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Gogoan-por una memoria digna

~ Gogoan-por una memoria digna trabaja por una memoria que deslegitime la violencia y que sea pedagógica para prevenir situaciones como las vividas en Euskal Herria los últimos 50 años.

Gogoan-por una memoria digna

Archivos de etiqueta: terrorismo

«Memoria pacifista de Gipuzkoa», GRACIAS

15 viernes Nov 2019

Posted by gogoanmemoria in Memoria

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50 años de terrorismo y violencia, Alberto Garín, Alberto Muñagorri, BVE, Eider Huertas, ETA, Eugenio Ariztimuño, GAL, Goteo.org, Itziar Zubia, Joxan Rekondo, Lourdes Oñederra, Maixabel Lasa, Memoria, Memoria pacifista de Gipuzkoa, pacifismo vasco, Patxi Elola, paz, Pello Azpiazu, personas anónimas, terrorismo, testimonios, Víctimas, violencia

Nos encontramos en los últimos días de la campaña que iniciamos en septiembre con objeto de conseguir financiación para el proyecto «Memoria pacifista de Gipuzkoa«. Como sabéis, con este proyecto queremos recopilar testimonios de personas que en Gipuzkoa salieron a la calle para pedir la paz, para denunciar el uso de la violencia -de la de ETA, de la ilegítima del Estado, de la de otras organizaciones terroristas como GAL, Batallón Vasco Español, etc.-, para detener la barbarie que convulsionó nuestro país, la convivencia, nuestras vidas… incluso aunque hubiera gente que prefiriera mirar hacia otro lado.

Proiektu honekin, Gipuzkoan kalera bakea eskatzeko atera zirenen lekukotasunak bildu nahi ditugu

ETA ha desaparecido y ahora nos toca mirar hacia atrás a analizar lo que fueron aquellos 50 años de terrorismo y violencia, de crueldad y dolor infinitos. Sí, estamos en tiempo de memoria. Es necesario no olvidar, tener muy presente lo ocurrido, mirar el pasado con ojos críticos y aprender de él y, sobre todo, enseñar de él a quienes nos sucedan.

 

La memoria es una herramienta de aprendizaje. Jamás se debería utilizar como un arma arrojadiza «contra el otro», no. Pero no nos engañemos, la memoria de lo ocurrido, la construcción de la memoria colectiva de lo vivido estos 50 años de terrorismo y violencia, debe escocernos porque sólo será válida si es una revisión crítica de lo que hicimos personal y colectivamente.

Oroimena azkura emateko moduko irakas-tresna izan behar da; izan ere, egindakoaren berrikuste kritikoa gauzatzeko baino ez du balioko

Con este proyecto, queremos recopilar los testimonios de estas personas de Tolosa, de Beasain, de Ataun y de otros muchos pueblos que abandonaron la «comodidad» del anonimato y salieron a la calle, antes sus vecinxs, para pedir la paz.

Tolosa
Beasain
Ataun

 

GRACIAS a todas estas personas que permitieron que hoy disfrutemos de esta paz.

ESKERRIK ASKO gaur bakeaz gozatzeko aukera eman diguten pertsona guztiei.

Gracias a quienes habéis hecho una aportación para que este proyecto salga adelante y a hagáis vuestra aportación en estos últimos días y permitáis que alcancemos el óptimo.

Gracias a quienes con vuestros vídeos habéis permitido que difundamos el proyecto por las redes sociales (Maixabel Lasa, Alberto Muñagorri, Eider Huertas, Pello Azpiazu, Itziar Zubia, Patxi Elola, Gorka Landaburu, Lourdes Oñederra, Joxan Rekondo, Eugenio Ariztimuño y Alberto Garín)

Aún puedes ayudarnos 👇

http://goteo.cc/pacifismogipuzkoa

Si tienes alguna duda que resolver, nos puedes llamar al 622136642. Estaremos a tu entera disposición.

Gota a gota

08 martes Oct 2019

Posted by gogoanmemoria in Memoria

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concentraciones silenciosas, Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa, GIpuzkoa Kultura, Goteo.org, manifestaciones por la paz, Memoria pacifista de Gipuzkoa, MetaCultura2019, pacifismo Gipuzkoa, pacifismo vasco, terrorismo, violencia

La intervención del pacifismo durante aquellos años de terrorismo y violencia era como una suave lluvia que, gota a gota, lo iba calando todo. Eran diminutas gotas, todas ellas imprescindibles, las que fueron empapando el paisaje moral de nuestra sociedad.

El pacifismo no fue un movimiento de masas. Surgió en un momento muy delicado y difícil. Poco a poco, fue ocupando plazas y calles, pero… no éramos ‘la mayoría’. Aun así, fuimos capaces de abrir la brecha que permitió que todo cambiara.

Concentración silenciosa por la muerte de un ser humano. Ordizia, 1995

El valor no consistía solo en potentes manifiestos leídos en grandes manifestaciones, sino, sobre todo, en el compromiso de aquellas personas que salieron a la calle ante sus vecinos y dijeron NO A LA VIOLENCIA. Ese compromiso, ese valor, esa constancia, esa generosidad, esa coherencia fue lo que permitió que todo empezara a cambiar.

Ahora, esa violencia específica que marcó nuestras vidas durante 50 años, ha desaparecido. Nosotros, en Gogoan, por una memoria digna, queremos recuperar para la memoria los testimonios de pacifistas de Gipuzkoa: cómo fue todo aquello, por qué lo hicieron, qué les impulsó a estar tantos años en la calle, cuál fue el coste personal que tuvieron que pagar… qué valoración hacen hoy de todo aquello.

Concentración silenciosa en Donostia, 1998

Nuestro proyecto ha sido uno de los seleccionados en la iniciativa “MetaCultura2019”; así pues, estamos inmersos en una campaña de crowdfunding (donaciones a través de Goteo.org). Actualmente, nos faltan 5.690€ para conseguir los recursos suficientes para realizar el proyecto; así que EL PROYECTO ESTA EN TUS MANOS.

Lo fundamental es que, entre todxs, consigamos realizar este proyecto. Pero, además, no debéis olvidar que todos los donativos desgravan y que, cada donativo, tiene su recompensa.

Buscamos muchas personas que participen, que colaboren con este proyecto con una cantidad simbólica: 10€. Nada más. Todos los donativos desgravan y si nos das 10€, nosotrxs recibimos 20€ ya que la DIputación Foral de Gipuzkoa pone ‘otro tanto’.

No fuimos una mayoría, pero sí los suficientes como para lograr aquel reto y este. Aquellas gotas fueron imprescindibles. Hoy, son imprescindibles también estas gotas que permitirán que el olvido no se lleve todo lo que fueron capaces de hacer aquellxs pacifistas.

¡Ayúdanos!                                              ⬇

http://goteo.cc/pacifismogipuzkoa

Si tienes alguna duda que resolver, nos puedes llamar al 622136642. Estaremos a tu entera disposición.

