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Gogoan-por una memoria digna

~ Gogoan-por una memoria digna trabaja por una memoria que deslegitime la violencia y que sea pedagógica para prevenir situaciones como las vividas en Euskal Herria los últimos 50 años.

Gogoan-por una memoria digna

Archivos de etiqueta: Memoria

20 de octubre: fin de 50 años de violencia y dolor

22 lunes Oct 2018

Posted by gogoanmemoria in Reflexiones

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Como ya comentamos en su día, la fecha clave del fin de ETA, que fue el fin de 50 de años de violencia y dolor, fue el 20 de octubre de 2011. En torno a esta fecha, este año, se han escrito algunos artículos de opinión que consideramos que pueden ser del interés de nuestr@s seguidores. Por lo tanto, os los dejamos aquí para que los podáis leer con detenimiento.


«Las paradojas del final» de Jesús Herrero Arranz, publicado en la revista Galde (septiembre, 2018). Un fino análisis de la escenificación utilizada por ETA, del papel de los autodenominados «facilitadores«, de la evolución del lenguaje de la izquierda abertzale, el camino que aún queda por recorrer, etc. para terminar con una mirada crítica sobre las interpretaciones que se están realizando sobre la aportación de Gesto por la Paz.

Algunos análisis actuales intentar reducir únicamente a Gesto por la Paz al plano de la ética, obviando sus aportaciones a la política pre-partidista, para diferenciarlo de otras organizaciones con otras aproximaciones ante el problema de la violencia. Estas y otras muchas cuestiones son las que tienen que ser analizadas con rigurosidad para construir y reivindicar la memoria de lo que nunca debió comenzar.

 


«Anomalías» de Fabián Laespada Martínez, publicado en El Correo (19 de octubre de 2018). Aborda lo que considera que es importante para avanzar: el reconocimiento de los errores cometidos como lo han hecho los pres@s de la llamada ‘Vía Nanclares‘. Y, en relación a la manifestación convocada por Sare, denuncia la doble moral que se tiene al juzgar unos delitos y otros, la exigencia de puesta en libertad a los pres@s y nula exigencia a estos sobre una revisión crítica de su pasado…

 

La cuestión es que convocan la enésima manifestación en favor de las presas y presos asesinos. La gente que piensa acudir ¿no tiene ninguna exigencia hacia los reclusos? ¿No les pueden sugerir que para cerrar heridas lo ideal es empezar a recorrer un itinerario de convivencia que supone pedir perdón por las atrocidades cometidas, intentar reparar, en alguna medida siquiera, los daños infligidos y contribuir en el esclarecimiento de los delitos no resueltos?

 


«Mientras alguien las recuerde, estarán entre nosotr@s» de Isabel Urkijo Azkarate, publicado en El Correo (20 de octubre de 2018). A partir de la finalización del ciclo de violencia y dolor que durante 50 años protagonizó la vida social y politica vasca, señala lo que queda avanzar en la reconstrucción de la convivencia. Antes de nada, tener muy presentes los errores que cometió toda la sociedad con las víctimas del terrorismo y de la violencia.

…aportar aquello que esté en nuestras manos para mitigar el dolor que aún perdura en las víctimas. Y lo hacemos, desde el convencimiento de que tenemos una deuda pendiente, una responsabilidad hacia ellas porque las víctimas fueron quienes recibieron la bala que la violencia y el terrorismo disparaban contra toda la sociedad a la que pretendían someter. No lo entendimos así. Incluso, les dimos la espalda y, de esta manera, las volvimos a victimizar. Esto, como sociedad, no lo podemos olvidar porque corremos el riesgo de volver a repetir las mismas ignominias. Es más, debemos tenerlo muy presente para desarrollar una ética social más sana que nos convierta a cada persona en seres resistentes al miedo y a los prejuicios, en defensores de la justicia y en convencidos practicantes de la empatía y la solidaridad. Solo si aprendemos de nuestros errores, podremos salvar la indignidad que la sociedad, salvo honrosas excepciones, manifestó con las víctimas del terrorismo y de la violencia.

 


 

Es posible que os hayáis sentido identificados con las palabras de Jesús Herrero Arranz, Fabián Laespada Martínez e Isabel Urkijo Azkarate. Si es así o si por el contrario discrepais, podéis dejar vuestros comentarios en el blog para compartirlos con el resto de seguidores. Muchas gracias.

