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Gogoan-por una memoria digna

~ Gogoan-por una memoria digna trabaja por una memoria que deslegitime la violencia y que sea pedagógica para prevenir situaciones como las vividas en Euskal Herria los últimos 50 años.

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Archivos de etiqueta: presos de ETA

Justicia, que no es poco.

31 martes Dic 2024

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convivencia, deslegitimación de la violencia, Memoria, presos de ETA, SARE

Fabián Laespada (Miembro de Gogoan – por una memoria digna)

Publicado en Noticias de Gipuzkoa

El ex consejero de Justicia del Gobierno vasco, Sr. Azkarraga, vuelve a redactar un artículo con el objeto de que seamos conscientes de que los cambios que la sociedad vasca hoy “disfruta” (el entrecomillado es suyo) no cayeron del cielo. Apunta que los factores generadores de sufrimiento (sic) han ido paulatinamente desapareciendo. Y todo gracias a gente que abandonó su “zona de confort político” e hizo un encomiable esfuerzo. Se arroga, además, la opinión mayoritaria de la sociedad vasca: exigimos un esfuerzo colectivo para eliminar definitivamente de la ecuación política vasca los factores que, hoy en día, siguen generando sufrimiento. Y menta las políticas de excepción que, en su opinión, ralentizan exasperantemente la salida de los presos. De ETA, claro. Esto último no lo dice, pero es un dato importante. Por último, también se arroga la opinión mayoritaria de las víctimas, las cuales solo piden “respaldo y reconocimiento”. Al final menciona una demanda mayoritaria de la sociedad (sic), que no es otra cosa que la salida de los presos de la banda cuanto antes.

Reconozco mi dificultad para poder tomar apuntes e intentar aportar otro punto de vista altamente alejado de las letras del Sr. Azkarraga. Son tantas las divergencias, que yo mismo dudo de que su manera y la mía de entender los derechos de las personas presas, los de las víctimas y los de la ciudadanía vasca, puedan habitar un lugar común de entendimiento. Y lo deseo fervientemente.

En efecto, la paz que nos debía ETA y que llegó 50 años y 853 personas asesinadas más tarde no cayó del cielo; fue una labor ardua de concienciación: la violencia era per se inadmisible, solo creaba dolor y angustia, reportaba odio y distancia entre todos nosotros y no tenía razón de ser. La justicia y la actuación eficaz y legal de las fuerzas de seguridad, el arrinconamiento político de su brazo, la calle con sus manifestaciones de rechazo … provocaron el descarrilamiento de la estrategia violenta. Y lo conseguimos entre todos, usted también, por supuesto. Muchos de nosotras y nosotros, exponiéndonos y recibiendo insultos, escupitajos y agresiones. Esa no era una zona de confort, Sr Azkarraga, se lo aseguro. Nadie disfrutaba cada lunes en las concentraciones contra los secuestros; a muchos nos temblaban las piernas -ya de víspera- porque enfrente, un nutrido grupo de vociferantes mostraban su cara menos confortable y nos agredían, sin más. Esos también pedían amnistía osoa, como usted ahora. Ya; son otros tiempos y ahora no hay generadores de sufrimiento por ese lado, etabar. Pero es que usted está pidiendo que quienes asesinaron, por ejemplo, a Eduardo Puelles no cumplan su sentencia ni resarzan a su viuda e hijos. Lo suyo era la cartera de Justicia, debería entenderlo bien.

Yo no me arrogo opinión alguna de nadie, y menos todavía, de la sociedad vasca, ciudadanía plural, diversa y variopinta como pocas. Yo solo escucho a los colectivos afectados. Que yo haya oído y leído, las víctimas, tanto las de ETA como las de otros grupos terroristas o las de abusos policiales, todas ellas piden verdad, justicia y reparación. Usted no les debe escamotear lo de la verdad (que sepan quién y cómo fue el asesinato de su ser querido), la justicia debida (piense que hay cientos de casos sin resolver y la zozobra que ello provoca en ellas) y, por último, una reparación tanto social -cientos de ellas sufrieron padecimientos en silencio y sin ayuda sicológica- como económica. A ellas sí que las sacaron de su espacio de confort.