 

Salvar la memoria

10 martes Sep 2019

Posted by gogoanmemoria in Memoria

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audiovisuales, Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa, Fundación Goteo.org, Goteo, Memoria pacifista de Gipuzkoa, META2019, org, pacifismo vasco, paz, respuesta pacifista, silencio, terrorismo, violencia

No permitamos que el tiempo borre de nuestra memoria colectiva el trabajo que cientos y cientos de personas hicieron en Gipuzkoa para transformar una sociedad dominada por la violencia y el terror.


El pasado mes de junio, el Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa seleccionó el proyecto que Gogoan, por una memoria digna presentó dentro de la campaña de matchfunding 2019 que realiza junto a la Plataforma Goteo.org.  El proyecto se titula «Memoria pacifista de Gipuzkoa» y, efectivamente, fue seleccionado como uno de los proyectos de mayor interés socio-cultural para el territorio histórico de Gipuzkoa.

Aquí se pueden ver todos los proyectos seleccionados: META2019

Este proyecto consiste en realizar una serie de grabaciones audiovisuales a personas de distintos puntos de Gipuzkoa que trabajaron por transformar una sociedad que estaba absolutamente constreñida por el terrorismo y la violencia que en ella se generaba. Se realizarán entre 20 y 30 entrevistas, según la ayuda que logremos juntar, a ciudadanos y ciudadanas que rompieron con el silencio originado por el miedo y salieron a la calle con otro silencio radicalmente distinto, un silencio pacífico como respuesta al estruendo de las balas y las bombas; un silencio liberador frente a la angustia del sometimiento y las bocas tapadas.

La campaña comenzará el 19 de septiembre. El Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa realizará una presentación ese mismo día con los representantes de todos los proyectos seleccionados.

En Gogoan, por una memoria digna confiamos en la respuesta positiva de los y las guipuzcoanas, tanto para colaborar económicamente con este proyecto como para ofrecernos sus testimonios. Tanto lo uno como lo otro van a ser retos importantes a los que nos vamos a enfrentar con ilusión porque somos conscientes del riesgo que existe de que caiga en el olvido todo el trabajo que hicieron estas personas, el esfuerzo colectivo y personal, en ocasiones pagando un alto precio… es importante conocer las razones que les impulsaron a salir, lo que eso supuso… todo ello es imprescindible que se guarde para la posteridad.

Haremos lo posible para que así sea… TAMBIÉN CON TU AYUDA!

 

 

 

Sobre el ataque a la escultura en memoria a las víctimas de abusos policiales

24 sábado Ago 2019

Posted by gogoanmemoria in Víctimas

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ataques, condena, ETA, intolerancia, nota de prensa, Noticias de Navarra, respeto, terrorismo, víctimas de abusos policiales

Desde Gogoan-por una memoria digna, deseamos manifestar nuestra profunda preocupación, malestar y nuestra condena por el ataque a la escultura en memoria a las víctimas de abusos policiales en Pamplona.

Noticias de Navarra

Noticias de Navarra

El ataque a esta escultura es una muestra de falta de respeto y de intolerancia inaceptable. Por desgracia, durante el régimen franquista y durante los primeros años de la transición, el comportamiento de muchos miembros de las fuerzas de seguridad no fue ejemplar, sino todo lo contrario; y, por desgracia, ocasionaron muchas víctimas algunas de ellas mortales.

Esta violencia desproporcionada e ilegítima también fue injusta y sus víctimas no fueron merecedoras de ella. Y no olvidemos que muchas de estas víctimas nada tuvieron que ver con la violencia de ETA, ni de ninguna organización terrorista.

A todas ellas, nuestro reconocimiento y solidaridad.

 

24 de agosto de 2019

Gogoan y el terrorismo

14 domingo Abr 2019

Posted by gogoanmemoria in Víctimas

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asesinos, Comandos Autónomos Anticapitalistas, Diario de Navarra, Estado de Derecho, ETA, Gladys Del Estal, Iñaki García Arrizabalaga, Ignacio Janín Orradre, José Manuel García Cordero, terrorismo, víctimas de abusos policiales, víctimas del terrorismo

Rueda de prensa de Gogoan en Pamplona

El pasado 6 de abril, Ignacio Janín Orradre escribió en Diario de Navarra un artículo titulado «Gogoan y el terrorismo» en el que cuestionaba a la asociación Gogoan, por una memoria digna en base al texto de presentación que ofrecimos en la rueda de prensa del pasado 2 de marzo y al artículo de uno de nuestros socios publicado días más tarde.

Podéis leer el artículo aquí mismo: «Gogoan y el terrorismo«.

La crítica provenía fundamentalmente sobre lo que él interpreta como un interés de Gogoan por igualar a las víctimas de ETA y a las víctimas de los abusos policiales. Ignacio Janín considera que no son comparables: unas fueron fruto de la voluntad de un ‘grupo de iluminados’ y otras fueron consecuencias de fallos en la necesaria respuesta al terrorismo por parte del Estado.

Entre los miembros de Gogoan, por una memoria digna se encuentra Iñaki García Arrizabalaga, hijo de José Manuel García Cordero, asesinado por los Comandos Autónomos Anticapitalistas en 1980, que ha preparado esta respuesta, la cual ha sido publicada ayer , 12 de abril:


Soy una de las personas que, el pasado 2 de marzo, leyó en Pamplona el manifiesto fundacional de la asociación “Gogoan, por una memoria digna”. Quiero decir al señor Ignacio Janín Orradre, autor del artículo “Gogoan y terrorismo” publicado en este periódico el sábado 6 de abril, que tengo muy claro, al igual que muchas otras víctimas del terrorismo que piensan como yo, que no necesitamos elaborar ningún relato “para llamar tiro en la nuca al tiro en la nuca, secuestro al secuestro y zulo al zulo”. Con su despectivo comentario usted está ofendiendo también -y gravemente- a muchas víctimas del terrorismo. Sí, a muchas víctimas del terrorismo que, aunque no piensen ni sientan políticamente como usted, también hay que “dejarlas en paz, por favor”.

Aunque a usted le cueste creerlo, e incluso aunque le pueda llegar a molestar, las víctimas del terrorismo son un colectivo plural. Y dentro de esa pluralidad hay un numeroso grupo de víctimas del terrorismo (insisto, de víctimas del terrorismo) que piensan que, por ponerle un ejemplo navarro, el disparo a bocajarro en la nuca a Gladys del Estal en Tudela por parte de un guardia civil cuando ella estaba sentada pacíficamente en el suelo fue mucho más que un abuso, un fallo o un atropello “dentro de la obligada respuesta de la sociedad a la agresión recibida”. Estas víctimas del terrorismo creemos que la muerte de Gladys del Estal no se trató de un error del tipo “poner el sello en la instancia equivocada”, sino un acto irreversible contra la vida y la dignidad humana. Por seguir con el ejemplo, y usando sus palabras, le diré que estas víctimas del terrorismo creemos que Gladys del Estal también era “una mujer de carne y hueso, con su vida, su trabajo, su familia, sus proyectos y sus esperanzas”.