 

 

Charla «Convivencia y política penitenciaria: la experiencia de la vía Nanclares»

02 martes Oct 2018

Posted by gogoanmemoria in presos

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La Asociación Gogoan, por una memoria digna, es una organización preocupada por la memoria y el relato de lo ocurrido en los últimos 50 años en Euskal Herria y, además de contribuir a construir una memoria digna, tiene un especial interés en destacar aquellas aportaciones que fueron especialmente positivas durante el tiempo que duró el terror en Euskadi.

En un momento en el que ya ha desaparecido la violencia terrorista, sin duda alguna, sus víctimas tienen que continuar ocupando un lugar especial en nuestra sociedad porque representan el testimonio vivo de todos estos años de terror y dolor. La sociedad tiene que continuar acompañando a quienes se convirtieron en la diana con la que se pretendía someter a toda la sociedad.

Por otra parte, la política penitencia que se está ejecutando sobre los pres@s de ETA que permanecen en las cárceles, continúa con las mismas pautas que cuando el terrorismo estaba en activo, a pesar de ser unas pautas que se han demostrado inútiles respecto a uno de los objetivos del cumplimiento de la pena: la reinserción del reo.

Gogoan, por una memoria digna organiza una charla-debate sobre la política penitenciaria y la convivencia en Euskadi. La charla estará moderada por el periodista Gorka Landaburu y contará con la participación de Maixabel Lasa, ex Directora de Víctimas del Gobierno Vasco, y Joseba Urrosolo Sistiaga, ex miembro de ETA y uno de los impulsores de la llamada vía Nanclares.


Se celebrará el lunes, 15 de octubre, en la sala del Koldo Mitxelena Kulturgunea (Urdaneta kalea, 9) de Donostia-San Sebastián y comenzará a las 19’00 h.


Animamos a todas las personas interesadas en la temática a acudir a la cita.

[NOTA DE PRENSA]

 

No hay balas de olvido

11 martes Sep 2018

Posted by gogoanmemoria in Memoria, Víctimas

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Hoy hace 32 años que el miembro de ETA, Antton López Ruiz, alias Kubati, asesinó en una plaza de Ordizia a Dolores González Katarain, Yoyes, ex miembro de la organización terrorista que optó por abandonarla. Como se puede ver en la imágen, esta es la interpretación que ETA y sus seguidores hicieron de aquella decisión.

Fue un asesinato que impactó a toda la sociedad y que retumbó en los cimientos de la propia izquierda abertzale y de muchas personas que, hasta la fecha, habían manifestado cierta simpatía «por la causa» o se habían mostrado un tanto «indiferentes». Otros cogieron el testigo de la rebeldía y ya no lo soltaron.

  • «Ex militantes de ETA apoyan a Imanol Larzabal tras las amenazas sufridas por parte de ETA» El País
  • «Imanol Larzabal» El País
  • «Todos contra el miedo» ABC

En 1996, en plena época de secuestros y con un importante acoso a todas aquellas personas que cuestionaran a ETA, se cumplía el décimo aniversario del asesinato de Yoyes y su familia y amig@s le rindieron un homenaje en Ordizia. Además de aquel acto público, editaron el libro «Yoyes, 1986-1996» en el que se recogían escritos de diversas personas; unas cercanas a la víctima, otras simplemente comprometidas con la libertad y la paz en Euskal Herria.

En el número 22 de la revista de Gesto por la Paz, Bake Hitzak-Palabras de Paz, además de incluir una reseña del libro, reprodujo un artículo escrito por Ana Rosa Gómez Moral con motivo de este décimo aniversario que queremos recuperar aquí.