Exige usted acabar con las políticas de excepción y de discriminación hacia los presos de la banda. Vaya. Igual usted está discriminando al resto de presos de las cárceles vascas. Y con respecto a lo que usted se refiere, ¿no le parece que sería una auténtica política de excepción ignorar las sentencias y amnistiar a quienes violaron el derecho a la vida, ni siquiera han colaborado en esclarecer sus delitos, no han mostrado un mínimo arrepentimiento e, incluso, proclaman algunos la vuelta a las armas? ¿Eso le parece que es la demanda mayoritaria de la sociedad? Sabe usted que no; es difícil ser certero con la opinión de la sociedad vasca, insisto. Esta, según el Deustobarómetro, opina que ETA es tan del pasado que la preocupación por esta cuestión es casi nula. Lo que es una pena, porque hemos puesto el turbo al futuro sin haber aprendido bien la lección del pasado imperfecto de indicativo: esto de matar estuvo realmente mal.

Una apreciación final: recuerde por un instante la fábula del cerdo y la gallina, sobre quién ponía más en el posible negocio de un restaurante. Usted critica a gente por no haber puesto nada de su parte. Pero es que parte de esa gente que usted critica, precisamente, estuvieron durante años en las dianas de nuestras calles; lo pusieron todo sin querer ponerlo, no les pidieron permiso: los mataron, hasta 19 personas de ese partido. Es comprensible que no quieran jugar en su misma cancha, Sr. Azkarraga. Y bien lejos estoy de su ideología, pero antes de nada soy persona.

Notas de Gogoan por una memoria digna sobre la reforma penal para el cómputo de las penas cumplidas en el extranjero

16 miércoles Oct 2024

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política penitenciaria, presos de ETA, reinserción

Tiempo máximo en la cárcel

El límite máximo de cumplimiento efectivo de penas de cárcel en el derecho penitenciario español es de 20 años. Un delincuente puede ser condenado a varias penas que, sumadas en su conjunto, pueden exceder con mucho esos 20 años, pero ese es el límite de años que puede estar en la cárcel.

Esa es la regla general, pero hay excepciones para ciertos delitos como, por ejemplo, los delitos terroristas. Son las siguientes:

    • 30 años para ciertos delitos cometidos hasta la reforma penal de 2003.
    • 40 años para ciertos delitos cometidos tras la reforma penal de 2003.
    • Prisión permanente revisable para ciertos delitos cometidos tras la reforma penal de 2015.

Estos límites máximos tienen como fundamento tres principios penales:

    • Proscripción de penas inhumanas (art. 15 Constitución).
    • Proporcionalidad en la restricción de derechos fundamentales como la libertad (art. 17 Constitución: art. 49.3 Carta de Derechos fundamentales de la UE).
    • Mandato de orientar el cumplimiento de las penas a la reinserción social (art. 25.2 Constitución).

Cómputo igual de las penas europeas y de las estatales

En este contexto es donde se sitúa la polémica sobre el principio de equivalencia de las resoluciones judiciales europeas recogido en el artículo 3.1 de la Decisión Marco 2008/675/JAI de la Unión Europea.

En virtud de este principio, también a los efectos de los límites temporales máximos de cumplimiento efectivo de penas de cárcel, hay que computar igual las penas en las cárceles españolas y las penas en otras cárceles de la Unión Europea. Es decir, si un delincuente es condenado y cumple pena en un país europeo por un determinado delito, esos años de cumplimiento computarían (valdrían como años cumplidos) en el caso de que fuera condenado en España por un delito anterior a la primera condena.

De esta manera iba a hacerse cuando empezó a tramitarse la Ley Orgánica 7/2014, de 12 de noviembre, sobre intercambio de información de antecedentes penales y consideración de resoluciones judiciales penales en la Unión Europea.

Pero durante esa tramitación del proyecto de Ley llegó en marzo de 2014 el caso Urrosolo Sistiaga, al que, en ausencia de regulación estatal expresa, sí se le computaron sus penas en Francia a efectos del límite máximo, según lo previsto en distintos convenios bilaterales y multilaterales internacionales, pero hasta ese momento no usados por los presos de ETA. A la vista de esa resolución, entre marzo y noviembre también otros presos de ETA se acogieron al descuento de las penas cumplidas en Francia (como Garcia Gaztelu, alias “Txapote”).

