez kanpoko indarkeriaz egin diren ikerketetan hutsune nabarmenak daude oraindik. Kontrakoa badirudi ere, honelako biktima askok ez zeukaten zerikusirik ETAren indarkeriarekin. Hori dela eta,  Estatuak aldatu beharko luke bere ikuspuntua, eta bere eginkizuna bete beharko luke justiziarekin lankidetzan eta, batez ere, biktima horien erreparazioa sustatuz

  • Oroimen duina aldarri gisa

Denok ikusi dugu ETAren amaierak indarkeria hiltzailearen eta mehatxuaren amaiera ekarri dituela; beraz, oroimen duina gauzatzeko garaia da. Eta zera adierazi nahi dugu zorioneko «oroimen duin» horrekin: gertatutakoaren egia guztioi ezagutarazi, gure eskubidea baita. Reyes Materen hitzekin bat gatoz: «oroimena gertatu zaigunaren irakurraldi morala da, egia eta justizia abiapuntutzat hartuta».  Baina kontua ez da bakarrik datuak ezagutu, zerrendatu eta liburuetan gorde, ez; beharrezkoa da irakurraldi kritiko bat egitea eta geure egitea. Hori egin ezean, agian berriz egin genitzake errakuntza horiek

Indarkeria biluztu egin behar dugu, behinola jantzitako epika hori erantzi. Hortaz, gure ezetza ematen diogu, gatazkaren eufemismoaz mozorroturik, hori guztia justifikatu nahi duen kontakizunari.

19830505-La Gaceta Santutxu

Argi eta garbi bereizi behar ditugu lehena eta geroa. Geroaldi horretara biktimen duintasuna baino ez dugu eraman behar. Gainera, uste osoa dugu indarkeria oinazea baino ez dela izan, eta ez duela balio etorkizuna eraikitzeko, gizakiari eragindako bidegabekeria batetik abiatzen baita.

Oroimen duina aldarrikatzean, erantzukizunak zuzen identifikatu eta diskriminatu behar ditugu. Era berean, ondo baino hobeto definituko dugu nor den biktima eta nor ez. Indarkeria horrek, ETArenak gehienbat, sekulako sufrimendua sortu du. Hartara, zuzen bereizi behar dugu biktimaren figura, horrek argi erakusten baitu gertatutakoaren bidegabekeria. Biktimok Giza Eskubideen urraketarik latzenaren eramaileak dira: erailketarenak. Bigarren mailako pairamenak eta gizaki baten erailketaren parean jartzea perbertsio onartezina da. Hilketa horiek guztiz bidegabeak izan zirela irmo eta ñabardurarik gabe adierazi behar da; horren ondoren letorke biolentziak eragindako beste sufrimenduak finkatu eta aitortu ahal izatea

 

Zeintzuk diren gure erreferenteak

Gogoan, oroimen duinaren alde elkarteak talde eta ekimen batzuk ditu eredu, euren mezuagatik edota etorkizunari begirako balioagatik:

victimas_eraikiz

  • Eraikiz izeneko biktimen elkartea. Gizartera helarazitako mezua guztiz baliotsua da. Berton esaten dute indarkeriarik gabeko etorkizuna eraikiko badugu, lehenaldia ezin dugula ahaztu; lehenaldiaren autokritika eskatzen dute; indarkeriaren aldeko ezein aitzakia arbuiatu egiten dute; gizartearen aniztasuna onartu eta okerreko estereotipoak baztertu eta biktimen aniztasuna aitortu behar dugula,. Biktimenganako begirunezko hurbilketa eskatzen dute eta elkarbizitzan inplika gaitezen.
  • Langraitzeko Bidea izeneko presoen hausnarketa. Hasieratik esan bezala, indarkeriaz jositako 50 urte igaro ondoren, elkarbizitza berreraiki behar dugu. Ildo honetan, hiltzaileen berreskuratze soziala arrakasta handia da, eta, hartara, elkarbizitzaranzko urrats sendoa. Langraitzeko kide hauek egindakoaren berrikuspen kritikoa egin zuten eta Gogoanekook gizarte osoarentzat ona den jarrera horrekiko atxikimendua erakutsi nahi dugu, baita ekimen horri eragozpenak jarri zizkienei kritika egin ere.
El País

Jose Ignacio Pikabea Burunza

  • Biktima eta biktimagileen arteko topaketa eraikitzaileak. Askatasun osoz parte hartu bazuten ere, oso gogorrak izan ziren guztientzat. Alabaina, solasaldi horiek hiltzaileei ikusarazi  diete zer-nolako kalte eta mina eragin zuten biktimengan eta, ondorioz, eurenganako errekonozimendua adierazi ahal izan diete.

Dilo con tu silencio

  • Talde bakezaleen jarduerak, Bakearen aldeko Koordinakundea-Gesto por la Pazena bereziki aipatuz. Haien mezua, betiere printzipio etiko eta prepolitikoetan oinarritua, bortxakeria deslegitimatu eta memoria eraiki nahi duena, inoiz bezain indartsu ageri da gaur egun.

Ziur aski, goian aipatutako eredu horiek indarkeria sasoi horretako konturik positiboena dira eta beraiengandik ikasten jarraituko dugu. Horrexek, hain zuzen, izan nahi du gure ekarpen soziala; kapitulu hau behar bezala itxiko badugu, gertatu zaigunaren sustraietara joan beharko dugu, mingarria suertatu badaiteke ere. Ez da beste biderik

Eskerrik asko,

LogoGogoan1

30 de enero

12 martes Feb 2019

Posted by gogoanmemoria in Memoria, Víctimas

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Bilbao, derechos humanos, fanatismo, Gandhi, Gesto por la Paz, globada por la paz, intolerancia, Itaka, justicia, manifestaciones, manifestaciones de enero, Memoria, paz, terrorismo, víctimas del terrorismo, Ya es hora de vivir en paz

El 30 de enero, para muchas personas en Euskadi, no es un día más del calendario, sino que es una fecha muy señalada. Durante muchos años, cada 30 de enero, miles de pacifistas llenaban las calles de Bilbao. Por la mañana con las Globadas por la Paz que

Globada-ITAKA

Globada ITAKA

organizaba y organiza el colectivo Itaka y, por la tarde, recorriendo en silencio la Gran Vía de Bilbao reclamando, año tras año, la paz para esta tierra tras las pancartas de Gesto por la Paz.

Esto decía el comunicado final de la manifestación de 1992:

 

Llevamos ya demasiado tiempo sufriendo la violencia y sus consecuencias. Sin duda, la más dolorosa de éstas ha sido la pérdida irreparable de casi 900 vidas humanas. A esto hay que sumar un enorme número de heridos, los daños a la convivencia entre los ciudadanos, las pérdidas económicas,… Por otra parte, muchas personas que se han valido de métodos terroristas para sus fines políticos se encuentran encarceladas, con lo que ello supone para sus familias.
Pero hoy la mayoría del pueblo vasco se posiciona claramente en favor de la Paz y en contra de la violencia. Y lo manifiesta públicamente en cada convocatoria electoral, así como a través de todo tipo de iniciativas cívicas por la paz, la justicia y los derechos humanos.

