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Maite Leanizbarrutia Biritxinaga. Antiguo miembro de Gesto por la Paz y miembro de Gogoan-por una memoria digna.
Edición en euskara de “UN GESTO QUE HIZO SONAR EL SILENCIO”
En la época más enérgica de la Coordinadora Gesto por la Paz de Euskal Herria llegamos a convocar alrededor de 175 concentraciones silenciosas por toda la geografía vasca y navarra al día siguiente de que se produjera un asesinato o una muerte a causa de la violencia de motivación política.
Quienes golpearon una piedra contra otra e hicieron saltar la chispa fueron varios miembros del colegio de los Escolapios, que se reunieron en la plaza Circular de Bilbao el día 26 de noviembre de 1985 para condenar los asesinatos de Rafael Melchor García y José Manuel Ibarzabal perpetrados por ETA en San Sebastián el día anterior. Ese fue nuestro primer gesto.
A menudo me pregunto quién sería la persona que prendió la antorcha en aquel pequeño fuego de Bilbao y la llevó a la plaza del Cardenal Orbe de Ermua, por ejemplo -donde comenzó mi recorrido de lucha por la paz un par de años después de aquel primer gesto-, o a Vitoria-Gasteiz, ¿quiénes serían los que hicieron las pancartas y las abrieron en cada uno de los lugares donde se hacía una concentración silenciosa?
De hecho en Vitoria-Gasteiz Gesto por la Paz tuvo una amplia presencia, ya que las concentraciones tenían lugar en muchos puntos de la ciudad: en el centro (calle Postas), en San Cristóbal, en Zaramaga, en el barrio de Lakua y en el Gobierno Vasco, en la Universidad, en las inmediaciones del Palacio Europa y en el Palacio de Justicia.
Cuando yo llegué a Vitoria ya habían finalizado los secuestros de ETA que nos mantuvieron semanalmente en la calle y Miguel Ángel Blanco ya no estaba entre nosotros. Empecé a acudir a las concentraciones de Postas y tanto allí como en la lonja que teníamos alquilada en la calle Navarro Villoslada conocí a la gente de Gesto por la Paz de Vitoria: Juncal, Bego, Xabier, Olga, Manu, Elena, Javi, Antonio, Isabel, Aitor, Pili, Luis, Javi, Estitxu, Mikel, Juanan, César, Jesús, Miguel, Josu, etc.
Cuánto he aprendido de toda la gente que he conocido en el camino de la paz, cuánto he compartido con ellos y con ellas. Es cierto que tuvimos que sortear pedruscos y obstáculos -gritos, insultos, amenazas y empujones de aquellos que nos querían sacar de nuestro camino y de la calle-, pero también encontramos piedras preciosas; personas que se quedaron en nuestros corazones para siempre.
Todavía hoy me resulta increíble que tantas personas y tan diversas abrazáramos los principios, valores, iniciativas y toda la actividad de Gesto por la Paz. Porque actuamos como si fuéramos piezas de un puzle (cada una con su forma y sus clavijas), y dejamos en un segundo plano nuestras particularidades y nuestras aspiraciones para encajar con otras personas y formar todos juntos el puzle de la paz y la convivencia. Y al mismo tiempo nuestras peculiaridades y diversidad fueron el soporte y la base de aquel puzle.
Una de las piezas del puzle fue Ana Rosa Gómez Moral, que escribió con una gran sensibilidad, maestría y brillantez el libro «Un Gesto que hizo sonar el silencio» cuya edición en euskara presentaremos este martes en Vitoria-Gasteiz. Se editó en castellano en 2013 y el año pasado, coincidiendo con el 40 aniversario de nuestro primer gesto, se tradujo al euskara y se publicó una edición bilingüe de la mano de Gogoan-Por una memoria digna y del Centro de Ética Aplicada de Deusto.
«A toda la gente de Gesto por la Paz con la que compartí, posiblemente, lo más significativo que vaya a hacer en mi vida. Cada palabra es uno de nosotros”, escribió Ana Rosa con gran generosidad en la dedicatoria de su libro, y yo me emociono al leerlo cuando veo tan bien reflejada buena parte de mi vida, de mis esfuerzos y de mis ideas.

Si alguna vez has sido una pieza del puzle que Gesto por la Paz completó a lo largo de 28 años, o sabes que una de las piezas fue tu madre, tu abuelo o tu profesor, no pierdas la oportunidad de venir este martes 24 de marzo, a las 7 de la tarde, a la casa de cultura Ignacio Aldecoa, ubicada en el parque de la Florida de Vitoria-Gasteiz. Y aunque no sea así, no dejes de venir a conocer nuestra historia, merece la pena. La presentación será en euskara y castellano.
Gesto por la Paz dejó en la sociedad un legado y unas herramientas únicas para trabajar por la paz, la convivencia o por cualquier otra causa justa. Es imprescindible que no olvidemos lo que pasó, que quien no lo vivió lo conozca, y que trabajemos por una memoria que deslegitime la violencia y que sea pedagógica para prevenir situaciones como las vividas las útimas décadas.