Ello provocó que el PP enmendara en el Senado su propio proyecto, en el último momento, para excepcionar el principio de equivalencia a efectos de computar los límites máximos de cumplimiento de penas para todo tipo de presos. Además se dispuso que no se tendrían en cuenta a ningún efecto las condenas anteriores a 15 de agosto de 2010.

Esta reforma fue aplicada en primer lugar en enero de 2015 al caso Kepa Pikabea, otro preso de la Vía Nanclares, al cual se le denegó el cómputo de sus años de cárcel en Francia. La denegación acabó siendo firme, a pesar de alegar retroactividad desfavorable ante el TEDH europeo.

Así las cosas, la reforma legislativa conocida estos días tan solo ha retomado el texto de 2014 antes de ser enmendado, para que finalmente las penas cumplidas en otros países europeos sean tratadas como las cumplidas en las cárceles españolas. Esto parece coherente con los principios penales mencionados y con la UE como espacio jurídico común. Esto beneficiará a cualquier tipo de preso con penas en el extranjero, incluidos aproximadamente 40 de los 145 presos de ETA.

Cumplimiento máximo y deslegitimación de la violencia

En nuestra opinión, esta aplicación de la normativa europea es la razonable. Lamentamos el espectáculo al que hemos asistido estos días y que este tema se haya abordado sin un debate abierto y serio.

Que cualquier persona presa, siempre que no exista peligro de reincidencia, como es el caso de los presos de ETA, pase más de 40 años en la cárcel, o bien sea condenada a  cadena perpetua tiene, según quienes llevan tiempo estudiando estos temas, unas consecuencias destructivas contrarias a la dignidad humana.

Desde la lógica de los DDHH pensamos que la clave no está en esa prolongación destructiva de la condena privativa de libertad, sino en el fomento de la reinserción restaurativa de los presos de ETA. Un intento de reparación, por un lado, hacia sus víctimas a las que persiguieron y asesinaron por sus ideas o por su profesión. Pero no solo, también deberían verse emplazados a resarcir la deuda del enorme destrozo social y miedo que ETA provocó contra las libertadas políticas y la democracia pluralista en las sociedades vasca y española.

Y es esta última dimensión, el impacto social de los enormes daños producidos por la violencia, sobre lo que consideramos que el balance es bastante lamentable. La violencia terrorista lejos de deslegitimarse, sigue romantizándose, mediante el tratamiento como héroes-mártires de los presos de ETA en no pocas calles de nuestros pueblos y ciudades, y en infinidad de actos populares.

Y es que, a pesar de esos escritos privados en base a los cuales numerosos presos de ETA están legítimamente consiguiendo el acceso a la semilibertad del tercer grado penitenciario, se echa de menos que ellos y el entorno político que les ha impulsado tengan por fin gestos públicos de reparación hacia la sociedad a la que atacaron.

Ecos de una manifestación

21 domingo Ene 2024

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presos de ETA, Víctimas

Publicado en Crónica Vasca *

Gogoan – Por una Memoria Digna

Queremos compartir con vosotros y con vosotras esta reflexión hecha al hilo de la manifestación que SARE convocó el pasado día 13 de enero en Bilbao, bajo el lema “Llaves para la resolución”. Empezaremos recordando algo que los que se consideran defensores de los presos de ETA suelen omitir: Cuando ETA existía, ella misma imponía las condiciones en las que sus presos y presas debían permanecer en la cárcel con el objeto de ejercer un férreo control sobre ellos y así poder manejarlos a su antojo. Acogerse a las medidas de reinserción para progresar de grado o disfrutar de permisos estaba prohibido, y consecuentemente el preso de ETA tenía doblemente restringida su libertad: estaba entre rejas cumpliendo una pena por haber cometido un delito, y ETA le obligaba a acatar una disciplina estricta impidiendo que progresara humana y penitenciariamente. Pero desde la izquierda abertzale solamente nos han contado la mitad de esta película.