A Yoyes
Si hubiera un arma que matara la memoria, no habría víctimas. Pero aún no se ha inventado nada que dispare el olvido. Es más, cuando alguien mata, no hace más que propagar el recuerdo de su víctima. De hecho, mis propias palabras son una prueba de esa contradicción entre el deseo de aniquilar y el efecto no buscado que difunde la memoria de la víctima, porque la existencia de Yoyes, para mi hasta entonces difuminada en esas siglas que la mataron, se asomó a mi vida justo el día de su asesinato.
Quienes la conocieron no podrán eludir el recuerdo de una vivencia o de un sentimiento en aquellos lugares donde los compartieron con ella. Los rastros de esas experiencias estarán prendidos como girones de tela ondeando al viento que volverán a ver cada vez que pasen por allí. También en mi memoria, hay una plaza de Ordizia que siempre tendrá la mancha de su sangre, una sábana blanca y un tractor. Y fue, precisamente, la plasticidad y el impacto de esa muerte violenta el pistoletazo de salida que despertara mi curiosidad por su vida, justo en el momento en que yo empezaba a hacerme las mismas preguntas que, luego, descubriría que ella ya se había formulado mucho antes, un momento que aún perdura, porque trataba de explicarme lo de entonces y lo de ahora que, al fin y al cabo, son lo mismo, puesto que los une un hilo invisible que, como aquel que sirve de trampa mortal al pez, no se ve, pero acaba desgarrándonos por dentro. Aquel momento es siempre, porque no hay nada que no haya ocurrido ya, ni nada que no vaya a seguir ocurriendo después en el mismo o en cualquier otro lugar.
Más tarde, con el libro de su vida en las manos, supe también que hay memorias que se aprenden. Yo leía como si anduviera con un vaso rebosante de cuyo contenido no debía derramarse ni una gota. Su voz escrita se convertía, a veces, en el mar oído desde lejos, grave, serio y profundo, mientras que, en otras ocasiones, el agua salada sonaba enérgica, ágil e indómita, como si me hubiera acercado a una orilla de acantilados.
Ahora sé que las ruinas de su existencia recobraban vida a través de la memoria compartida y sé, también, que su historia ocupa una parcela de mis propios recuerdos. Sin embargo, aunque llegué a familiarizarme con los nombres, los lugares y los hechos que formaron parte de su vida, todos ellos resultaban anecdóticos frente al espíritu de esa inmensa tarea que, según destilaban sus palabras, se había auto impuesto y que consistía en vivir conscientemente la vida en lugar de dejar que fuera la vida misma la que arrollara implacablemente su existencia.
El recuerdo de ese compromiso supremo, el compromiso consigo misma, es el que mantiene vivas su libertad y su rebeldía, y el que va a procurar que no permitamos
que nuestros sueños se conviertan en inútiles embarcaciones luchando por deshacer-los nudos que los atan al puerto de la indolencia.
Una vez que hemos participado de la memoria de alguien, la hemos hecho, de alguna manera, nuestra. De esa forma, el compromiso consigo misma, la libertad y la rebeldía de Yoyes forman parte de los nuestros. Por eso, no hay balas contra la memoria ni tiempo que pueda hacer amarillear los recuerdos que compartimos.

 

 

 

CONTRA LOS FANATISMOS

03 lunes Sep 2018

Posted by gogoanmemoria in Memoria

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CONTRA LOS FANATISMOS, EDUCACIÓN EN VALORES, MEMORIA Y ESCUCHA-SOLIDARIDAD CON LAS VÍCTIMAS

La Vanguardia, 2017

Hace un año el terrorismo yihadista cometió una masacre en Barcelona y Cambrils. Era agosto, mucha gente estaba de vacaciones y una enorme tristeza nos ensombreció los corazones y aquel verano de 2017. Aún no estaban cerradas las heridas que nos provocó el terrorismo de ETA, ya que nuestra bestia se pasó varias décadas dando zarpazos; a veces mató, otras malhirió, otras aterrorizó… Mucha gente a su alrededor se dedicó a echar vinagre en las heridas, a ignorar que hubiera víctimas o a vivir como si no existieran. Y salió al escenario la otra bestia, la yihadista.

Entre nosotr@s había personas que nunca se habían sentido objetivo de ETA y en consecuencia nunca hablaron, ni la criticaron, ni se solidarizaron con sus víctimas, ni dijeron ‘no en mi nombre’… De alzar la voz lo harían contra la policía, contra las torturas, contra la dispersión, contra el estado opresor… Asumían las cuatro consignas de la autodenominada ‘izquierda abertzale’ aunque no fueran más allá en sus planteamientos, pasando por alto la violencia de ETA y sus consecuencias. Ese era su recorrido.

La Vanguardia, 2017

Pero llegaron los atentados de Barcelona y Cambrils, y sintieron que podían ser víctimas del monstruo yihadista, y salieron de sus bocas palabras que nunca se habían verbalizado antes en relación a otros atentados terroristas igual de crueles y sanguinarios: ‘Esperemos que controlen la situación’, ‘a ver si les pillan’, ‘qué fuerte lo que está pasando’ y al final la situación se controló, y se ‘abatió’ a los terroristas, y casi nadie dijo nada, ni se criticó a la policía, ni se hicieron pintadas ni homenajes en favor de los terroristas muertos. Todo esto junto con las declaraciones de vari@s líderes de la autodenominada izquierda abertzale condenando los atentados, solidarizándose con las víctimas y con el pueblo catalán, y, deseosos de ponerse en la pancarta en contra de ‘ese otro’ terrorismo, me removieron por dentro y me inspiraron para escribir este texto en mi muro de Facebook.

YOYES, ZER EGIN DEUTSUE?’ – ‘YOYES, QUÉ TE HAN HECHO?