Estas víctimas del terrorismo creemos que no reconocer a las víctimas de abusos policiales es un error político y humano grave. Tenemos muy claro que nuestros procesos de victimación fueron radicalmente distintos, pero para nosotras, víctimas del terrorismo, reconocer a las víctimas de abusos policiales no significa blanquear, equiparar, ni legitimar nada. Solo implica reconocer que esas víctimas también tienen derecho a la verdad, la justicia, la reparación y la memoria. Y por ello no vemos mancillado ni el honor ni la memoria de nuestros familiares asesinados por los terroristas de ETA.

No tenemos “una preocupación obsesiva por cambiar la historia y elaborar el relato a nuestra medida”. Bastante tenemos con llevar la pesada carga que nos ha tocado llevar en la mochila como para que aparezcan personajes como usted que “nos manosean, nos ofenden y no nos dejan en paz”. Y no hago sino usar sus palabras. Deje de imaginar el mundo de las víctimas del terrorismo en términos de absolutamente conmigo o contra mí y descubra que existen víctimas del terrorismo, muchas, insisto, que se han sentido ofendidas y heridas por sus palabras. Y estas víctimas del terrorismo también son merecedoras de respeto.

 


 

Apostar por la Paz

08 lunes Abr 2019

Posted by gogoanmemoria in Memoria

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Agradezco sinceramente esta oportunidad de compartir mis reflexiones sobre un tema tan importante. También reconozco la responsabilidad que supone: resulta particularmente difícil en esta ocasión valerse del instrumento de comunicación y cognición que es el lenguaje.

 

Pasado

Quisiera evitar proclamas generales y enunciados abstractos. Para ello entrelazaré mis reflexiones con algunas vivencias que me han ayudado en la percepción del asunto que nos ocupa, historias personales que me han funcionado como epifanías. Por una parte, es de lo que puedo hablar con más fundamento y honestidad. Por otra, más importante, creo que mi historia, mutatis mutandis, es la de una gran parte de esta sociedad.

Por lo tanto, pongo el foco de mi exposición en toda esa gente que no ha «estado de acuerdo» con ETA, que le ha «parecido mal» lo que hacía, pero no lo ha manifestado de ninguna manera (durante años o aún nunca). Supongo que son muchas las personas que no han llegado a planteárselo así a sí mismas, son seguramente la mayoría, porque, el día en el que te lo narras, mirarse en el espejo resulta difícilmente soportable.

Me interesa pues particularmente ese no-discurso, el relativo mutismo, la pasividad ejercida en un grado u otro por muchísimos ciudadanos y ciudadanas de nuestra sociedad. Creo que es esencial abordarlo para avanzar en el tema que hoy nos ocupa.

Las causas del silencio han sido múltiples y de distinto carácter: la presión del ambiente general en ciudades, pueblos y barrios; la presión del círculo más cercano (familiar, de cuadrilla o de lugar de trabajo); la pasividad ante esas presiones por miedo, cuando menos, por el miedo a significarse y por la comodidad de no destacar. Sería conveniente, para una mejor descripción y posterior análisis de lo ocurrido, hacer una lista detallada de los factores que han funcionado en cada caso, en cada entorno. La consecuencia más extrema de ceder ante la presión del ambiente ha sido que, al menos en la práctica, mucha gente ha llegado a no percibir el terrorismo como problema en sus vidas.

 


Socialmente se ha construido todo un andamiaje que ha sujetado el edificio colectivo de relaciones a base de canciones, de temáticas en los concursos de bertsolaris, de decoración de nuestros bares, las huchas para los presos en barras y mostradores, algunos movimientos y de actividades en defensa del euskera, etc. Ha sido como una argamasa o unos hilos que han tejido una red envolvente: aunque no todo el mundo estaba con ETA, lo parecía: lo contrario se callaba, no se manifestaba. De modo análogo, a partir de lo que ahora no se menciona, pudiera parecer que ya todo el mundo está en contra de la violencia…


Ayuda a mantener la confusión el hecho de que vivimos en general muy bien, en una sociedad con un alto índice de opulencia y de manera que se puede llevar una vida normal sin significarse… Basta con mantenerse pasiva, con no decir, porque se ha asumido que eso significa aceptación, una aceptación más o menos plena, pero en definitiva aceptación. Mientras no se mencionaba, no se criticaba. Escribí una columna en Egunkaria en la que planteaba si ocurría en euskera con la palabra ETA como con el color verde, que no existía en el vocabulario vasco patrimonial (por eso se inventó orlegia y se ha tomado en préstamo berdea), porque nunca se mencionaba…

Aún hoy el silencio es denso, cuando con ocasión de la evaluación de una sala para una actividad, una dice que la última vez que estuvo allí fue en homenaje a una víctima de ETA.

Falta verbalizar esos silencios, integrarlos en la narración. Escasea, está ausente ese discurso, la reflexión individual de cada cual y, a partir de ahí, el de toda la gente que ha actuado así. Cuando el silencio se menciona, mayormente aparece conjugado en segunda persona: es la interpelación que directa o indirectamente nos dirigen las víctimas de ETA. Vienen a jugar el papel de nuestra conciencia, a hacer que se nos planteen interrogantes como «¿qué callábamos?, ¿de qué no nos enterábamos?».

Quienes callábamos ante ETA no nos dábamos cuenta totalmente y más allá del enunciado literal de las palabras, de que las personas que entraban en ETA, por extrema y arriesgada que fuera su opción, no tenían ningún derecho a decidir quién debía morir (cosa que, por otra parte, decidirían los mandos).

Tampoco percibimos en su auténtica y terrible medida que los muertos, los heridos, los extorsionados eran seres humanos, tan seres humanos como nosotras, como nosotros. Por ejemplo, nunca nos preocupábamos de cómo se lo contarían a sus hijos y luego a sus nietos. Nuestra literatura pocas veces, si alguna, reflejaba qué ocurría en la casa de la víctima de ETA.

Importa la responsabilidad específica, no la general abstracta, sino la de cada cual, la de cada ambiente, cada cuadrilla, cada sociedad: por eso no quiero diluir la nuestra, la de la gente como yo, entre otras injusticias. No niego esas otras injusticias, que no hay que ignorar, pero tampoco mezclar: hablar de todo a la vez es no hablar de nada con la suficiente profundidad.

Yo soy responsable de mis silencios, no de lo que hayan hecho otras personas. Muchas, muchos en este pueblo debemos a las víctimas de ETA el haberlas ninguneado, lo cual no ocurría con las víctimas de los excesos del Estado, de los cuerpos policiales, etc. Eso estaba muy presente en nuestro mundo. Y no hubo simetría: las víctimas de ETA se escondían, para no sufrir una segunda victimización y al mismo tiempo asumiéndola: la hija de Fernando Buesa, que disimulaba ante las fotos de su padre en los bares de la parte vieja de Vitoria; Cristina Cuesta, a quien sus amigos decían que se hiciera a la idea de que su padre había muerto en un accidente.