19920202 manifestación Gesto por la Paz

2 de febrero de 1992

A pesar de los años transcurridos, el mensaje no perdió actualidad durante muchísimos años, como tantos y tantos de los creados por Gesto por la Paz que siguen teniendo la vigencia que le otorga haber sido creados sin mezquindad, con la mirada del largo plazo, del bien común, de los principios fundamentales…

Desde que Gesto por la Paz desapareció, algunos de sus militantes se siguen reuniendo en torno al 30 de enero en Bilbao. De manera privada, recorren algunos lugares donde fueron asesinadas vecinas y vecinos de Bilbao; les recuerdan, denuncian la injusticia de su asesinato y, cada año, se siguen sorprendiendo de ocurrido en todos aquellos años de tantísima violencia.

Este año fueron al barrio de Rekalde y este es el video que hicieron de su recorrido:

 

Como se sabe, ETA dejó de matar en octubre de 2011 y, como se puede ver, los restos del fanatismo y de la intolerancia, aun campan a sus anchas en muchos rincones de Euskal Herria. Queda mucho camino aún por recorrer.

La sociedad vasca ante el terrorismo

10 jueves Ene 2019

Posted by gogoanmemoria in Memoria

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Antonio Rivera, Basta Ya, charla-coloquio, Chillida, Colectivos Vascos por la Paz y el Desarme, exposición, Foro Ermua, Fundación Centro Memorial de Víctimas del terrorismo, Fundación Fernando Buesa, Fundación Sancho El Sabio, Gesto por la Paz, Instituto Valentín de Foronda, Irene Moreno Bibiloni, Itaka, Jesus Zubiaga, manifestaciones multitudinarias, Oteiza, Pacifismo, Raúl López Romo

Como se informó en un post anterior, las fundaciones Fernando Buesa y Sancho el Sabio han realizado una interesante exposición sobre «La sociedad vasca ante el terrorismo» en la que recogen las distintas reacciones de la sociedad y cómo fueron evolucionando a lo largo de los años. Precisamente, los comisarios de la exposición, los historiadores Antonio Rivera e Irene Moreno, utilizan las imágenes de dos artístas vascos, Chillida y Oteiza, para reflejar esa evolución de pensamiento y actitud ante el terrorismo.

Es un buen material el que se expone y, en este sentido, hay que felicitar a la Fundación Sancho el Sabio.

Respecto a la realización de la exposición, hay que reconocer el esfuerzo de  investigación realizado porque la muestra no se limita a recoger el trabajo de organizaciones pacifistas o no pacifistas conocidas, sino que se nombran y se reconoce el trabajo de organizaciones locales y minoritarias que también hicieron su aportación, como Colectivos Vascos por la Paz y el Desarme o Itaka.

Sin duda alguna, es difícil la labor de interpretar los hechos y que su lectura satisfaga a todas las personas. En este sentido, cualquier visitante que leyera este panel, por ejemplo, podría interpretar que solo se produjeron manifestaciones multitudinarias ante el terrorismo a partir del surgimiento de Basta Ya o del Foro Ermua -«Su manera de hacer ya no era el silencio de Gesto sino grandes manifestaciones«- y muy posiblemente, quien hubiera seguido a Gesto por la Paz, habría considerado esto un injusto error.

2 de febrero de 1992
enero 1993
enero de 1995

enero de 1996
1997-secuestros
enero 1998


Todas estas fotografías, salvo una que pertenece a la campaña contra los secuestros, son de manifestaciones convocadas por Gesto por la Paz en torno al 30 de enero. No eran respuesta a actos terroristas, ni a ejecuciones especialmente dolorosas y dramáticas como muchas vividas. Eran simples convocatorias por la paz.


Es un ejemplo, sin más, de lo difícil que resulta exponer los hechos sin abandonar la particular visión de las cosas que tiene cada persona.

Como colofón de la exposición, ayer, 9 de enero, se ofreció esta charla-coloquio en la que participaron Jesús Zubiaga (Fundación Sancho el Sabio), Antonio Rivera (Instituto Valentín de Foronda), Irene Moreno (Instituto Valentín de Foronda) y Raúl López Romo (Centro Memorial de Víctimas del terrorismo). Para quienes no pudísteis estar presentes, la Fundación Fernando Buesa nos la ofrece aquí.

 

Al margen de interpretaciones y enfoques personales, es una muy buena iniciativa que debería extenderse por más lugares, porque es importante que se sepa que hubo una parte de la sociedad que sí trabajó altruistamente y con una generosidad desbordante para que todo aquel infierno terminara.

¿Dónde estabas entonces?

19 miércoles Dic 2018

Posted by gogoanmemoria in Memoria

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Antonio Rivera, carteles, fondo documental, Fundación Centro Memorial de Víctimas del terrorismo, Fundación Fernando Buesa, Fundación Sancho El Sabio, Fundación Víctimas del terrroismo, Gesto por la Paz, hemeroteca, Instituto Valentín de Foronda, Irene Moreno Bibiloni, Luis Castells Arteche, Memoria, Raúl López Romo, sociedad vasca, terrorismo, UPV-EHU, violencia del Estado

Con este interrogante terminó la intervención de Antonio Rivera en la presentación de la exposición «Euskal gizartea terrorismoaren aurrean – La sociedad vasca ante el terrorismo» que ha organizado la Fundación Sancho el Sabio junto a la Fundación Fernando Buesa y que ha contado con la colaboración del Instituto Valentín de Foronda, de la UPV-EHU, la Fundación Centro Memoria de Vícitmas del terrorismo y la Fundación de Víctimas del terrorismo.

Después de toda esta relación de relación de colaboradores, es obligatorio mencionar a quienes realmente han llevado el peso de la exposición: Irene Moreno Bibiloni, autora de una tesis sobre Gesto por la Paz defendida esta misma primeravera y que se publicará en breve; y Antonio Rivera, profesor de la UPV-EHU y miembro destacado del Instituto Valentín de Foronda.

A través de fondos documentales de la Fundación Sancho el Sabio, han realizado una interpretación de cuál ha sido el posicionamiento de la sociedad vasca ante el terrorismo y la violencia del Estado. Los fondos son fundamentalmente prensa, carteles, pegatinas, pasquines… todo ello acompañado de paneles interpretativos de la evolución de una sociedad


El valor de estos objetos es enorme porque permite de una manera muy visual e irrefutable conocer de primera mano cuáles eran los mensajes de aquellos años. Por otra parte, como se ha mencionado, los comisarios de la exposición van realizando su interpretación de las distintas décadas de violencia y la evolución de cuál fue la reacción de la sociedad ante esta violencia. Como parte de la exposición, se ha editado una pequeña publicación con artículos de Irene Moreno, Antonio Rivera, Luis Castells y Raúl López que lo puedes leer aquí: CATÁLOGO.