El País

La primera pintada disonante que veía desde la ventana de mi casa de Mallabia fue, ‘Yoyes, zer egin deutsue?’ Permaneció allí durante años, hasta que derribaron el muro en el que estaba escrita.

Dejando al lado la propaganda electoral, nunca antes había visto en mi pueblo una pintada o un cartel que no proviniera de la autodenominada ‘izquierda abertzale’. Pocos años después, muy cerca de donde se ubicaba el muro comenzamos a concentrarnos pacíficamente los y las mallabitarras de Gesto Por la Paz – Euskal Herriko Bakearen Aldeko Koordinakundea. Entonces éramos nosotros y nosotras la ‘nota disonante’, la pancarta que molestaba, aunque simplemente dijera ‘Bakearen alde – Por la Paz’.

Gesto por la Paz, 1995

Fueron más de 20 años concentrándonos en Ermua y Mallabia; salíamos cada vez que ETA mataba, también por los atentados del GAL y cada vez que se producía una muerte en este contexto de violencia; nos concentramos para exigir la libertad de Julio Iglesias Zamora, José Mari Aldaia, Cosme Delclaux y José Antonio Ortega Lara, portamos en nuestro pecho el lazo azul que simbolizaba la ‘A’ de ASKATASUNA – libertad para los secuestrados-, aguantamos estoicamente las contramanifestaciones, las amenazas y los insultos; nos echamos a la calle y vivimos con especial dolor e intensidad el cruel secuestro y posterior asesinato del ermuarra Miguel Ángel Blanco, un chico de nuestra edad al que conocíamos de vista porque muy a menudo coincidíamos con él y su novia en los bares de Ermua; denunciamos el terrorismo de estado, pedimos el acercamiento de los presos, exigimos una y otra vez el respeto de los derechos humanos para todas las personas y denunciamos la tortura, incidimos en la necesidad de educar para la paz y la tolerancia, denunciamos la crueldad de la violencia de persecución y nos solidarizamos con tantas y tantas víctimas, vecinos y vecinas que no podían hacer una vida normal y tenían que protegerse día a día…

El Correo, 2002

Hemos convivido con esto gran parte de nuestra vida. El terrorismo ha matado a cerca de 1.000 personas, mucha gente ha quedado rota por dentro y por fuera; la mayoría son víctimas de ETA, pero también hay otras víctimas de otras violencias que han sufrido mucho…

Estamos mejor que hace 10 años, eso es verdad, pero hay gente y colectivos interesados en pasar página, en olvidar, en repartir las culpas y se acabó.

Eso no puede quedar así, hay que grabar en la memoria todo lo que ocurrió para que no se vuelva a repetir, hay que seguir deslegitimando toda aquella violencia, hay que devolver la dignidad a todas las víctimas, desde los guardias civiles a los concejales, pasando por los asesinados por el terrorismo de estado o víctimas de actuaciones desproporcionadas o abusos policiales, hay que seguir exigiendo verdad, justicia y reparación para ellas.

Gesto por la Paz, 2010

Tiene que quedar claro que, en aras a imponer su proyecto totalitario, un@s cuant@s se han dedicado a sembrar el odio y a socializar el sufrimiento, socializando también a la juventud en el ejercicio de la violencia. Sin ningún escrúpulo captaron jóvenes para militar en ETA o ejercer la kale borroka arruinando su propia vida y haciendo imposible la vida a los demás o simplemente asesinándoles. Por tanto, aunque no bajemos la guardia y sigamos exigiendo al estado que respete los derechos humanos y que acerque a l@s pres@s hay que recordar lo obvio: ETA es la responsable de que cientos de jóvenes cogieran las armas y de que much@s de ell@s acabaran en la cárcel: ETA es la responsable de que haya pres@s de ETA.

Esto nos ha pasado hace muy poquito. Hay gente que nunca se ha solidarizado con la mayoría de las víctimas, que nunca ha hecho un mínimo ejercicio de empatía, o lo que es peor aún, personas que han justificado y legitimado toda esta violencia.

Ahora que todos y todas somos objetivo del terrorismo yihadista, se escuchan voces que salen de bocas que nunca hablaron, se siente cierta preocupación por parte de personas que nunca se preocuparon porque su vecin@ tuviera que ir escoltado. Quien hacía discursos que contextualizaban el terror de ETA despreciando a su propio pueblo, se esmera en solidarizarse con el pueblo catalán tras los atentados de agosto.