Estoy cansada de oír que las víctimas de ETA están manipuladas. Eso es de un paternalismo y de una superioridad inaceptable. Insultante. Las víctimas de ETA no son bobas y son tan libres como cualquiera de hacer sus opciones político-ideológicas. Además y por otro lado, basta escuchar el testimonio de Urrosolo Sistiaga para confirmar cómo han sido manipulados los miembros de ETA y, a través de ellos, todos nosotros.

Yo misma no era plenamente consciente de la profundidad del mal, a pesar de los pesares y de toda una serie de privilegios de los que he gozado en mi vida y de los que hablaré unas líneas más abajo. Creía que sí, pero seguía jugando a la equidistancia desde mi mayor cercanía con el mundo de ETA, con sus defensores.

No teníamos una conciencia suficientemente nítida de que, en nombre de una determinada visión territorial, lingüística, social, histórica, etc., se estaba asesinando, extorsionando, amenazando a nuestros conciudadanos, a nuestros vecinos y colegas. Tomemos como ejemplo una imagen muy concreta: aunque el hecho en sí no nos pareciera bien, íbamos de potes, mientras en la calle de al lado o dos paralelas más arriba se levantaba el cadáver de alguien asesinado por nuestros derechos (¿los nuestros… o los de quién?). «Han matado a uno en Rentería», «Han puesto una bomba en tal sitio», «Desde luego, no hay derecho», podíamos comentar mientras cambiábamos de bar. Es necesario resucitar aquella conciencia que no tuvimos entonces, hacerlo ahora a través de una mínima autocrítica.

Se ha llegado a decir que lo hacían por amor, por amor a la patria ¿Cómo se puede matar a alguien por amor? Se mata por odio. Que el amor a lo propio se mida en función del odio a lo extraño es algo perverso, que pudo tener su función defensiva en las cavernas, pero que el ser humano contemporáneo debe rechazar.

 

Mis grandes privilegios

Entre mis muchas deudas con quienes me han abierto los ojos está el ser hija de mis padres, por cómo eran mis padres. Recuerdo el catolicismo un tanto «anticlerical» de mi padre a quien sacaban de quicio todos aquellos ex-curas, ex-seminaristas metidos a salva-patrias. Admiro ahora aquella inteligencia de mi madre, su lucidez y coherencia cuando iba (diferenciándose de su entorno) a las primeras concentraciones organizadas por Cristina Cuesta. Recuerdo también cómo se disgustaba cuando algunos conocidos se referían a los miembros de ETA llamándolos gure mutilak (‘nuestros chicos’); mientras, ella iba a cursos sobre Theilhard de Chardin y Garaudy, leía a Hélder Camara sobre la espiral de la violencia. Pero no importa aquí tanto el fondo, los contenidos de sus ideas, sino aquella actitud de no seguir de modo gregario la tendencia mayoritaria en su entorno, la crítica, el cuestionamiento desde una perspectiva moral en un contexto nacionalista (PNV primero, EA a partir del cisma y hasta que ellos dos murieron en 1997): pertenezco a una de las pocas familias de nuestro entorno que no celebró la muerte de Carrero Blanco; en casa no se cantaba aquella canción durante la cual que se lanzaba el jersey hacia arriba como representación del vuelo del coche de Carrero, gracias a la calidad moral de mis padres (no se celebra el asesinato de nadie, aunque sea el enemigo, decía ama).

Me resulta inevitable mencionar, de manera mucho más breve que la que merecería, la suerte de haber conocido a Alfredo Tamayo, sacerdote jesuita, mi profesor de filosofía durante la carrera, activo luchador, sus homilías y escritos comprometidos, las primeras Semanas pro-amnistía… Tamayo fue uno de los fundadores de las Gestoras pro-amnistía, pero se alejó luego, sin esconder por qué, como siguió siempre predicando desde su más explícita coherencia ética.

Y, por último, quiero hablar de Gesto por la Paz, que ha sido tal vez la suerte más grande de todas. Sinceramente me parece que es lo que más me ha aportado, ya que de alguna manera me ha redimido rescatando los posos anteriores. Me ha dado el discurso en el que integrarlos, un discurso en el que yo he encajado más completamente: creo que soy más persona desde que tuve la gran suerte de que Gesto apareciera en mi camino, de verlo, de percibirlo.

Llegué tarde, cuando ya no se atacaban sus concentraciones, cuando no se les agredía. Por cierto, eso, lo de las agresiones a las concentraciones de Gesto por la Paz, es uno de los contenidos obligatorios de la narración de nuestra trágica historia cercana. También ante ello guardó un vergonzoso silencio una grandísima parte de la sociedad vasca.

25 de septiembre de 2000

Creo que Gesto por la Paz de EH ha hecho en el terreno ideológico una enorme aportación a nuestra inteligencia (de intelligere: entender): la separación conceptual entre el conflicto y la violencia, como dos categorías no necesariamente unidas. Comprenderlo es un paso imprescindible para que el debate avance, para ordenar el barullo sentimental en el que hemos estado inmersos: es el pensamiento que desatasca la autojustificación de una violencia que se retrotrae a la Guerra Civil cuando no a tiempos anteriores, es la premisa que corta el círculo vicioso de causas y consecuencias en las que se enroca la ceguera ante el horror de que aquí se ha matado a quien no comulgaba con las ideas de ETA (espiral que, a su vez, imposibilita la percepción y valoración justa de todas las demás injusticias derivadas de –no causadas por– esa primera locura).

En Gesto encontré una muy útil combinación de bondad y de inteligencia, de utilizar los sentimientos para lo que son y la mente para lo que es. Creo que en este pueblo hemos padecido una gran confusión en ese sentido y que el nacionalismo ha hecho fortuna con ello, pero que eso ha tenido muy malas consecuencias en la calidad moral de nuestra comunidad. Es necesario absolutamente superar, sin negarlo, el plano puramente emotivo y hacer explícitas las ideas que han sostenido las distintas opciones que entre nosotros han existido, para encontrar las que permitan encarrilar los sentimientos a un lugar mejor.

De todas maneras, aclaro que, desde algunos sectores, se suele responsabilizar demasiado ligera y erróneamente al nacionalismo de lo que ha hecho ETA, a todo el nacionalismo y a la ideología en sí. Es algo con lo que no estoy de acuerdo. Pero, dicho eso y si vamos a los hechos concretos, entre mis vivencias personales hay dos que serían pertinentes en este punto.

Un primer recuerdo se sitúa en el contexto del cierre del diario en euskera Egunkaria. Cuando, en un receso de la reunión extraordinaria del Consejo Asesor del Euskera del Gobierno Vasco, pregunté cómo se entendía que nos hubieran convocado a participar como tal Consejo en la manifestación contra el cierre del periódico pero no a protestar por el asesinato de Pagazaurtundua ocurrido unos pocos días antes, otro miembro del Consejo me sugirió que recordara la parábola del hijo pródigo: que quien había matado a Pagazaurtundua era nuestro, quien había cerrado el periódico, no.