Desde el momento en el que empezó a haber presos de ETA comenzaron las reivindicaciones en favor de sus derechos y por la amnistía. Se denunciaban las torturas, más adelante la excepcionalidad de las políticas penitenciarias y la dispersión, luego el alejamiento, etc, y todo esto ha estado omnipresente durante décadas en nuestras calles y en nuestra sociedad: en pancartas, pintadas, discursos, fiestas, bertsos, bares y manifestaciones varias. Algunas de esas demandas eran justas e imprescindibles -denunciar la tortura, por ejemplo-, otras justas y razonables, como el hecho de que los presos pudieran cumplir las penas en cárceles cercanas a su lugar de residencia, ya que lo contrario suponía un castigo añadido para los propios presos y para los familiares y amigos que querían visitarles.

La propia ETA les prohibía entrar en procesos de reinserción y progresar de grado

Cuántas veces se ha hecho alusión a la mochila que cargaban los hijos de los presos, o a los kilómetros que tenían que hacer los familiares y amigos que querían visitarles en la cárcel. Por el contrario siempre se ha evitado y se evita verbalizar cuál es el delito o los delitos que han cometido estas personas –para así reforzar la idea de que es injusto que estén encarcelados-; se evita decir que bastantes presos cumplieron íntegras sus penas porque la propia ETA les prohibía entrar en procesos de reinserción y progresar de grado; y nunca te dirán que hubo muchos que habrían tenido la ocasión de beneficiarse de permisos penitenciarios y no lo hicieron porque tenían que acatar las órdenes de sus jefes. En consecuencia, ¿Cuántos abuelos y abuelas se murieron con la pena de no volver a ver a sus nietos presos? ¿Cuántas madres y padres han sufrido con el corazón encogido por no poder abrazar a esos hijos? ¿Cuántos besos y caricias se perdieron los niños que tenían a sus padres y a sus madres en la cárcel? Nos han machacado hasta la extenuación con sus críticas hacia la política penitenciaria del Estado, pero yo diría que la que impusieron ETA y su entorno fue mucho más cruel.
Sin contar con que en su relato el gran drama y la gran injusticia siempre han sido las cárceles y la represión del Estado; como si tener un hijo que tras un proceso de radicalización agarre una pistola y se dedique a asesinar a la gente fuera el sueño de cualquier madre y no fuera una auténtica desgracia; o como si meter explosivo en un sobre para que la persona que lo abra pierda los ojos y parte de las extremidades fuera un acto político.

Afortunadamente ETA ya no existe, pero la huella que ha dejado en esta sociedad es nefasta. A día de hoy son 150 los presos que permanecen en la cárcel. Un tercio de ellos ha decidido seguir el camino que establece la legislación penitenciaria, y desde el 1 de octubre de 2021 51 de ellos solicitaron la concesión del tercer grado y 40 ya lo disfrutan de manera firme.

La propia ETA les prohibía entrar en procesos de reinserción y progresar de grado

En este contexto SARE convocó su manifestación anual el sábado 13 de enero. La verdad es que es complicado encontrar un adjetivo amable que defina su discurso: hacen alusión a los derechos de los presos vascos y eso es inexacto, porque únicamente se refieren a los presos de ETA; siguen calificando como políticos a presos que están en la cárcel por haber atentado o haber ayudado a atentar gravemente contra la vida y la integridad física de otras personas; aunque oficialmente aseguran no pedir la amnistía, es algo que flota en el aire que les rodea; y en estos momentos propugnan el fin de la excepcionalidad legislativa defendiendo la supresión del requisito del arrepentimiento y la petición de perdón a las víctimas. Es inexplicable cómo en una sociedad democrática se aceptan como legítimas este tipo de reivindicaciones, y cómo se puede organizar una manifestación cuyo espíritu sea éste. Pocas cosas serán más ofensivas para una víctima, más nocivas para trabajar los valores de una sociedad, y más dañinas para que las personas que entraron en un proceso de deshumanización y cometieron actos tan terribles puedan iniciar un camino de regeneración y recuperar su humanidad.