Europa Press, 2017

Mirémonos al espejo, con honradez y valentía. ¿Realmente hay que pasar página y vivir como si nada de esto nos hubiera pasado? ¿Hay que tragar y callar para siempre? Es eso justo? ¿Qué futuro nos espera si no nos vacunamos contra este cáncer de violencia, indolencia e intolerancia? La memoria puede ser una buena vacuna para nuestra sociedad. Y no podemos olvidarnos de las víctimas. Pongámonos en su piel. ¿No querríamos que se reconociera nuestro dolor, recibir el calor de la sociedad? ¿No nos gustaría que se hiciera justicia? Os animo a escuchar a las víctimas. Hay muchos testimonios grabados: os humanizarán y os enriquecerán, os sorprenderán. Merece la pena escucharles, y es lo mínimo que podemos hacer por ellas.

Gesto por la Paz, 2000

Maite Leanizbarrutia Biritxinaga

«No solo luchó, sino que vivió en libertad»

30 lunes Jul 2018

Posted by gogoanmemoria in Memoria

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Burnikurutzeta, Denis Itxaso, Ekaitz Goikoetxea, Fabián Laespada, Irati Goikoetxea, José Ignacio Zabala, José Luis López de Lacalle, Jose Mari Villanueva, Joxean Lasa, Juan Mari Jauregi, libertad, Maixabel Lasa, María San Miguel, Memoria, víctimas del terrorismo

Hoy, un año más, en un precioso enclave de la profunda Gipuzkoa, en Burnikurutzeta, se ha iniciado el sencillo y muy sentido acto en memoria de Juan Mari Jauregi, político socialista asesinado por ETA el 29 de julio de 2000 en Tolosa.

Se podría decir que de una manera espontánea, cada año se repite la misma liturgia, con palabras similares, con prácticamente la misma gente, con las mismas canciones… y el mismo simpático hamaiketako como hubiera hecho Juan Mari. Sin embargo, cada año es especial.

Algunas personas faltan porque ‘ya no están entre nosotr@s’ o porque acudir hasta este rincón nos les resulta fácil, pero cada año, se incorporan también nuevas caras; algunas para quedarse, como parece que es el caso de María San Miguel y otras vienen de visita a conocer un poco mejor qué es lo que ha pasado en Euskadi y, sobre todo, qué es lo que queda por hacer para recomponer este país herido.

Amigas, amigos y familiares de Juan Mari en Burdinkurutzeta

Quizás la novedad de este año han sido los bertsos de Irati y Ekaitz Goikoetxea, de Beasain, que los podéis escuchar en el video final.

Legorreta, 2018

Después de ese casi íntimo encuentro en el monte, se ha bajado a Legorreta y ante la escultura que se hizo en memoria a Juan Mari, el Diputado de Cultura de Gipuzkoa, Denis Itxaso ha ofrecido unas palabras a los amigos y amigas y familiares del homenajeado que allí se encontraban. «Juan Mari no sólo luchó por la libertad, sino que vivió en libertad y, por desgracia, pagó un alto precio por ello«.

José Mari Villanueva, maestro de la ceremonia, ha querido recordar muy especialmente a José Luis López de Lacalle, cuya viuda estaba presente, como todos los años, a Joxean Lasa, cuya hermana acudió el pasado año a este acto y, también, a Joxe Ignacio Zabala y a otras víctimas de la zona.

Para finalizar el acto, la viuda de Juan Mari, Maixabel Lasa, ha agradecido la asistencia y ha aprovechado este acto de memoria, para recordar a todas las víctimas, conocidas y desconocidas, que el terrorismo y la violencia han causado.

Este tipo de actos, en Gogoan, por una memoria digna, no los queremos dejar en el olvido.

9 años sin Eduardo Puelles

21 jueves Jun 2018

Posted by gogoanmemoria in Memoria

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Arrigorriaga, asesinato, Bilbao, Eduardo Puelles, homenajes, Memoria, testimonio, víctima de ETA, víctimas del terrorismo