Sin duda alguna, es una muy buena iniciativa. Es fundamental utilizar esta documentación para que recordemos o para que aprendamos qué ocurrió. Luego, cada cuál que piense dónde estaba entonces, pero… que nadie olvide que todos/as llegamos tarde.

 


Una licencia:


La exposición estará abierta desde el 18 de diciembre hasta el 11 de enero en la Sala Araba de Vitoria-Gasteiz.

Justos, insumisos y resistentes

20 martes Nov 2018

Posted by gogoanmemoria in Memoria

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amenazas, Centro Memoria Victimas del terrorismo, concejales, El Correo, El Diario Vasco, Gesto por la Paz, Iñaki Dubreuil, Justos insumisos y resistentes, Memoria, miedo, no-violencia, Pacifismo, pluralismo, prejuicios, Raúl López Romo, relato, silencio, terror, violencia de persecución

El pasado 2 de octubre, Raúl López Romo, historiador del equipo del Centro Memorial Víctimas del terrorismo, escribía en El Correo y El Diario Vasco el artículo «Justos, insumisos y resistentes» que podéis leer en el link.

A algunas personas nos pareció extraño que bajo ese título, el artículo no hiciera referencia al compromiso de parte de la ciudadanía frente al terrorismo, que no existiera la más mínima referencia a las personas que participaron en la revolución -¿exagerado?, quizás- no violenta que realizaron de la mano de Gesto por la Paz y grupos similares. Dado que el autor del artículo es un historiador que trabaja en un memorial, repetimos, consideramos necesario publicar otro artículo con nuestra propia visión sobre quiénes fueron justos, insumisos y resistentes.

Este ha sido el resultado publicado en El Diario Vasco (23 de octubre) y El Correo (20 de noviembre):


Sobre Justos, insumisos y resistentes

Como estamos en tiempo de relato, cuando hace unos días abrimos el periódico y leímos el título de un artículo que decía «Justos, insumisos y resistentes» enseguida intuimos que el artículo sería una especie de reconocimiento a la gente que de manera absolutamente desinteresada y motivada exclusivamente por hacer «lo que tenía que hacer», salió a la calle tomada por los llamados «violentos» y con un silencio atronador inició toda una convulsión social en una comunidad que estaba paralizada por el miedo, los prejuicios y la comodidad. Estas personas hicieron un hueco muy relevante en el espacio público lo que supuso, en ocasiones, tener en frente literalmente a quienes atemorizaban a toda la ciudadanía con sus actitudes chulescas, violentas y dictatoriales. Y estas personas, sobre todo, empezaron a cambiar la mentalidad y despertaron la conciencia moral de la sociedad vasca que era capaz de pasar por delante de un cadáver y asumirlo con «normalidad». Empezaron el largo camino de deslegitimar la violencia. Como alguien dijo en una ocasión, «Gesto por la Paz nos enseñó que matar estaba mal«. Así de sencillo y así de inaudito.

Sorprendentemente, el artículo no tenía nada que ver con estas personas anónimas que objetivamente fueron justas, insumisas y resistentes y, de forma similar a lo que había ocurrido en determinadas circunstancias durante esos años de violencia, esas personas vuelven a quedar en el olvido. No se trata de quitar ningún mérito ni reconocimiento a quienes, a pesar de tener una amenaza de muerte por parte de ETA, se presentaban a las elecciones en sus pueblos.

Iñaki Dubreuil. Acto Gesto por la Paz Durando, abril 2003

Precisamente siendo fieles a una memoria justa y verdadera, queremos recordar lo que los anónimos pacifistas escribían ya en 2003, en plena época de acoso a los concejales de partidos amenazados: «Agradecemos públicamente el esfuerzo y sacrificio personal que supone presentarse como candidato en las próximas elecciones municipales, especialmente a quienes participan en las listas de los partidos políticos amenazados. Hoy en día, ser candidato implica un alto coste, tanto para ellos como para su entorno más cercano. Gracias a estas personas el ejercicio democrático del voto sigue siendo posible.» [*] Y lo decían entonces, cuando la amenaza se convertía en realidad un día sí y el otro también. Además, los pacifistas salían a la calle a manifestar ese apoyo; incluso estos pacifistas ofrecieron de manera no pública su insignificante nombre para rellenar candidaturas que no se podían completar por la presión del terrorismo.

Y hay un matiz que no debemos obviar: esta movilización pacífica estuvo protagonizada por un colectivo muy plural; todas, eran personas que coincidían en la defensa de valores universales asumiendo que su mensaje era político, pero pre partidista. De ahí que ese espacio pacifista conquistado lo compartiera gente procedente de todas las sensibilidades políticas existentes, siempre que se asumiera que violencia y política eran realidades contrapuestas e imposibles de casar en un sistema democrático.

Estamos en un tiempo de relato y es necesario mantener un escrupuloso rigor en las palabras y en la valoración de los hechos, más si proceden de quienes apuntan a escribir la verdad de lo ocurrido. Todo no se puede restringir al ámbito de la producción y difusión editorial.

Una tarea pendiente es precisamente desarrollar nuevos espacios para dar a conocer lo mucho, o poco, que se hizo por parte de la sociedad vasca durante los años de la violencia. Por ejemplo, hoy en día sigue siendo muy importante dar a conocer la voz de las víctimas porque, tristemente, aún a muchas personas les resultará novedosa, pero también, en la construcción de ese relato, habrá que resaltar que hace cerca de 20 años ya se inició ese ejercicio, en un contexto de violencia en el que resultaba mucho más difícil que se oyera la voz de las víctimas.

En resumen, si se quiere lanzar un mensaje sobre “Justos, insumisos y resistentes“ es de rigor mencionar que también hubo personas anónimas que reaccionaron frente al mal instalado, defendieron los valores democráticos, mantuvieron posicionamientos radicalmente no violentos, rompieron la cadena del terror y fueron un ejemplo de moral y dignidad. Gente valiente que hizo lo que pensaba que “tenía que hacer”. Gracias a todas esas personas.

 

Firman: Isabel Urkijo Azkarate, Jesús Herrero Arranz, Iñaki García Arrizabalaga, Maite Leanizbarrutia Biritxinaga, Fabián Laespada Martínez, Lourdes Oñederra Olaizola, Pello Salaburu, Eugenio Ariztimuño Amas, Garbiñe Santacoloma Ibañez, Amagoia López de Larruzea, Iñaki Uribarrena Ibarguengoitia, Inés Rodríguez Ranz y Edorta Martínez Fraile, miembros de Gogoan, por una memoria digna

[*] Declaración en favor de la libertad y la convivencia. Gesto por la Paz, 2003


 

Para terminar, queremos añadir la reflexión final del artículo de Jesús Herrero Arranz para la revista GALDE, «Las paradojas del final«:

Algunos análisis actuales intentar reducir a Gesto por la Paz únicamente al plano de la ética, obviando sus aportaciones a la política pre-partidista, para diferenciarlo de otras organizaciones con otras aproximaciones ante el problema de la violencia. Estas y otras muchas cuestiones son las que tienen que ser analizadas con rigurosidad para construir y reivindicar la memoria de lo que nunca debió comenzar.