No cualquier reivindicación es un derecho, y si es un derecho humano, en principio debería ser reclamado para todas las personas. No arrepentirse por asesinar a alguien no es un derecho, es una opción, y que la ley penitenciaria recoja que para obtener un beneficio la persona en cuestión deberá hacer una revisión crítica de los crímenes que ha cometido es una condición que no parece injusta. Por el contrario, marcar desde fuera una línea roja para que estos presos no se arrepientan es cruel e inmoral se mire por donde se mire. ¿Esto que piden para los presos de ETA lo pedirían para personas presas por haber cometido delitos sexuales, por ejemplo? ¿Lo pedirían en el caso de que las víctimas fueran otras? Sería un auténtico escándalo en esta sociedad nuestra.
Y entre tanto, ¿dónde quedan las víctimas de ETA? ¿Las que recibieron el zarpazo de un terrorismo que iba dirigido a toda nuestra sociedad? Víctimas de una violencia radicalmente injusta a las que han infligido y siguen ocasionando tanto sufrimiento. Entra dentro de la lógica de la izquierda abertzale o de SARE ningunearlas o no mencionarlas para nada –a no ser que sea para ensuciar su nombre y justificar la violencia ejercida contra ellas-, ¿Pero, qué pasa con el resto de la sociedad? ¿Qué pasa con muchas personas que nunca han estado a favor de ETA? ¿Qué pasa con partidos políticos, sindicatos y asociaciones que no tienen un vínculo directo con la izquierda abertzale? ¿Cuántas personas de éstas no pierden la ocasión de manifestar públicamente que están a favor de los derechos de los presos de ETA e incluso participan en manifestaciones como las del sábado pasado? ¿En cambio, cuántas de ellas han hecho en alguna ocasión un ejercicio mínimo de empatía hacia estas víctimas? ¿Cuántas no se han manifestado nunca en contra de ETA o a favor de una de sus víctimas?

La ley penitenciaria recoge que para obtener un beneficio la persona en cuestión debe hacer una revisión crítica de los crímenes que ha cometido

Es evidente que en amplios sectores de nuestra sociedad ha existido y sigue existiendo un silencio sepulcral a la hora de arropar a las víctimas o deslegitimar la violencia de ETA, al mismo tiempo que muchos y muchas se han manifestado en favor de sus victimarios. No es tarde para expresar la solidaridad hacia ellas, es una de nuestras asignaturas pendientes. Y sigue siendo absolutamente necesario que cada uno de los miembros de esta sociedad exprese que la violencia de ETA fue injusta y cruel, ya que el resto de las violencias ya las condenamos, y hacemos bien. Están en juego nuestros valores y nuestro futuro.

Y a los partidos políticos que se adhirieron a la manifestación del sábado recordarles que propugnar el fin de la excepcionalidad legislativa en lo referente al tercer grado es defender la supresión del requisito de arrepentimiento y petición de perdón a las víctimas, que son los requisitos específicos que afectan a los delitos de terrorismo. Es decir, dar cobertura a quienes no se arrepienten y no piden perdón a sus víctimas. ¿Alguno de los partidos va a plantear iniciativas legislativas para reformar la legislación penitenciaria en este sentido? Sería el camino lógico y adecuado.

Sigue existiendo un silencio sepulcral a la hora de arropar a las víctimas o deslegitimar la violencia de ETA

Detrás de todo esto se sitúa la trampa ética consistente en seguir presentando a quienes han cometido gravísimos delitos como si fueran víctimas-mártires. Un victimismo con el que se camuflan las responsabilidades de los presos de ETA y de quienes les apoyaron en su estrategia político-militar terrorista.