Ayer, como cada 19 d junio de los últimos nueve años, la familia Puelles nos invitó a pasar un rato en la calle, allá donde asesinaron a Eduardo, su hermano, su hijo, su aita, su amigo…
Aquello está lejos. Tanto, que ni es Bilbao, sino Arrigorriaga. Pero eso es lo de menos. Lo de más es que por medio de estos sencillos homenajes y testimonios de memoria, el recuerdo de Eduardo permanezca y el hecho de su asesinato lo denunciemos cada año, para que el tiempo no lo engulla y lo convierta en algo trivial, propio de viejos que rememoran historietas y batallas que nunca ganaron. No. La idea es pensar que aunque algunos de los presentes, como yo, no conociésemos a Eduardo, sí reconocemos, sin embargo, que aquello que le hicieron fue una injusticia, un asesinato y que nada, absolutamente nada, puede explicar o comprender esa sangre derramada.
Durante este rato, allá, en Santa Isabel, nos cambiamos abrazos, flores y miradas, cada vez menos tristes, porque es cierto que el tiempo amilana las lágrimas y rebusca en los ojos una sonrisa, por leve que sea. La victoria de los Puelles es revivir el nombre y la vida de Eduardo, ya que no le dejan marchar al olvido. La victoria de los congregados ayer en La Peña, fue poner a Eduardo en medio de ese lugar donde lo mataron y rescatar su mirada, gafosa, sonriente y única, como cada ser humano tiene.
Josu, su hermano, nos contó cosas, como suele hacer. Con algunas no estoy de acuerdo; es más, discrepo abiertamente. Pero no es importante eso, no, no lo es. Porque lo importante es acudir, estar, mirar, apoyar, llevar abrazos y sonrisas a Paqui, a Rubén, a Asier, a Arantxa, a Josu… Lo importante es recordar que matar a un hombre no valió para nada y solo fue eso: matar a un hombre, con lo que tiene de injusto para él y de inmenso dolor para todas las personas de su alrededor.
Seguimos en la brecha de la memoria. Digna, por supuesto.
Besarkada bat, Puelles jaun-andreak
Fabián Laespada

Lagun, la resistencia al fanatismo

14 miércoles Feb 2018

Posted by gogoanmemoria in Memoria

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fanatismo, Ignacio Latierro, intolerencia, librería Lagun, María Teresa Castells, Memoria, Noticias de Gipuzkoa, Víctimas, violencia

A pesar de que aún han pasado muy pocos años y tenemos los recuerdos ‘frescos’, sigue resultando espeluznante repasar algunos de los capítulos que se vivieron en Euskal Herria. ¿Cómo pudimos soportar tantas dosis de violencia y de crueldad?

María Teresa Castells

A lo mejor, con el tiempo, más que estudiar a los ‘ejecutores’ de la violencia, estudian a la sociedad que fue capaz de sobrevivirla y, poco después, actuar como si nada hubiera ocurrido. ¿Cómo podemos permitir que se pase página, que se olvide todo, sin reconocer el sufrimiento vivido, sin reconocer a quienes más cruelmente lo padecieron…?

Ignacio Latierro

El pasado 10 de septiembre, murió María Teresa Castells, una de las propietarias de la librería Lagun. Ella no va a poder celebrar el 50 aniversario de la librería fundada en 1968, pero muy probablemente sí lo hará Ignacio Latierro, la otra mano de este símbolo de resistencia ante el fanatismo y la intolerancia.

Hacer memoria es fundamental para ser conscientes de lo que hemos hecho, de lo que hemos vivido, de dónde venimos y a dónde no queremos volver y para saber que estamos en deuda con quienes más sufrieron en el periodo de nuestra reciente historia más vergonzante.

Os invitamos a leer esta noticia de Noticias de Gipuzkoa:

Lagun, la resistencia de la palabra frente al fanatismo

Impresionante

Siempre en 30 de enero

04 domingo Feb 2018

Posted by gogoanmemoria in Memoria, Pacifismo

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El Correo. 1992/02/01

Durante 25 años, Gesto por la Paz recorrió las calles de Bilbao para celebrar en torno al 30 de enero, su manifestación por la paz en la que concentraba la parte más sustancial de su mensaje. Invitaba a toda la ciudadanía y, como se puede ver en esta fotografía de 1992, algunos años, la asistencia fue más que digna. La respuesta silenciosa y pacifica y sistemática a la violencia empezaba a calar en la sociedad vasca.

Por desgracia, estas llamadas pacifistas fueron perdiendo fuerza. Quizás el hartazgo de tantos años pidiendo la paz, saturó a la gente.

El Correo, 2008/02/09

Quizás fueron otros factores sociales y políticos los que hicieron cambiar de parecer a la población vasca, pero el caso es que, como se puede ver en la fotografía de la manifestación de Gesto por la Paz de 2008, ya las convocatorias de la organización pacifista ya no conseguían atraer a tanta gente.

[El cambio que se aprecia en estas dos imágenes también se analizará en el documental que Gogoan, por una memoria digna está preparando sobre la «reacción de la sociedad vasca ante la violencia».]

Para todas las personas que pertenecimos a Gesto por la Paz, el 30 de enero no es un día cualquiera. Por esta razón, desde que la organización se despidiera de la sociedad, algunos de sus miembros nos citamos todos los años en torno a esta fecha en Bilbao.