 

 

«Herenegun»

18 domingo Nov 2018

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Aportaciones de Gogoan, por una memoria digna al programa educativo Herenegun elaborado por el Gobierno Vasco

 

Presentamos las aportaciones que ha realizado Gogoan, por una memoria digna al programa educativo Herenegun en la confianza de que sirvan para mejorar dicho programa.

Antes de presentar las reflexiones, queremos comentar un aspecto que nos parece importante: no cuestionamos los hechos expuestos -ocurrieron, sí-; sin embargo, a nadie se le escapa que su ubicación en el relato, la intensidad de unos frente a otros, las deliberadas ausencias, los tiempos, etc. son determinantes para crear un relato con una mirada determinada o justo con la contraria. Por este motivo, consideramos que es necesario pulir gran parte de ese tratamiento añadido.

Comentarios sobre el programa educativo Herenegun

Nuestros comentarios se van a centrar fundamentalmente en el material audiovisual. Consideramos que precisan cambios sustanciales:

  • El papel de la Iglesia ha sido mucho más importante que el que transmiten los videos. Si bien es verdad que mucha gente de iglesia ha trabajado duramente por la paz en Euskadi, se debe reflejar que ha habido bastantes curas profundamente implicados en la actividad de ETA y muchos que se han identificado de forma pública (cartas, artículos de opinión, sermones, manifestaciones, etc.) con la izquierda abertzale que han apoyado el terrorismo. Su peso ha ido disminuyendo de forma pareja a la secularización de la sociedad, más que por un abandono consciente de posturas identificadas con quienes estaban causando un grave daño a la sociedad.

  • El papel de la universidad, desde un doble punto de vista: en los 60 y 70, la universidad fue un hervidero de ideas y movilizaciones, al tiempo que grandes sectores pedían la creación de una universidad pública (hubo que esperar hasta 1968); más tarde muchos universitarios alzaron con fuerza su voz contra las actividades de ETA, a la par que otros apoyaron el terrorismo.

 

Comentarios más concretos sobre diferentes cuestiones planteadas en los capítulos del audiovisual

 

  • Hay un enfoque erróneo de lo que fue el Acuerdo de Ajuria Enea, ya que no se le da la importancia y carga institucional que tuvo y lo que supuso de marginación a ETA y Batasuna. No se explica bien. Además, se firmó en enero de 1988; esto es, en la década anterior.

Transcurridos casi once años desde las primeras elecciones democráticas, el terrorismo es un fenómeno que persiste entre nosotros. Su erradicación sigue siendo hoy, por tanto, un objetivo común fundamental de la acción de todas las instituciones y fuerzas democráticas.

El combate contra el terrorismo es, por encima de todo, el combate de la razón frente a la sinrazón, de la vida frente a la muerte, de la libertad frente a la imposición. Es, en consecuencia, el esfuerzo por hacer prevalecer los principios éticos en que se asienta la convivencia en una sociedad civilizada ante quienes lo niegan.

Pacto de Ajuria Enea, 1998. El Mundo

  • Elkarri no fue una organización por un acuerdo por la paz, sino «por el diálogo y el acuerdo«; esto es, trabajaba en la búsqueda de un acuerdo político que pudiera satisfacer los deseos de ETA y así obtener la paz. Se supedita la política a las reivindicaciones de la violencia y se ofrece en el envoltorio democrático del referéndum o consulta.
Elkarri, 1994
Elkarri, 1995. Paul Rios
Elkarri, 1995
Elkarri 2012. Gorka Espiau
Elkarri 2012

Por otro lado, esta organización aparece con un protagonismo excesivo. No se dice cuál fue su origen: un movimiento ecologista (Coordinadora Lurraldea) que quería influir el trazado de la Autovía de Leitzaran, cercano a HB y dirigido por un concejal de esa formación que nunca condenó ningún ataque de ETA, aunque hubiera asesinados en su mismo municipio, Tolosa. Ni siquiera cuando ETA intervino directamente en la autovía. [José Edmundo Casañ fue asesinado por ETA el 4 de marzo de 1991]

La firma del acuerdo con el presidente de la Diputación Foral de Gipuzkoa, que atentaba de forma directa contra las reglas del juego democrático (pues fue el resultado de una imposición desde fuera de las instituciones elegidas) se presentó como un éxito y un ensayo general. En efecto, lo fue… para HB y quienes dirigían la Coordinadora.

Manifestación en defensa de las instituciones democráticas sobre la autovía de Leizarán.

Ese origen es muy importante para entender el papel que la organización jugó en años posteriores. Nada de esto aparece en los documentos.

  • Manifestación Gesto por la Paz, 1993

    Se presenta a Elkarri como otro movimiento para la paz, cosa que no es cierta, similar en cierto modo a Gesto por la Paz, y la importancia de esta organización queda absolutamente diluida en el único video en el que aparece -1’18»-, cuando Gesto por la Paz, a diferencia de Elkarri, fue un movimiento desprovisto de connotaciones políticas, y que aglutinó a todos quienes estuviesen en contra de acciones terroristas. Todo esto debería de quedar muy claro si queremos ofrecer a los jóvenes una información ajustada a la realidad.

  • Firmantes Acuerdo de Lizarra. 1998

    Hay un salto abrupto entre la detención de la cúpula de HB y el Acuerdo de Lizarra, que se describe como un acuerdo de paz: “Los participantes de Lizarra Garazi querían abrir un proceso de Paz en Euskadi”. Que se sepa, se trataba de un acuerdo político, con un objetivo político: obrando de esa manera se confiaba en que ETA dejaría de “tener sentido”. De hecho, la clave de bóveda del acuerdo de Lizarra es la vinculación entre violencia y política. De esto no se dice nada.

Acuerdo firmado el 12 de septiembre de 1998 en la localidad de Lizarra, ratificado posteriormente en Donibane Garazi, por fuerzas políticas sindicales y sociales que reconocían Euskal Herria como marco de decisión, para delinear un proceso de solución política al conflicto vasco-español-francés.

Por Iñaki Egaña

  • Manifestación Julio Iglesias Zamora, 11 de septiembre de 1993

    Se echa de menos, y mucho, un tratamiento específico de los secuestros. En los 90 hubo cuatro secuestros muy largos y con una contestación ciudadana como nunca antes se había conocido, con manifestaciones multitudinarias, artículos en prensa, concentraciones, implicación coordinada de la élite social y de ciudadanía anónima, tomas de posición… El secuestro de Ortega Lara merece 16 segundos, frente a 1’50» la primera manifestación de Elkarri. En estas campañas contra los secuestros, el papel desempañado por Gesto por la Paz fue fundamental ya que lideró todo el movimiento ciudadano. Pero todo eso se olvida: como ya habían sacado a esos pacifistas en el capítulo anterior, en este no había que hacerlo.

    Concentraciones José María Aldaya, 1995

Por cierto, el secuestro de Aldaya que aparece sin que la actitud agresiva de los contramanifestantes merezca comentario alguno, sucedió en la década de los 90.