La segunda anécdota es del día en el que recibí una medalla que dediqué en público a la memoria de las víctimas de ETA. Una persona que me felicitó con simpatía añadió, sobre la dedicatoria, que seguramente tenía razón pero que «¡cómo se me había ocurrido decirlo delante de ellos!»… ellos, los no nacionalistas.

El nacionalismo (desde los militantes convencidos, pasando por votantes y simpatizantes, hasta el más amplio ambiente general de nuestras plazas, de nuestro espacio común) ha contribuido a erigir un imaginario, una representación de esta sociedad en la que el foso entre nosotros y ellos es más profundo que el que pudiera (debiera, desde una perspectiva moral) haber entre quienes matan y quienes no matan, entre quienes han decidido que matar por la ideología está bien y quienes piensan que matar es inaceptable.

El problema que reflejan mis dos anécdotas es la incapacidad de afrontar el problema en términos puramente morales, la imposibilidad de superar la división entre los nuestros y los otros. Obedece a una manera de cimentar el aprecio a lo propio, a lo que se considera propio, sobre la falta de la más mínima benevolencia hacia lo otro y, en los casos más extremos pero no escasos, sobre  el desprecio y el odio, que se plasma de manera muy evidente en el rechazo de todo lo etiquetado como español, incluida la lengua.

Yo misma, no me puse públicamente, físicamente, con «los otros» hasta que ETA mató a Fernando Buesa y Jorge Díez en febrero de 2000 en nuestro campus.

Por historia familiar y social, niña de las primeras ikastolas clandestinas, estudiante de Letras que empezó la carrera el año en que murió Franco, por ambiente de juventud, etc., soy de este lado del foso, del del pedigrí vasco…

Ahora me doy cuenta de que durante muchos años, incluso alejada ideológica que no sentimentalmente, de mi abertzalismo de infancia y juventud, aunque he sido siempre rotundamente contraria a la violencia y nunca separatista…, a pesar de los pesares yo no veía a las víctimas de ETA como personas. Era radicalmente distinto de lo que me ocurría con los presos de ETA a quienes iba a examinar como miembro de los tribunales del título EGA, a visitar como profesora de la Facultad (durante años, hasta que me quitaron el permiso desde Instituciones Penitenciarias). Era amable con ellos; me he preguntado muchas veces si, dadas las circunstancias, habría ido igualmente a facilitar el aprendizaje, la realización de exámenes, la consecución de títulos, si aquellos hombres hubieran estado presos por delitos sexuales, por haber violado a una mujer, por haber forzado a un niño. Quiero pensar que sí, que realmente por razones humanitarias, que era lo que yo decía que me movía, les habría sonreído como les sonreí, me habrían dado pena, como me daban pena aquellos chicos de ETA en Herrera de la Mancha. Los tenía cerca. En cambio las víctimas de ETA eran para mí una abstracción, como una categoría uniforme, no los percibía como seres humanos individuales. Incluso cuando me indignaba una compañera de manifestación un 8 de marzo, que pensaba que había quien se «daba pote» por llevar escolta, las víctimas estaban lejos. Antes que de Gesto por la Paz, fui miembro de Elkarri y de Lokarri: me creía equidistante, pero estaba más cerca de ETA que de sus víctimas.

Gesto por la Paz

El mundo conceptual legado por Gesto del que he hablado antes permite que cada una busque su lugar y llene el espacio que aún le queda en el hueco que le corresponde en el puzzle que hemos de configurar colectivamente: tu narración, dónde estabas y dónde no, en qué manifestación y en cuál no, en qué contra-manifestación… Nuestra historia ha sido terrible, no es fácil el ejercicio de memoria sincera, pero es lo único bueno que podemos hacer ya. Cada una, cada uno de nosotros, es la primera beneficiaria. Siempre se habla de lo que dejamos a nuestros hijos, pero el rescate ha de empezar por una misma.

Creo que hay mucha gente que no es consciente de lo que no ha hecho, porque aquí la gran mayoría no ha hecho ni dicho nada y con ello ha contribuido a mantener el estado de cosas tal y como estaba: con ciudadanos asesinados, extorsionados, amenazados (he tenido colegas en la Facultad que han tenido que marcharse de Vitoria), mientras los demás seguíamos tan tranquilos divirtiéndonos, trabajando y descansando, dando nuestras clases, desarrollando nuestro currículum.

 

De ahora en adelante

Actualmente soy miembro de la asociación Gogoan-por una memoria digna. No hablo aquí como representante de la asociación, pero destacaré algunos principios de la misma que considero cuestiones fundamentales para un futuro en paz:

  • La inseparabilidad esencial entre el reconocimiento de la víctima (el acercamiento real a la misma) y el reconocimiento de la injusticia cometida, cosa en sí misma diferente del arrepentimiento individual de cada victimario.
  • La reconciliación no consiste simplemente en superar el conflicto construyendo puentes entre las distintas víctimas, mientras cada cual avanza en sus reivindicaciones políticas. Lo primero está bien, pero hay que dotarlo de contenido: ver qué pasó, cómo ETA fue un movimiento totalitario que no admitía disidencia. Hay que decirlo así y esto no es exigir que se pida perdón, ni humillar a nadie, ni revanchismo (a mí -y, en general, a quien callaba- no me hicieron nada).
  • Concreta y específicamente hay que decir que aquí se optó por utilizar la violencia con fines políticos y que hubo una organización que se dedicó a matar a quienes no pensaban como ellos habían decidido que había que pensar sobre nuestra historia: que pusieron sus ideas por encima de la vida humana, y que eso nos aterró y nos inmovilizó.
  • Concreta y específicamente es imprescindible verbalizarlo en los contextos de las ideas que defendían ETA y quienes la apoyaban: en el mundo de la defensa del euskera, entre quienes quieren la independencia, etc., para desvincular esas ideas esencialmente, onto­lógi­ca­men­te, en su ser, de la violencia. Hace falta decir que aquello no estuvo bien, que se cometió una gran injusticia y que la violencia no era necesaria para defender las ideas. Hay que dejar de diluirlo en un pasado nebuloso que de manera borrosa superaríamos dándonos la mano: hay que romper la épica romántica, hay que quitar todo manto (auto)protector, todo eufemismo, todo atenuante de que también los otros…, de que todos sufrimos, de que fueron años duros. Se trata en definitiva de separar el conflicto, el choque de ideas, del uso voluntario de la violencia: separar lo sentimental de lo racional, sin negar ninguno de los dos planos, para que el primero, el de las emociones, no vuelva a confundirnos. Lo difícil que nos resulta imaginar que esa separación se pueda generalizar es un síntoma de la gravedad de nuestro momento presente, de nuestra situación actual. Pero, si cada cual no afronta su propia historia, si no se mira en el espejo, no aclaramos nada; si mientras se habla de «superar» el conflicto, se justifica lo que ETA ha hecho como consecuencia necesaria de la situación política, no hay avance auténtico, no hay regeneración, no hay sanación.
  • Concreta y específicamente tenemos que denunciar los homenajes públicos a los miembros de ETA, por la educación de nuestros jóvenes y por la recuperación de nuestra propia dignidad. Hay que extirpar de esta sociedad toda complacencia con la violencia.