Y acabamos haciendo una pequeña mención a toda la polémica surgida a raíz del llamamiento al boicot hacia una persona por haber participado en la citada manifestación. Pedimos que se respete su libertad de expresión y su derecho a trabajar y desarrollar su talento sin que sea víctima de ninguna campaña de boicot en su contra. Pero es indecente que desde un ámbito como el de la la izquierda abertzale, que junto con ETA impulsó durante años duras y despiadadas campañas de boicot contra personas, productos y empresas -campañas que tuvieron en muchos casos unas consecuencias devastadoras- se atrevan a denunciar eso mismo que ellos hicieron sistemáticamente, ahora que las víctimas del boicot se encuentran entre ellos, sin haber hecho previamente el más mínimo ejercicio de autocrítica. No queremos vivir en una sociedad en la que a quien piense diferente se le señale, se le acose, se le corten las alas y se le haga la vida imposible. Eso mismo hicieron ETA y su entorno durante décadas y fue horrible. Aún estamos sufriendo sus consecuencias.

Por una memoria deslegitimadora de la violencia y el terrorismo.

(*) Firman este artículo: Maite Leanizbarrutia Biritxinaga, Eugenio Ariztimuño Amas, Antonio Duplá Ansuategui, Joseba Eceolaza Latorre, Fabián Laespada Martínez, Amagoia L. de Larruzea Zarate, Xabier Mugarza Ayastuy, Lourdes Oñederra Olaizola, Pello Salaburu Etxeberria, Iñaki Uribarrena Ibarguengoitia y Sabin Zubiri Rey.

La impostura sobre el tercer grado de algunos presos de ETA

30 viernes Dic 2022

Posted by gogoanmemoria in presos

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alejamiento, Antton Lopez Kubati, arrepentimiento, ATA, Audiencia Nacional, AVT, cumplimiento íntegro de las penas, ETA, Etxerat, Gobierno Vasco, izquierda abertzale, Joseba Azkarraga, Ley 7/2003, manifestación, Ministerio de Interior, Noticias de Alava, perdón, presos de ETA, reinserción, reinserción restaurativa, SARE, Sortu, tercer grado, vía Nanclares, Yoyes

Reflexiones ante la manifestación de Sare, colectivo de apoyo a los presos de ETA, el próximo 7 de enero bajo el lema “Cerca el camino a casa”

Hoy quedan aproximadamente 170 presos de ETA en España (160 EPPK, 5 ATA, 2 Vía Nanclares y algunos no vinculados) y 13 en Francia (12 del EPPK y 1 ATA). Cuando ETA asumió su final, en 2011, había 700 presos de ETA [Datos de AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) y Etxerat].

Terminada ya la injustificada política de alejamiento, el debate penitenciario sobre los presos de ETA se está centrando ahora en el acceso al tercer grado, una clasificación que permite, en su régimen normal, salir diariamente a la calle, pernoctando en la cárcel, o regímenes de algo más o algo menos de semilibertad.

Además, desde los colectivos de apoyo a los presos de ETA se piden dos reformas legales, una relativa al cómputo retroactivo del tiempo de prisión cumplido en Francia (que afectaría a 50 presos de ETA) y, otra, sobre la Ley 7/2003 para el cumplimiento íntegro de penas, que elevó hasta 40 años el límite máximo efectivo en privación de libertad. Pero ahora mismo su prioridad está fijada en la concesión de los terceros grados.

En el período 2018-2021 el Ministerio de Interior reconoció 28 terceros grados a presos de ETA. Asimismo el Gobierno Vasco en 2022, desde que empezó a ejercer la competencia de prisiones, ha concedido 33 terceros grados a este colectivo (14 firmes, 6 revocados judicialmente y 13 pendientes de resolución de recurso) [Datos AVT].

En el período 2018-2021 el Ministerio de Interior reconoció 28 terceros grados a presos de ETA y el Gobierno Vasco en 2022, cuando empezó a ejercer la competencia de prisiones, ha concedido 33 terceros grados a este colectivo

La clasificación en tercer grado está sometida a revisión judicial, si la impugna la fiscalía, tanto cuando se ha basado en razones humanitarias (enfermedad incurable), como cuando se fundamenta en la evolución favorable del preso hacia la reinserción. Los datos apuntados reflejan que no pocos presos de ETA han conseguido la clasificación en tercer grado, tanto cuando éstos dependían del Ministerio, como cuando lo hacen del Gobierno Vasco. Nos encontramos con que algunos sí han alcanzado este tratamiento penitenciario y, en cambio, otros no. Aunque sin duda hay valoraciones distintas entre las Juntas de tratamiento, y entre fiscales y jueces de la Audiencia Nacional.