 

  • Aparece la socialización del sufrimiento, pero sin la fuerza necesaria. Unas imágenes de archivo no penetran en lo que aquello significó para amplios sectores de la sociedad. Aquella estrategia fue un ataque directo a la gente (o a propiedades públicas que usaba la ciudadanía). Eso no se puede transmitir solo con la imagen de un autobús ardiendo. Afectó a miles de personas, muchas de ellas corrieron grave peligro. Había zonas a las que daba miedo ir; verdaderos territorios prohibidos por peligrosos para muchas personas. En ellos, durante años, unos pocos -la izquierda abertzale-, decidían lo que se podía o no se podía hacer. Nada de eso aparece.

Campaña contra el lazo azul

La izquierda abertzale actuó siempre como un entorno opositor, al margen de que su partido, Herri Batasuna, gobernara en determinados lugares. Y esta izquierda abertzale apoyó el ataque sistemático contra el que pensase diferente, se enfrentó con manifestantes pacifistas impidiendo concentraciones o agrediendo directamente a los manifestantes… Nada, no aparece nada de todo esto.

 

  • La actividad de ETA queda reflejada en frías estadísticas: tantos muertos aquel año, tantos heridos, fotos de periódicos…, como si fuesen accidentes de tráfico. Necesaria, pero fría, incapaz de transmitir lo que muchas víctimas vivieron. No se habla con un mínimo de garra de los enormes sufrimientos de las víctimas: los funerales en soledad, casi en la clandestinidad; persecución de familias que han perdido un miembro (negando el saludo, haciendo manifestaciones en la puerta, pintadas…); ataques hasta en las tumbas o en los monolitos de recuerdo a la víctima; familias de guardias civiles que vuelven al pueblo en absoluta soledad… Por otra parte, los chivatos no existen; tampoco las bienvenidas como héroes a los que salen de la cárcel… No hay sentimiento alguno. Tampoco hay estadística capaz de reflejar eso.
Monolito Fernando Mugica
Monolito Juan Marí Jauregi
Lápida Gregorio Ordoñez

  • Tornillo arrojado contra pacifistas, 1995

    Tampoco aparece el papel que durante años han jugado la Ertzaintza y los jueces, salvo que sea para detener a manifestantes de la izquierda abertzale, o cuando son atacados en fiestas. Pero nada se dice sobre su papel separando manifestaciones: una autorizada y la otra convocada con el objetivo de impedir que los primeros se manifestasen. Esto ocurrió durante algún tiempo: las directrices que recibía la Ertzaintza parecían no distinguir entre «buenos» y «malos» y, mientras, los jueces miraron hacia otro lado. Nada de esto aparece.

 

  • Aparecen varias víctimas en los videos. Casi todas ellas han dado pasos para acercarse de algún modo a los asesinos, protagonizando los llamados encuentros restaurativos o participando en encuentros con víctimas causadas por otros terrorismos, acudiendo a centros educativos, etc. Se trata de una actitud ejemplar en el camino hacia la paz que reconocemos, admiramos y consideramos que tiene que ser referente, pero debe decirse que estamos hablando de una minoría absoluta, de una excepción. Hay miles de otras víctimas que no han tomado ese camino y a las que tampoco podemos pedir que lo hagan. El respeto debe ser absoluto. Pero su elección les ha llevado a una vida más solitaria, más oscura, más apartada, seguramente mucho más traumática. Estas víctimas no existen, no aparecen para nada en los documentales. Pero ahí están. Y son muchos miles.
1976 funeral atentado ETA
1980 funeral atentado BVE
1991 funeral atentado ETA

  • Aparece el movimiento de los insumisos en contra del servicio militar (nada menos 2’30»). Fue importante, y está bien que se cite en un material de este tipo. Pero se le concede una importancia excesiva. Además, ¿qué tenía que ver aquello con el tema central, más allá de que muchas personas fueran insumisas y de la izquierda abertzale al mismo tiempo y pintaban «la mili con los milis»?

 

  • Se ensalza el papel de los enviados internacionales, como si el cerco al que la policía y jueces habían sometido al entorno etarra no hubiera existido o como si el mundo de la política y gran parte de la sociedad no les hubiera democráticamente acorralado. Esto no se refleja ni se explica, y fue, en nuestra opinión, la clave de la renuncia a seguir pegando tiros: estaban moral y materialmente exhaustos, muertos. En realidad, el montaje de Aiete se organizó, con ETA ya casi desaparecida, para que ese mundo no se sintiese “ofendido”, pero la realidad es que habrían seguido con su actitud si no les hubieran detenido tres cúpulas en un solo año. De hecho, la tregua de la T-4 se vino abajo porque esta gente seguía convencida del acuerdo político para dejar las armas.

Mediadores internacionales. Aiete, 2011

En resumen, es fundamental para quien no lo ha vivido de cerca que se refleje que ETA abandonó las armas por cuasi-rendición. Habría que usar esa palabra, rendición, porque es la que con más fidelidad refleja lo ocurrido, pero si aún no nos atrevemos a decirlo, el documental, al menos, debería reflejar con claridad que ETA entregó las armas; no dijo nada ni solicitó nada a cambio (porque tampoco tenía fuerza alguna para hacerlo); dio publicidad a unas excusas muy light, pero excusas en definitiva, y echó la persiana sin nada en su haber, salvo todo el sufrimiento causado. Esto hay que contarlo. Porque en el documental se da a entender que con la escenificación de Aiete, los facilitadores convencieron a los etarras de que eso de matar ya no se llevaba y estos, bonachones y campechanos, decidieron hacerles caso. Las cosas no fueron así.

 

  • La sociedad vasca tiene una deuda con todas las personas que lucharon democráticamente contra el entramado etarra y se la jugaron deteniendo comandos y poniéndoles contra las cuerdas.

 

En general, visto el material, se constata lo siguiente:

Faltan testimonios de personas del colectivo más acribillado por ETA: familiares de guardias civiles, policías y militares asesinados por ETA. Son el colectivo más numeroso de muertos (506 personas) y no se ve a nadie decir nada. La balanza siempre es injusta, pero en este caso es brutalmente desequilibrada. Eso sí, una persona que se traslada en bus a ver a su familiar etarra preso muy lejos habla de su sufrimiento. ¿Por qué no se ha entrevistado al guardia civil Antonio Moreno, padre del niño Fabio, y sí a cuatro mujeres de trabajadores de Euskalduna -2’43»-?

Creemos que los documentos no reflejan ni de cerca que el dolor generado en esta tierra ha sido tremendamente cruel e injusto para con las víctimas de ETA, del GAL y de los grupos organizados por la extrema derecha; igualmente, para las víctimas de actuaciones policiales indebidas, desproporcionadas e injustas. Y todo ese dolor (el de los asesinatos) no es comparable con el de una novia que tiene que hacer cada mes 2.000 kilómetros para ver a su novio etarra. No es lo mismo. Y es muy importante no frivolizar sobre lo que son violaciones de derechos humanos, porque es distinto quedarte sin micrófono a quedarte sin padre. Lo primero tiene remedio y lo segundo, no. Y esto no se refleja de ninguna manera en los materiales didácticos.