Para terminar, soy consciente de que este ha sido un discurso parcial, planteado fundamentalmente desde la perspectiva de la crítica a ETA. Lo he hecho voluntariamente. Como decía al principio, me interesa el análisis específico del comportamiento de quienes hemos sostenido una actitud, dicho a grandes rasgos, pasiva particularmente ante la violencia de ETA. Me he centrado en ese tipo de ciudadana o ciudadano, tanto por mi propia experiencia como porque creo que nos permite explorar factores muy importantes de la larga pervivencia de «nuestro» terrorismo. No niego otros aspectos, otros problemas, ni otros sufrimientos, pero creo que el estudio de la ciudadanía callada, de las causas y consecuencias de su pasividad merece un capítulo importante en el relato.

Analizar requiere la investigación pormenorizada sobre cada uno de los distintos componentes de un todo. La complejidad no se puede examinar en serio hablando siempre de todo. Así no se analiza, así se repite una y otra vez, en bucle, como un eco.

Considero secundaria la batalla política. Lo que reivindico aquí es la búsqueda individual de los ingredientes de ese caldo que ha impregnado esta sociedad, los componentes del ensueño que nos ha tenido adormecidos. Si no empezamos a mirarnos sin contemplaciones, corremos el riesgo de seguir así, de no completarnos como personas, de no despertar, de no liberarnos de la carga del aturdimiento, además de no reconocer, aunque sea tarde, a quienes más han sufrido.

 


Intervención de Lourdes Oñederra en el acto organizado por el Secretariado Social Diocesano en Vitoria-Gasteiz el día 12 de marzo: Paz y reconciliación/Bake eta adiskidetzea.  Apostar por la paz

30 de enero

12 martes Feb 2019

Posted by gogoanmemoria in Memoria, Víctimas

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Bilbao, derechos humanos, fanatismo, Gandhi, Gesto por la Paz, globada por la paz, intolerancia, Itaka, justicia, manifestaciones, manifestaciones de enero, Memoria, paz, terrorismo, víctimas del terrorismo, Ya es hora de vivir en paz

El 30 de enero, para muchas personas en Euskadi, no es un día más del calendario, sino que es una fecha muy señalada. Durante muchos años, cada 30 de enero, miles de pacifistas llenaban las calles de Bilbao. Por la mañana con las Globadas por la Paz que

Globada-ITAKA

Globada ITAKA

organizaba y organiza el colectivo Itaka y, por la tarde, recorriendo en silencio la Gran Vía de Bilbao reclamando, año tras año, la paz para esta tierra tras las pancartas de Gesto por la Paz.

Esto decía el comunicado final de la manifestación de 1992:

 

Llevamos ya demasiado tiempo sufriendo la violencia y sus consecuencias. Sin duda, la más dolorosa de éstas ha sido la pérdida irreparable de casi 900 vidas humanas. A esto hay que sumar un enorme número de heridos, los daños a la convivencia entre los ciudadanos, las pérdidas económicas,… Por otra parte, muchas personas que se han valido de métodos terroristas para sus fines políticos se encuentran encarceladas, con lo que ello supone para sus familias.
Pero hoy la mayoría del pueblo vasco se posiciona claramente en favor de la Paz y en contra de la violencia. Y lo manifiesta públicamente en cada convocatoria electoral, así como a través de todo tipo de iniciativas cívicas por la paz, la justicia y los derechos humanos.

19920202 manifestación Gesto por la Paz

2 de febrero de 1992

A pesar de los años transcurridos, el mensaje no perdió actualidad durante muchísimos años, como tantos y tantos de los creados por Gesto por la Paz que siguen teniendo la vigencia que le otorga haber sido creados sin mezquindad, con la mirada del largo plazo, del bien común, de los principios fundamentales…

Desde que Gesto por la Paz desapareció, algunos de sus militantes se siguen reuniendo en torno al 30 de enero en Bilbao. De manera privada, recorren algunos lugares donde fueron asesinadas vecinas y vecinos de Bilbao; les recuerdan, denuncian la injusticia de su asesinato y, cada año, se siguen sorprendiendo de ocurrido en todos aquellos años de tantísima violencia.

Este año fueron al barrio de Rekalde y este es el video que hicieron de su recorrido:

 

Como se sabe, ETA dejó de matar en octubre de 2011 y, como se puede ver, los restos del fanatismo y de la intolerancia, aun campan a sus anchas en muchos rincones de Euskal Herria. Queda mucho camino aún por recorrer.

¿Dónde estabas entonces?

19 miércoles Dic 2018

Posted by gogoanmemoria in Memoria

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Antonio Rivera, carteles, fondo documental, Fundación Centro Memorial de Víctimas del terrorismo, Fundación Fernando Buesa, Fundación Sancho El Sabio, Fundación Víctimas del terrroismo, Gesto por la Paz, hemeroteca, Instituto Valentín de Foronda, Irene Moreno Bibiloni, Luis Castells Arteche, Memoria, Raúl López Romo, sociedad vasca, terrorismo, UPV-EHU, violencia del Estado

Con este interrogante terminó la intervención de Antonio Rivera en la presentación de la exposición «Euskal gizartea terrorismoaren aurrean – La sociedad vasca ante el terrorismo» que ha organizado la Fundación Sancho el Sabio junto a la Fundación Fernando Buesa y que ha contado con la colaboración del Instituto Valentín de Foronda, de la UPV-EHU, la Fundación Centro Memoria de Vícitmas del terrorismo y la Fundación de Víctimas del terrorismo.

Después de toda esta relación de relación de colaboradores, es obligatorio mencionar a quienes realmente han llevado el peso de la exposición: Irene Moreno Bibiloni, autora de una tesis sobre Gesto por la Paz defendida esta misma primeravera y que se publicará en breve; y Antonio Rivera, profesor de la UPV-EHU y miembro destacado del Instituto Valentín de Foronda.

A través de fondos documentales de la Fundación Sancho el Sabio, han realizado una interpretación de cuál ha sido el posicionamiento de la sociedad vasca ante el terrorismo y la violencia del Estado. Los fondos son fundamentalmente prensa, carteles, pegatinas, pasquines… todo ello acompañado de paneles interpretativos de la evolución de una sociedad


El valor de estos objetos es enorme porque permite de una manera muy visual e irrefutable conocer de primera mano cuáles eran los mensajes de aquellos años. Por otra parte, como se ha mencionado, los comisarios de la exposición van realizando su interpretación de las distintas décadas de violencia y la evolución de cuál fue la reacción de la sociedad ante esta violencia. Como parte de la exposición, se ha editado una pequeña publicación con artículos de Irene Moreno, Antonio Rivera, Luis Castells y Raúl López que lo puedes leer aquí: CATÁLOGO.