Cada año es un formato diferente, pero todos los años tiene el mismo objetivo: recordar a las víctimas de la violencia.

Ayer, 3 de febrero, comenzamos nuestro recorrido en la calle Labegeríe Mitxel del casco viejo bilbaíno donde ETA asesinó el 3 de junio de 1980 a Tomás Sullibarria con un disparo en la nuca. Tomás había sido miembro de la organización terrorista. Su abogado, Juan Luis Ibarra Robles, aseguró en una carta publicada en EGIN que era falso que su cliente estuviera a sueldo de los servicios de información de la policía, tal y como dijo la banda terrorista.

La segunda parada del recorrido fue en el Arenal donde ETA asesinó a Enrique Aresti el 25 de marzo de 1980 cuando entraba en las oficinas de la empresa donde trabajaba. Tenía 62 años y era padre de cinco chicos y chicas.

La tercera parada fue en la calle Navarra donde ETA asesinó a Ramón Coto, un jubilado de 71 años cuando se encontraba en el estanco de José Luis Ramos. Dos miembros de ETA le dispararon el 19 de septiembre de 1980 y murió dos días más tarde. El propietario del estanco había sido amenazado por la banda terrorista e, incluso, había sufrido algunos atentados. Ramón Coto solía hacer recados para José Luis Ramos.

La última parada del recorrido fue ante el BBV, en el mismo lugar donde se realizó el primer gesto y el acto de despedida de Gesto por la Paz. Allí recordamos a las víctimas del atentado de ETA contra esta entidad bancaria: Aníbal Izquierdo, Ramón García y Benicio Alonso.

        

Nos cruzamos con la clásica globada organizada por el Colegio de Escolapios de Bilbao.

Globada Colegio Escolapios Bilbao

Fue estupendo compartir un día con los compañeros y compañeras de Gesto por la Paz y es de agradecer de manera especial a quienes se acercaron desde Vitoria-Gasteiz, Donostia y Andoain. Las 30 personas que hicimos el recorrido terminamos la jornada con una agradable comida y una mejor sobremesa.

Memoria y otros olvidos

28 martes Nov 2017

Posted by gogoanmemoria in Memoria, Víctimas

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Ascención Mendieta, Ascensión Mendieta, Benedetti, dictadura franquista, ETA, fosa común, Gesto por la Paz, Gisasola, Glencree, guerra civil, Memoria, Olvido, Pikabea, reconciliación, reconocimiento, Rekarte, reparación, testimonios, transición española, víctimas de la violencia

En diciembre del año 2000, la coordinadora Gesto por la Paz organizó por primera vez en la calle un acto específico de solidaridad y memoria hacia las víctimas de la violencia con finalidad política. Por entonces, era poco frecuente ensalzar la memoria, buscar el reconocimiento y pedir reparación para las víctimas de la violencia, especialmente para las asesinadas por ETA, que ya para entonces era quien mataba en exclusiva. De hecho, los nombres de las personas muertas, sus vidas, sus viudas y sus feudos pasaban desapercibidos para casi la totalidad de la sociedad vasca. También para el resto de España, dicho sea de paso, sin ánimo alguno de polemizar, pero atestiguado por muchas de ellas. En aquel acto, próximo a las navidades, declaramos la necesidad de activar tanto la figura de la memoria con el objeto de realizar el necesario desagravio hacia ellas, como el reconocimiento de su sufrimiento, absolutamente injusto. Reclamábamos como tarea cívica el hecho de recoger los testimonios de las personas que se quedaban aquí, entre nosotros, solas y con la muerte social a cuestas. Era imprescindible abandonar los anonimatos de hombres y mujeres, niños, padres, madres… que ellas y ellos empezasen a relatar y nosotros a oír todo aquello que resultaba duro de asumir: estaban solas y la desmemoria, la indiferencia, el miedo o la desdeñosa justificación del resto de la sociedad, los expulsaba por segunda vez del “paraíso” civil. Nuestra memoria colectiva estaba incompleta, huérfana de palabras y lágrimas de esas personas que sufrieron lo indecible, siendo ellas las que se llevaron la peor parte de un ataque contra casi todos. Había una grieta entre su dolor y nuestra indolencia.

La historia pretende una reconstrucción sabia y abstracta del pasado; la historia se aprende; la memoria, sin embargo, relata las vivencias, lo sentido, la injusticia padecida, el dolor ocultado socialmente. Pero tiene la virtud de ser útil para el presente y, especialmente, para el futuro.