Toda actuación policial que aparece en los documentales se reduce a mera brutalidad policial.

Nos parece un material excesivo en duración: hay que ser más claro, directo y objetivo: datos (Historia) y testimonios (Memoria), pero con la graduación e intensidad del tamaño de las violencias vividas, de los dolores sufridos y de las aportaciones para la paz realizadas.

Queda muy corta la parte dedicada a la respuesta social y pacífica a la violencia, que fue muy meritoria creando sensibilidad y conciencia pacifista. Además, los miembros de esos grupos aguantaron desplantes, humillaciones y ataques de la izquierda abertzale en numerosas concentraciones ¿De eso, es decir, de la intransigencia y de la imposición por la fuerza no hay que hablarles a los jóvenes?

Sugerencias

Para terminar, aportamos algunas sugerencias que se nos ocurren como mejor manera de abordar este material y sería siguiendo estas claves:

  1. Deslegitimación total de la violencia
  2. No ha existido ninguna justificación para esa violencia
  3. El único logro de la violencia ha sido el daño irreparable generado a sus víctimas

Por esta razón,  el enfoque se debería centrar en:

  • Mostrar la realidad de todas las víctimas.
  • No realizar interpretaciones de la historia

 

___________________________________

Nota final: Se señala la duración de algunas escenas. Solo a título orientativo. Unos segundos de una imagen hablan a veces con más claridad que unos minutos de explicaciones. Pero los que hemos señalado revelan también algo sobre la filosofía en la que estos documentales se asientan.

15 de noviembre de 2018


 

Estas han sido las aportaciones realizadas por Gogoan, por una memoria digna al programa educativo Herenegun. No queremos finalizar esta aportación, sin incluir uno de los artículos más sensatos que, según nuestro parecer, se han publicado sobre este tema:

«Paisaje moral» de Joseba Eceolaza publicado el 17 de noviembre en Noticias de Navarra.

 

 

Memorias de futuro

10 sábado Nov 2018

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autovía de Leizarán, Blas de Otero, Día de la Memoria, Egunkaria, Fabián Laespada, Gesto por la Paz, Iñigo Lidón, Joseba Arregi, Lasa y Zabala, Memoria, Mikel Zabalza, Ministerio de Interior, Olvido, secuestrados, secuestros, Segundo Marey, Víctimas, violencia de persecución

[Artículo de Fabián Laespada publicado en El Correo, el 9 de noviembre de 2018 con motivo del Día de la Memoria]

Repensar el recuerdo, traerlo al presente, como si fuéramos sirgueras, acarreándolo con todo su peso e incomodidad. Vernos en él, ahí dentro, protagonistas de nuestra propia memoria, de lo vivido. Puede que la memoria me resulte un estorbo que se pone en mi pasado. Sensaciones confusas, lejanas, irreconocibles, como rabia, impotencia, dolor, injusticia no declarada. Había miedo, no era fácil decir NO y tardé mucho en hacerlo. Memoria personal e individual. Lectura crítica de lo que fue pero no debio ser.

Ahora que celebramos el Día de la Memoria yo propongo rememorar lo inmemorable para deshacernos de fantasmas olvidadizos. Y porque, además, el olvido está lleno de recuerdos indeseados.

Retocando con el debido respeto al poeta bilbaíno Blas de Otero, pido la paz y la memoria, en defensa del hombre y de la justicia. Pido usar la memoria para no caer en el abismo del olvido y retroceder años, dolores y responsabilidad. Algo positivo podemos extraer de estos 50 años atrás: el horror y las injusticias no pueden repetirse. Hay que contar lo que nos pasó. Los expertos que redacten la historia. Las y los demás, contemos nuestra experiencia, volteemos las campanas de nuestra memoria.

Memoria de decenas de asesinatos que pasaban rasgando nuestra mirada sin detenerse más que un modesto minuto de imágenes a las que, encima, nos íbamos haciendo insensibles. Memoria de lo que hicieron con Segundo Marey, secuestrado; fue un error, dijeron, pero el Ministerio de Interior español chantajeó al francés, en un intento de ventajismo gansteril. Memoria del escalofrío adherido a la piel cuando un escritor, pensador, profesor… decide exiliarse al silencio, abandonar el “conflicto” y esconderse en temas neutros para poder desmontar la barricada de desprecio y chantaje al que le ha sometido extraoficialmente el entorno talibán. Hoy en día lo contamos a nuestros estudiantes y no se lo pueden creer. Pero muchos de nosotros lo vivimos de cerca y, no se sabe cómo, a menudo se caen de la memoria esos tiempos y esos hechos, quizá porque sean recuerdos ásperos e incómodos.

Memoria del chantaje y sometimiento que padeció el poder público de Gipuzkoa y Navarra con el asunto de la autovía. De cómo fue posible que esas tres personas asesinadas no sean nunca recordadas ni inmortalizadas en alguna placa, en algún homenaje, mención, memoria, olvido… en la autovía del oprobio.

Algunos trabajadores cambiaron de empresa por miedo. No pretendo machacarnos con los hechos, tan solo recordar que esto fue así, que la violencia se impuso.

El País

Memoria sin distinción, porque ordenar dos cierres de periódicos es mucho cerrar y poco democratizar. Al final no hubo delito ni nada. Testimonios para la memoria de lo que no debe suceder.

Memoria de la soledad de cientos de huérfanos. Repienso el vacío emocional que sintieron tantos niños y niñas, bien pequeñas, cuando les tuvieron que decir, a duras penas, que ese padre se había marchado a algún sitio que ellos nunca descubrirían; esas soledades, tan pequeñitas y semivacías de abrazos infalibles. Esa memoria que nos lleve al relato de Montse, invitada por Gesto por la Paz en 2005, que sufrió lo indecible y lo decible después de casi perder a su recién marido, con una criatura de nueve meses en la cuna de su habitación, ahora convertida en una sala de curas. Memorias que desconocemos completamente, de la angustia de muchos niños que sabían que su padre podía no volver, infancias secuestradas, jugar sí, pero con un ojo en el televisor, temiendo un informativo especial.

La memoria funciona y solicita que hagan justicia sobre nuestros muertos prematuros, que no se cierren sumarios sin resolver, tal y como pedía Iñigo Lidón el otro día: que la desidia no clausure la justicia.

El Mundo

A esta memoria de bombazos y secuestros no se le olvidan las inadmisibles torturas padecidas por muchas personas, como las de Arregi, Zabalza, Lasa y Zabala que acabaron en asesinato. Alguien debiera responder y relatar qué fue de aquello. La memoria, esa gota incómoda que nos araña la conciencia y nos trae imágenes increíbles a las puertas de la cárcel, con una multitud acompañando a un ministro delincuente sentenciado a diez años. A los tres meses salieron de esa prisión, indultados. ¿Cómo se puede explicar eso a nuestros jóvenes?

Memoria que se extiende hasta el relato de los secuestrados, angustia de verse con el cañón en la frente, saberse chivo expiatorio para que los demás aprendan y paguen por seguir vivos.