Sin duda alguna, es una muy buena iniciativa. Es fundamental utilizar esta documentación para que recordemos o para que aprendamos qué ocurrió. Luego, cada cuál que piense dónde estaba entonces, pero… que nadie olvide que todos/as llegamos tarde.

 


Una licencia:


La exposición estará abierta desde el 18 de diciembre hasta el 11 de enero en la Sala Araba de Vitoria-Gasteiz.

20 de octubre: fin de 50 años de violencia y dolor

22 lunes Oct 2018

Posted by gogoanmemoria in Reflexiones

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20 de octubre de 2011, ética, ética social, convivencia, daño injusto causado, El Correo, empatía, ETA, Fabián Laespada Martínez, facilitadores, fin de ETA, Gesto por la Paz, Isabel Urkijo Azkarate, izquierda abertzale, Jesús Herrero Arranz, Las paradojas del final, manifestación, Memoria, miedo, política vasca, pre-partidista, prejuicios, pres@s, reparación, revisión crítica, revista GALDE, SARE, solidaridad, terrorismo, vía Nanclares, Víctimas, victimizar, violencia

Como ya comentamos en su día, la fecha clave del fin de ETA, que fue el fin de 50 de años de violencia y dolor, fue el 20 de octubre de 2011. En torno a esta fecha, este año, se han escrito algunos artículos de opinión que consideramos que pueden ser del interés de nuestr@s seguidores. Por lo tanto, os los dejamos aquí para que los podáis leer con detenimiento.


«Las paradojas del final» de Jesús Herrero Arranz, publicado en la revista Galde (septiembre, 2018). Un fino análisis de la escenificación utilizada por ETA, del papel de los autodenominados «facilitadores«, de la evolución del lenguaje de la izquierda abertzale, el camino que aún queda por recorrer, etc. para terminar con una mirada crítica sobre las interpretaciones que se están realizando sobre la aportación de Gesto por la Paz.

Algunos análisis actuales intentar reducir únicamente a Gesto por la Paz al plano de la ética, obviando sus aportaciones a la política pre-partidista, para diferenciarlo de otras organizaciones con otras aproximaciones ante el problema de la violencia. Estas y otras muchas cuestiones son las que tienen que ser analizadas con rigurosidad para construir y reivindicar la memoria de lo que nunca debió comenzar.

 


«Anomalías» de Fabián Laespada Martínez, publicado en El Correo (19 de octubre de 2018). Aborda lo que considera que es importante para avanzar: el reconocimiento de los errores cometidos como lo han hecho los pres@s de la llamada ‘Vía Nanclares‘. Y, en relación a la manifestación convocada por Sare, denuncia la doble moral que se tiene al juzgar unos delitos y otros, la exigencia de puesta en libertad a los pres@s y nula exigencia a estos sobre una revisión crítica de su pasado…

 

La cuestión es que convocan la enésima manifestación en favor de las presas y presos asesinos. La gente que piensa acudir ¿no tiene ninguna exigencia hacia los reclusos? ¿No les pueden sugerir que para cerrar heridas lo ideal es empezar a recorrer un itinerario de convivencia que supone pedir perdón por las atrocidades cometidas, intentar reparar, en alguna medida siquiera, los daños infligidos y contribuir en el esclarecimiento de los delitos no resueltos?

 


«Mientras alguien las recuerde, estarán entre nosotr@s» de Isabel Urkijo Azkarate, publicado en El Correo (20 de octubre de 2018). A partir de la finalización del ciclo de violencia y dolor que durante 50 años protagonizó la vida social y politica vasca, señala lo que queda avanzar en la reconstrucción de la convivencia. Antes de nada, tener muy presentes los errores que cometió toda la sociedad con las víctimas del terrorismo y de la violencia.

…aportar aquello que esté en nuestras manos para mitigar el dolor que aún perdura en las víctimas. Y lo hacemos, desde el convencimiento de que tenemos una deuda pendiente, una responsabilidad hacia ellas porque las víctimas fueron quienes recibieron la bala que la violencia y el terrorismo disparaban contra toda la sociedad a la que pretendían someter. No lo entendimos así. Incluso, les dimos la espalda y, de esta manera, las volvimos a victimizar. Esto, como sociedad, no lo podemos olvidar porque corremos el riesgo de volver a repetir las mismas ignominias. Es más, debemos tenerlo muy presente para desarrollar una ética social más sana que nos convierta a cada persona en seres resistentes al miedo y a los prejuicios, en defensores de la justicia y en convencidos practicantes de la empatía y la solidaridad. Solo si aprendemos de nuestros errores, podremos salvar la indignidad que la sociedad, salvo honrosas excepciones, manifestó con las víctimas del terrorismo y de la violencia.

 


 

Es posible que os hayáis sentido identificados con las palabras de Jesús Herrero Arranz, Fabián Laespada Martínez e Isabel Urkijo Azkarate. Si es así o si por el contrario discrepais, podéis dejar vuestros comentarios en el blog para compartirlos con el resto de seguidores. Muchas gracias.

 

 

MINA (dolor) -DOLUMINA (duelo) BAKEMINA (ansia de paz)

27 jueves Sep 2018

Posted by gogoanmemoria in Víctimas

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"Mujeres en construcción", Abel Uceda, Alcalde de Bilbao, Angel María Unzueta, Arantza Puelles, Azkuna Zentroa, Belén Mentxaka, Bilbao, BVE, Carmen Francia, Conchi Fernández, consenso, convivencia, dolor, Dori Monasterio, Edurne Brouard, ETA, ETB, Fina Liceranzu, Foro Bilbao por la Paz y la Conviencia, GAL, Glencree, Gobierno Vasco, Inés Nuñez De la Parte, Isabel Urkijo, Javier Batarrita, José Goikoetxea, Juan Mari Aburto, libertad, Maitane Etxebarria, manifestación, Manu Cabacas, Mari Jose Aguirre, pluralidad, presos, Ramón Mugica, terrorismo, víctimas de la violencia, víctimas del terrorismo, violencia de persecución

El Foro Bilbao por la Paz y la Convivencia se presentó a la ciudadanía bilbaina el 16 de octubre de 2017. En aquel momento, manifestó el objetivo para el que se había creado:

«El objetivo prioritario es convertirse en el lugar de encuentro y colaboración para acompañar las políticas públicas municipales en relación con las víctimas del terrorismo y violencia, con la finalidad de trabajar y acordar actuaciones y programas que ayuden a profundizar en los valores del respeto y la convivencia«

y los compromisos que adquiría:

“reconocer a las víctimas, propiciar el diálogo con las víctimas, y entre ellas, en la búsqueda de un consenso social y político amplio, y colaborar con las instituciones públicas para seguir desarrollando un marco legal que reconozca y ampare a todas las víctimas del terrorismo y la violencia.”