Durante la transición española se ignoró la memoria, se pasó página de los desmanes de la guerra civil y de toda la dictadura franquista; millones de padecimientos y humillaciones perpetradas en los 40 años anteriores fueron pasto del olvido, de un “tira palante”, por mor de una reconciliación necesaria. Fue lo que fue, pero se pudo y se debió hacer mejor. Ya sé que es fácil decirlo ahora y muy complicado haberlo hecho entonces, sí. Pero de esos polvos nos vienen los lodos de heridas abiertas, de cunetas sin resolver, de miles de agravios sin restaurar o ni siquiera reconocer. El testimonio impactante de Ascensión Mendieta, que no cejó en su empeño de recuperar los restos de su padre, abandonado en una fosa común. No se habló de todo ello cuando tocaba, y llegamos tarde, tanto que muchos otros familiares se murieron sin poder saber dónde estaban sus amores desaparecidos. De todo esto hay que sacar una clara conclusión: nunca más el olvido. Y la memoria es el reverso, es la vida, es el futuro, aunque suene contradictorio.

Recitaba el sabio Benedetti que el día que estalle y salte en pedazos el olvido, arrastrará la verdad por el mundo. Lo decía dilapidando la tristeza del olvido instalado en su país después de los horrores de la dictadura y tras constatar la desaparición física de más de 300 personas a manos del gobierno dictatorial. Amnesia social, lo llama él. Pues bien, venimos a este lado del océano y nos encontramos que todavía estamos a tiempo, que podemos edificar el espacio común de la memoria, donde quepan todos los relatos y padecimientos, donde se constaten las vivencias y tristezas, donde, como ocurriera con la edificante experiencia en Glencree, los testimonios nos interpelen y sobrecojan; tanto que nos quedamos con las manos en la sienes preguntándonos por qué no estuvimos cerca de ellas y ellos. Pero todavía tenemos tiempo, fuerza y ganas como para reparar esa ausencia de oídos, atención y coraje.

En este necesario ejercicio de memoria, también necesitamos saber de primera mano cómo fueron las vidas de las personas perseguidas; algunas marcharon y todo exilio es tristeza y lejanía. Tenemos la obligación social de saber qué significaba recibir una carta de extorsión, esa desasosegante postura de comprar meses de vida a cambio de dinero que sufraga otras muertes, esa transposición de responsabilidades del terror. Hay que, igualmente, conocer cuántos intelectuales marcharon de aquí por sufrir persecución silenciosa.

Incluso, escuchar a ex etarras como Rekarte, Gisasola y Pikabea, por ejemplo, para poder llegar a alguna conclusión. La más elocuente es que ninguno de ellos ha podido realmente justificar crimen alguno.

Vuelvo al principio: cuando en diciembre de 2000 Gesto por la Paz organizó aquel primer acto en solidaridad por las víctimas, se entregó a cada asistente un pensamiento, una flor, con un lema: inoiz gehiagorik ez, nunca más; pretendía ser una evocación a la memoria, un compromiso con ella, esa que enseña a no olvidar, porque si lo hacemos, si nuestros hijos e hijas ya no saben qué ocurrió aquí, puede que no perciban el olor de la justificación de la violencia en los suyos dentro de unos años. Lo acaban de decir los jóvenes que asistieron a los relatos de las víctimas en las aulas: “No sabíamos del dolor de tanta gente”. Pues eso. Memoria como antídoto de repetición de errores. Memoria, en consecuencia, como responsabilidad hacia quienes más sufrieron –y sufren- y hacia el porvenir.

Fabián Laespada

Breve historia de una frase breve

04 sábado Nov 2017

Posted by gogoanmemoria in Memoria, Pacifismo, Reflexiones

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ABC, Casa Real, Concordia, Coordinadora Gesto por la Paz de Euskal Herria, Diario ABC, Euskadi, Fundación Princesa de Asturias, Gesto por la Paz, Gogoan, María Guijarro, Memoria, Olvido, País Vasco, Premio Príncipe de Asturias a la Concordia, Premios Príncipe de Asturias, Rey Felipe VI

Año 1993. Gesto por la Paz recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Al día siguiente de la ceremonia de recepción, algunos periódicos reprodujeron su discurso íntegro. El ABC, sin embargo, eliminó una frase.

“Se debe hacer posible que cualquier idea pueda ser planteada y desarrollada dentro del contexto democrático”.

Entonces, representantes de todos los poderes del Estado aplaudieron aquel significado, incluido el actual rey Felipe VI.

Hoy, a pesar de su vigencia, duerme en un total olvido.

Discurso completo de Gesto por la Paz en la ceremonia de recepción del Premio Príncipe de Asturias a la Concordia.

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