Hay un relato que apenas nos ha llegado: el de esas personas perseguidas y amenazadas -más de 40.000- durante varios años. Mucho silencio social entorno a la amenaza, que ni la familia ni amigos conocían, por no inquietarles, por no perderlos… Necesitamos rescatar la memoria de los silencios y de las indiferencias, de los miedos que sí padecimos y de las soledades a las que sometimos a todas las víctimas sin nombre.

El olvido es -como nos contó Borges- ese vago sótano de la memoria. A veces tengo la sensación de que una parte muy considerable de nuestra sociedad ya ha bajado varios peldaños hacia ese cripta del olvido. Pero ahí abajo no hay apenas luz. Está lleno de olvidadores, de indolencias y de pragmáticos que solo miran para adelante, como si adelante significara deshacerse del pasado y sus lecciones, sin saber que la mejor manera de avanzar es no retroceder. Sin saber que el olvido es retroceso, es involución; es tropezar en la misma piedra de la historia que nunca debió ser.

Día de la Memoria – Oroimenaren eguna 2018

Los pasos de la Memoria

08 jueves Nov 2018

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Alfonso Alonso, Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián, Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, CCAA, Diario Vasco, Eneko Goia, ETA, GAL, Gesto por la Paz, Los Pasos de la Memoria, Memoria, Pacifismo, Partido Popular, PNV, PP, silencio, víctimas de abusos de las fuerzas de seguridad, víctimas de la violencia, víctimas del terrorismo

Eneko Goia, alcalde de Donostia-San Sebastián por el PNV, ha anunciado que recordará a las 128 víctimas del terrorismo y de los abusos policiales (107 asesinadas por ETA y CCAA, cuatro por el GAL, 11 por la violencia policial y seis de autoría desconocida) que se produjeron en esta capital durante los años de violencia y terror, a través de unas placas que se pondrán en los lugares donde fueron asesinadas.

Sin duda alguna, quiere ser escrupulosamente cuidadoso. Ha adelantado que consultará cada placa con la familia de cada víctima y que solo se colocará con su consentimiento. Añade que la iniciativa «no tiene caducidad» ya que «los allegados pueden cambiar de opinión, de forma que si ahora no quieren ningún recuerdo y en el futuro sí, tengan la posibilidad de que se coloque la placa más tarde». Más en El Diario Vasco 

No es una iniciativa novedosa porque ya el 12 de marzo de 2007, Alfonso Alonso, alcalde de Vitoria-Gasteiz por el Partido Popular, hizo pública la decisión de colocar unas placas incrustadas en el suelo con el nombre de las personas asesinadas entre el 5 de marzo de 1978 y el 22 de octubre del 2000. En estas placas, solo aparece el nombre de la víctima, la fecha en la que fue asesinada y una cita de un pensador como Gandhi, Octavio Paz, Camus, Asimov…

Hasta hoy, no había cundido el ejemplo de Alonso en los ayuntamientos de las otras capitales. Sin embargo, la ciudadanía sí dio pasos firmes hacia la memoria. Este fue el caso de la organización pacifista Gesto por la Paz que en 2010 realizó un emotivo acto en Bilbao, Los Pasos de la Memoria, al que los medios llamaron «La ruta del dolor en Bilbao», «La huella de la bala y la bomba en Bilbao», «Pintadas contra el olvido»… [Dossier de prensa de aquel acto]

Desde diferentes puntos de Bilbao, grupos de pacifistas recorrieron los distintos lugares donde el terrorismo había usurpado la vida de vecin@s de la localidad; vecin@s de toda condición social, laboral…


En cada lugar donde se pintaba el nombre y la fecha de su asesinato, le leían las circunstancias en las que se habían producido aquel horror que nunca tenía que haber ocurrido y se guardaba un minuto de silencio.


Y aquellas columnas de pacifistas convergieron en el Parque de Doña Casilda donde leyeron los nombres de cada una de las personas asesinadas y pusieron una flor sobre sus nombres.


Quienes tuvieron la oportunidad de vivir aquel acto -pacifistas y víctimas que componían las columnas- lo recordarán. De nuevo, Gesto por la Paz fue pionera en el trabajo por la memoria.

20 de octubre: fin de 50 años de violencia y dolor

22 lunes Oct 2018

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20 de octubre de 2011, ética, ética social, convivencia, daño injusto causado, El Correo, empatía, ETA, Fabián Laespada Martínez, facilitadores, fin de ETA, Gesto por la Paz, Isabel Urkijo Azkarate, izquierda abertzale, Jesús Herrero Arranz, Las paradojas del final, manifestación, Memoria, miedo, política vasca, pre-partidista, prejuicios, pres@s, reparación, revisión crítica, revista GALDE, SARE, solidaridad, terrorismo, vía Nanclares, Víctimas, victimizar, violencia

Como ya comentamos en su día, la fecha clave del fin de ETA, que fue el fin de 50 de años de violencia y dolor, fue el 20 de octubre de 2011. En torno a esta fecha, este año, se han escrito algunos artículos de opinión que consideramos que pueden ser del interés de nuestr@s seguidores. Por lo tanto, os los dejamos aquí para que los podáis leer con detenimiento.


«Las paradojas del final» de Jesús Herrero Arranz, publicado en la revista Galde (septiembre, 2018). Un fino análisis de la escenificación utilizada por ETA, del papel de los autodenominados «facilitadores«, de la evolución del lenguaje de la izquierda abertzale, el camino que aún queda por recorrer, etc. para terminar con una mirada crítica sobre las interpretaciones que se están realizando sobre la aportación de Gesto por la Paz.

Algunos análisis actuales intentar reducir únicamente a Gesto por la Paz al plano de la ética, obviando sus aportaciones a la política pre-partidista, para diferenciarlo de otras organizaciones con otras aproximaciones ante el problema de la violencia. Estas y otras muchas cuestiones son las que tienen que ser analizadas con rigurosidad para construir y reivindicar la memoria de lo que nunca debió comenzar.

 


«Anomalías» de Fabián Laespada Martínez, publicado en El Correo (19 de octubre de 2018). Aborda lo que considera que es importante para avanzar: el reconocimiento de los errores cometidos como lo han hecho los pres@s de la llamada ‘Vía Nanclares‘. Y, en relación a la manifestación convocada por Sare, denuncia la doble moral que se tiene al juzgar unos delitos y otros, la exigencia de puesta en libertad a los pres@s y nula exigencia a estos sobre una revisión crítica de su pasado…

 

La cuestión es que convocan la enésima manifestación en favor de las presas y presos asesinos. La gente que piensa acudir ¿no tiene ninguna exigencia hacia los reclusos? ¿No les pueden sugerir que para cerrar heridas lo ideal es empezar a recorrer un itinerario de convivencia que supone pedir perdón por las atrocidades cometidas, intentar reparar, en alguna medida siquiera, los daños infligidos y contribuir en el esclarecimiento de los delitos no resueltos?