La siguiente ocasión en la que el Foro Bilbao por la Paz y la Convivencia se manifestó en público fue el 25 de abril cuando presentó en el Azkuna Zentroa unas jornadas que se desarrollarían por los distintos distritos de Bilbao en las que participarían de manera destacada las víctimas del terrorismo y de la violencia de Bilbao.

https://euskalpmdeushd-vh.akamaihd.net/multimediahd/videos/2018/04/25/2279355/20180425_22385424_0011176544_004_001_BIDEO_TOPAKE.mp4

 


MINA (dolor) -DOLUMINA (duelo) BAKEMINA (ansia de paz), testimonios del dolor en Bilbao

El pasado lunes, 24 de septiembre, se llevó a cabo la primera jornada en el Centro Municipal de Castaños dirigida por dos de los miembros del Foro, Isabel Urkijo Azkarate y Angel Mari Unzueta y que contó con la participación de las víctimas Inés Nuñez De la Parte, Abel Uceda y Arantza Puelles. En la fotografía posan con el presidente del Foro, el Alcalde Juan Mari Aburto.

presentación del acto

«El 20 de octubre de 2011 ocurrió uno de los hechos más relevantes de la historia reciente del País Vasco: ETA dejó su actividad. Esto supuso el fin del ciclo de violencia y terror iniciado hacía 50 años y cuya máxima responsable fue ETA, pero donde otras organizaciones terroristas como el GAL o el Batallón Vasco Español, también contribuyeron a generar terror y dolor. Y no podemos olvidar los abusos policiales de muy graves consecuencias.

Aquel 20 de octubre, miles de personas dejaron de sufrir la violencia de persecución que soportaban desde hacía mucho tiempo. Aquel día, aún sin saberlo, potenciales víctimas de ETA, recuperaron su vida. Y aquel día, la inmensa mayoría de la ciudadanía vasca, ganó en libertad.

Quizás porque estábamos acostumbrados a que las manifestaciones solo fueran de protesta o de duelo, no se convocaron manifestaciones de alegría, salvo alguna excepción, pero la liberación que todos y todas sentimos se palpaba en cada mirada, en cada sonrisa…

La verdad es que también aquel día y los posteriores mucha gente nos preguntábamos «¿y ahora qué?»  o, peor, «y todo esto ¿por qué?, ¿para qué?«. Cualquiera de las respuestas que pudiéramos ofrecer a quienes han sufrido la violencia más directamente, difícilmente llenaría el vacío que deja la absoluta incomprensión de lo ocurrido, el vacío por no encontrar ninguna explicación de por qué tuvieron que sufrir lo que sufrieron.

Muy posiblemente, salvando las distancias, un vacío similar estén sintiendo los familiares de miembros de ETA que han muerto en sus llamadas «ekintzas» o los presos de ETA y sus familias. «¿Todo para qué?«, pero estos sí fueron responsables de lo ocurrido porque libremente optaron por usar la violencia contra otros seres humanos, mientras que sus víctimas, las víctimas de todos los terrorismos y abusos de la autoridad, éstas fueron objeto de una terrible injusticia, porque todo aquello fue absolutamente injusto.

En este momento estamos en el «¿Y ahora qué?» y ese es el reto que queremos afrontar desde el Foro.

Mina, dolumina, bake-mina… Indarkeriak eragindako minak, doluaren bidea eginez eta eraginez, bake-mina, hau da, bakearen egarria asetzen lagundu dezakela eta, Eusko Jaurlaritzaren proposamenari jarraituz, herri batzuetan –kasu honetan, Bilbon– bakearen eta bizikidetzaren aldeko foroak sortu dira, indarkeria jokoz kanpo uzteko eta herritar guztien arteko elkartasuna sendotzeko.

De esta manera, el 16 de octubre de 2017 se presentó el Foro Bilbao para la Paz y Convivencia con el objeto de que nunca más se repita nada similar. Aprobamos un Plan de actuación con la finalidad de difundir entre toda la sociedad bilbaína lo ocurrido y de potenciar el reconocimiento del daño causado con el fin último de mejorar la deteriorada convivencia, siempre desde una firma deslegitimación de la violencia.

Así, nos comprometimos a:

  • Reconocer a las víctimas en su pluralidad y con el respeto que se merecen. Hau da, biktima guztiak aintzat hartzea, eta zor jaken duintasunez eta justiziaz tratatzea.
  • Propiciar el diálogo con ellas y entre ellas en búsqueda del consenso necesario para afianzar la paz y mejorar la convivencia. Elkarrizketa bultzatzea, bake eta bizikidetzarako bide nagusi bezala.
  • Buscar el completo reconocimiento y amparo a todas las víctimas del terrorismo y la violencia. Indarkeriaren era guztietako biktimen babesa bilatzea.

Y marcamos nuestro objetivo en trabajar y acordar actuaciones y programas que ayuden a profundizar en los valores del respeto y la convivencia en el municipio.

Este foro lo componemos el Alcalde como Presidente, familiares de víctimas (Dori Monasterio, Manu Cabacas y Fina Liceranzu, José Goikoetxea, Mari Jose Aguirre, Inés Núñez, Javier Batarrita, Abel Uceda, Belén Mentxaka, Conchi Fernandez, Carmen Francia y Edurne Brouard), representantes de los grupos municipales del Ayuntamiento y cuatro personas designadas por el alcalde por su experiencia con víctimas, Ramón Mugica, Maitane Etxebarria y, nosotros, Isabel Urkijo y yo, Angel Mari Unzueta.»

El video sobre otras experiencias

Seguidamente se proyectó un video que es un extracto del documental «Mujeres en construcción» de Maite Ibáñez y Begoña  Atín (2011) y del documental sobre la iniciativa de la anterior Dirección de Víctimas del Gobierno Vasco, Glencree. Tanto «Mujeres en construcción» como el reportaje de ETB sobre Glencree son documentales muy recomendables.

Charla con las víctimas

Posteriormente, se acercaron a la mesa las tres víctimas participantes, Inés, Abel y Arantza, y, a través de unas sencillas preguntas, fueron expresando el dolor que habían sentido, la insolidaridad de gente que creían tener cerca, el concepto de justicia, la necesidad de sentir el calor social, el ultraje que sienten con los homenajes llamados «ongi etorri» a los presos de ETA cuando vuelven a sus pueblos…

Ha pasado tiempo, pero sin duda alguna esas heridas siguen supurando. Posiblemente desearán olvidarlo todo, dejar de sentirse víctimas, recuperar la normalidad de la que aquella tragedia les sacó… pero es evidente que falta tiempo y que la sociedad tiene una deuda con ellas.


La próxima jornada será el 3 de octubre a las 19’30 h. en el Centro Municipal de Basurto (c/ Zankoeta, 1).


 

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