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derechos humanos, Elkarbizi, espacio público, Fundación Fernando Buesa, Gogoan por una memoria digna, ongi etorri, presos de ETA, reconocimiento del injusto daño causado, víctimas del terrorismo
- Fundación Fernando Buesa
- Gogoan, por una memoria digna
- Elkarbizi
La Fundación Fernando Buesa, Gogoan-Memoria Digna y Elkarbizi celebran que ya no se vayan a organizar actos públicos de homenaje a presos de ETA
Las tres entidades consideran que es necesario seguir reflexionando sobre la consideración social hacia los victimarios.
Las tres entidades que impulsaron el documento “Los victimarios en el espacio público” que fue aprobado en varios ayuntamientos de Euskadi y Navarra, han destacado que esta es una victoria ciudadana, que de forma mayoritaria pedía que se terminara con este tipo de actos, al menos en el espacio público.
En opinión de las tres entidades los recibimientos a presos de ETA cada vez que se daban han sido socialmente tan criticados, sobre todo, porque concentraban la indecencia e indignidad de considerar a quien había matado o había colaborado en matar como un ejemplo social al que recibir con honores. Hacer esos recibimientos en el espacio público, con bengalas, música y pasacalles tenían muy poco que ver con el afecto familiar y mucho con la reivindicación de un pasado terrorista.
esos recibimientos en el espacio público, con bengalas, música y pasacalles tenían muy poco que ver con el afecto familiar y mucho con la reivindicación de un pasado terrorista
En este sentido, las entidades han subrayado que, tanto las víctimas, como las asociaciones han jugado el papel de lupa ética, algo que ha sido fundamental para que el conjunto de la sociedad pudiéramos ser conscientes del daño que este tipo de actos estaban provocando en nuestra convivencia y en la memoria de las víctimas.
Tal y como han destacado las tres entidades, la mejor manera de contribuir a un futuro en paz, con una convivencia sana y una memoria reparadora es seguir reflexionando sobre la consideración social de los victimarios. En ese camino, dejar de considerar a los miembros de ETA como presos políticos, eliminar murales, pintadas y pancartas glorificadoras o reconocer definitivamente y para siempre la injusticia y la ilegitimidad del daño causado sin matices, es la mejor forma de contribuir al cierre de las heridas, porque deslegitimar socialmente la violencia terrorista es algo necesario y urgente.
reconocer definitivamente y para siempre la injusticia y la ilegitimidad del daño causado sin matices
Estos homenajes, es obvio, humillaban a las víctimas. Pero también atacaban a la propia sociedad, porque esos homenajes, y la representación que conllevan, eran un ataque a las bases éticas más elementales, sin las cuales no podemos construir sociedad. Celebramos este paso que, aunque tarde y después de haber generado un daño ético y moral evidente, llega gracias a la presión social.
Estos homenajes humillan a las víctimas, pero también atacan a la propia sociedad, porque representan una agresión a las bases éticas más elementales
Nota de prensa, 30 de noviembre de 2021




La situación de los presos de ETA está muy presente en determinados ámbitos que se esfuerzan mucho en no dejarlos en el olvido y en denunciar la situación en la que viven que califican de injusta.
El deber de memoria es un artículo escrito en junio de 2019 por Joseba Eceolaza, destacado político y sindicalista navarro. Es, además, escritor y una persona muy interesada en la memoria histórica y, también, en la memoria del periodo de violencia reciente en Euskal Herria. Por esta razón es miembro de Gogoan, por una memoria digna.
En el deber de memoria juegan un papel importante los valores universales, aplicables incluso a situaciones que no nos gustan. Por ejemplo, supone una trampa ética enorme pedir que los crímenes ultras de la transición no queden impunes y sin embargo no exigirle a ETA que colabore en el esclarecimiento de los múltiples asesinatos pendientes. Esa desconexión ética es la que tenemos que quebrar, si queremos reconstruir todos los tejidos sociales rotos por años de violencia.
“Heridos y olvidados” de María Jiménez y Javier Marrodán sobre las primeras acciones mortales de los años sesenta de ETA, hay que tener en cuenta que “matar a alguien fue una decisión meditada, debatida y acordada de forma mayoritaria”.

En el museo se recoge la actividad terrorista que ha habido en España en el siglo XX y en el XXI y resulta realmente interesante para cualquier persona interesada en el tema. A pesar de los esfuerzos invertidos, es posible que a quien lo visite no le termine de encajar el tratamiento en el mismo espacio de dos conceptos de terrorismo tan diferentes como los terrorismos ‘autóctonos’ de funcionamiento ‘clásico’ (desde el FRAP hasta ETA) y el terrorismo global protagonizado por los distintos grupos extremistas de inspiración islamista que, además de tener unas maneras diferentes, nos traslada a una problemática un tanto ajena para la mayoría de la sociedad.
El terrorismo de ETA ocupa un lugar relevante como no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta el número de víctimas ocasionadas y el tiempo que ha pervivido en nuestra sociedad. Prácticamente, al incorporarte al museo hay una sala en la que se escuchan testimonios de víctimas del terrorismo. Todos ellos son impactantes, pero hemos seleccionado las palabras de Ana Arregui:
Otro aspecto especialmente interesante son los datos sobre los heridos. Decir que se generaron 5.000 heridos, se puede quedar en una anécdota, en un simple número que nos pudiera dejar un tanto indiferentes. Sin embargo, en el museo, se hace una referencia expresa a las personas heridas que quedaron con una gran invalidez: 60 personas que quedaron muertas en vida y cuyo testimonio es difícil compartir, traerlo a la memoria, ya que resulta complicado mostrar ese dolor sin aumentárselo a la propia víctima.
Precisamente fue Gesto por la Paz la organización que acuñó la expresión ‘violencia de persecución‘ y desarrolló una importante campaña (‘Si te amenazan, nos agreden‘) denunciando la situación que vivían las personas amenazadas. Afirmaron que existían 42.000 amenazadxs.