 


«Mientras alguien las recuerde, estarán entre nosotr@s» de Isabel Urkijo Azkarate, publicado en El Correo (20 de octubre de 2018). A partir de la finalización del ciclo de violencia y dolor que durante 50 años protagonizó la vida social y politica vasca, señala lo que queda avanzar en la reconstrucción de la convivencia. Antes de nada, tener muy presentes los errores que cometió toda la sociedad con las víctimas del terrorismo y de la violencia.

…aportar aquello que esté en nuestras manos para mitigar el dolor que aún perdura en las víctimas. Y lo hacemos, desde el convencimiento de que tenemos una deuda pendiente, una responsabilidad hacia ellas porque las víctimas fueron quienes recibieron la bala que la violencia y el terrorismo disparaban contra toda la sociedad a la que pretendían someter. No lo entendimos así. Incluso, les dimos la espalda y, de esta manera, las volvimos a victimizar. Esto, como sociedad, no lo podemos olvidar porque corremos el riesgo de volver a repetir las mismas ignominias. Es más, debemos tenerlo muy presente para desarrollar una ética social más sana que nos convierta a cada persona en seres resistentes al miedo y a los prejuicios, en defensores de la justicia y en convencidos practicantes de la empatía y la solidaridad. Solo si aprendemos de nuestros errores, podremos salvar la indignidad que la sociedad, salvo honrosas excepciones, manifestó con las víctimas del terrorismo y de la violencia.

 


 

Es posible que os hayáis sentido identificados con las palabras de Jesús Herrero Arranz, Fabián Laespada Martínez e Isabel Urkijo Azkarate. Si es así o si por el contrario discrepais, podéis dejar vuestros comentarios en el blog para compartirlos con el resto de seguidores. Muchas gracias.

 

 

No hay balas de olvido

11 martes Sep 2018

Posted by gogoanmemoria in Memoria, Víctimas

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ABC, Ana Rosa Gómez Moral, Antton López Ruíz, asesinato, Bake Hitzak-Palabras de Paz, concierto contra el miedo, Desde su ventana, Dolores González Katarain, El País, ETA, Gesto por la Paz, Imanol, Imanol Larzabal, izquierda abertzale, Kubati, Memoria, reinserción, secuestros, terrorismo, Víctimas, Yoyes, Yoyes 1986-1996

Hoy hace 32 años que el miembro de ETA, Antton López Ruiz, alias Kubati, asesinó en una plaza de Ordizia a Dolores González Katarain, Yoyes, ex miembro de la organización terrorista que optó por abandonarla. Como se puede ver en la imágen, esta es la interpretación que ETA y sus seguidores hicieron de aquella decisión.

Fue un asesinato que impactó a toda la sociedad y que retumbó en los cimientos de la propia izquierda abertzale y de muchas personas que, hasta la fecha, habían manifestado cierta simpatía «por la causa» o se habían mostrado un tanto «indiferentes». Otros cogieron el testigo de la rebeldía y ya no lo soltaron.

  • «Ex militantes de ETA apoyan a Imanol Larzabal tras las amenazas sufridas por parte de ETA» El País
  • «Imanol Larzabal» El País
  • «Todos contra el miedo» ABC

En 1996, en plena época de secuestros y con un importante acoso a todas aquellas personas que cuestionaran a ETA, se cumplía el décimo aniversario del asesinato de Yoyes y su familia y amig@s le rindieron un homenaje en Ordizia. Además de aquel acto público, editaron el libro «Yoyes, 1986-1996» en el que se recogían escritos de diversas personas; unas cercanas a la víctima, otras simplemente comprometidas con la libertad y la paz en Euskal Herria.

En el número 22 de la revista de Gesto por la Paz, Bake Hitzak-Palabras de Paz, además de incluir una reseña del libro, reprodujo un artículo escrito por Ana Rosa Gómez Moral con motivo de este décimo aniversario que queremos recuperar aquí.

A Yoyes
Si hubiera un arma que matara la memoria, no habría víctimas. Pero aún no se ha inventado nada que dispare el olvido. Es más, cuando alguien mata, no hace más que propagar el recuerdo de su víctima. De hecho, mis propias palabras son una prueba de esa contradicción entre el deseo de aniquilar y el efecto no buscado que difunde la memoria de la víctima, porque la existencia de Yoyes, para mi hasta entonces difuminada en esas siglas que la mataron, se asomó a mi vida justo el día de su asesinato.
Quienes la conocieron no podrán eludir el recuerdo de una vivencia o de un sentimiento en aquellos lugares donde los compartieron con ella. Los rastros de esas experiencias estarán prendidos como girones de tela ondeando al viento que volverán a ver cada vez que pasen por allí. También en mi memoria, hay una plaza de Ordizia que siempre tendrá la mancha de su sangre, una sábana blanca y un tractor. Y fue, precisamente, la plasticidad y el impacto de esa muerte violenta el pistoletazo de salida que despertara mi curiosidad por su vida, justo en el momento en que yo empezaba a hacerme las mismas preguntas que, luego, descubriría que ella ya se había formulado mucho antes, un momento que aún perdura, porque trataba de explicarme lo de entonces y lo de ahora que, al fin y al cabo, son lo mismo, puesto que los une un hilo invisible que, como aquel que sirve de trampa mortal al pez, no se ve, pero acaba desgarrándonos por dentro. Aquel momento es siempre, porque no hay nada que no haya ocurrido ya, ni nada que no vaya a seguir ocurriendo después en el mismo o en cualquier otro lugar.
Más tarde, con el libro de su vida en las manos, supe también que hay memorias que se aprenden. Yo leía como si anduviera con un vaso rebosante de cuyo contenido no debía derramarse ni una gota. Su voz escrita se convertía, a veces, en el mar oído desde lejos, grave, serio y profundo, mientras que, en otras ocasiones, el agua salada sonaba enérgica, ágil e indómita, como si me hubiera acercado a una orilla de acantilados.
Ahora sé que las ruinas de su existencia recobraban vida a través de la memoria compartida y sé, también, que su historia ocupa una parcela de mis propios recuerdos. Sin embargo, aunque llegué a familiarizarme con los nombres, los lugares y los hechos que formaron parte de su vida, todos ellos resultaban anecdóticos frente al espíritu de esa inmensa tarea que, según destilaban sus palabras, se había auto impuesto y que consistía en vivir conscientemente la vida en lugar de dejar que fuera la vida misma la que arrollara implacablemente su existencia.
El recuerdo de ese compromiso supremo, el compromiso consigo misma, es el que mantiene vivas su libertad y su rebeldía, y el que va a procurar que no permitamos
que nuestros sueños se conviertan en inútiles embarcaciones luchando por deshacer-los nudos que los atan al puerto de la indolencia.
Una vez que hemos participado de la memoria de alguien, la hemos hecho, de alguna manera, nuestra. De esa forma, el compromiso consigo misma, la libertad y la rebeldía de Yoyes forman parte de los nuestros. Por eso, no hay balas contra la memoria ni tiempo que pueda hacer amarillear los recuerdos que compartimos.

 

 

 

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