no pocos presos de ETA han conseguido la clasificación en tercer grado

Hay que recordar que en delitos de terrorismo, la ley penitenciaria (artículo 72 LOGP) exige que para el acceso al tercer grado y a la libertad condicional las personas presas muestren signos inequívocos de haber abandonado los fines y los medios terroristas, y además hayan colaborado activamente con las autoridades, lo que podrá acreditarse mediante una declaración expresa de repudio de sus actividades delictivas y de abandono de la violencia y una petición expresa de perdón a las víctimas de su delito, así como por los informes técnicos que acrediten que el preso está realmente desvinculado de la organización terrorista y del entorno y actividades de asociaciones y colectivos ilegales que la rodean y su colaboración con las autoridades.

la ley penitenciaria exige que para el acceso al tercer grado y a la libertad condicional las personas presas muestren signos inequívocos de haber abandonado los fines y los medios terroristas, y además hayan colaborado activamente con las autoridades y una petición expresa de perdón a las víctimas de su delito, así como por los informes técnicos que acrediten que el preso está realmente desvinculado de la organización terrorista y del entorno

Pero en este debate nos parece que hay posiciones llenas de impostura desvergonzada, que hay que poner sobre la mesa. Después de décadas en las que la izquierda abertzale vetó a los presos, con mano de hierro y expulsiones, la petición de progresiones de grado (alargando innecesariamente los encarcelamientos), en 2017 el EPPK cambió de estrategia, pero imponiendo un límite inaceptable.

Y es que Antton Lopez «Kubati», responsable de presos de Sortu y quién mató a Yoyes, y Joseba Azkarraga, portavoz de Sare, manifestaron: «cada preso debe actuar de manera individual en la búsqueda de avanzar y mejorar su propia situación con las líneas infranqueables de no arrepentimiento y no delación»

la izquierda abertzale vetó a los presos, con mano de hierro y expulsiones, la petición de progresiones de grado, alargando innecesariamente los encarcelamientos

sus portavoces han impuesto públicamente que el reconocimiento de la injusticia cometida es una línea roja infranqueable para los presos de ETA

Por eso, tener que escuchar ahora a las organizaciones de la izquierda abertzale encargadas de estos temas, que todos los presos de ETA están asumiendo la “reinserción restaurativa”, cuando sus portavoces han impuesto públicamente que el reconocimiento de la injusticia cometida es una línea roja infranqueable para los presos de ETA, y han despreciado a los presos disidentes de la vía Nanclares por hacerlo, resulta contradictorio y engañoso, al afirmar una cosa y la contraria. Más allá de las dudas sobre sus connotaciones, las palabras “perdón” o “arrepentimiento”, significan desear no haberlo hecho; significan reconocer la injusticia de lo hecho, una valoración ética del daño causado, lo cual es diferente del mero reconocimiento de haber causado un daño. Decir que el daño causado fue injusto e injustificado es algo que sí puede tener efecto reparador para las víctimas y para el conjunto de la sociedad.

las palabras “perdón” o “arrepentimiento”, significan desear no haberlo hecho; significan reconocer la injusticia de lo hecho, una valoración ética del daño causado, lo cual es diferente del mero reconocimiento de haber causado un daño.

Esta impostura sobre los procesos de reinserción de ciertos presos de ETA se enmarca en la posición de fondo de Sortu en cuanto al relato y la memoria, desplegada mediante tres estrategias:

  1. Evitar a toda costa que los presos de ETA y quienes les dieron y les dan soporte sociopolítico hagan público cualquier gesto de reconocimiento de la injusticia de la violencia y del «bietan jarrai» que promovieron durante décadas.
  2. Extender una viscosa niebla ética relativista con el «todos los relatos son válidos», una mercancía averiada que pretende neutralizar el suelo ético democrático deslegitimador del terrorismo.
  3. Y mientras tanto, reproducir su relato épico-martirológico con distintos proyectos memorialísticos sectarios, y hegemonizando el espacio público con fotos y murales de presos condenados por gravísimos delitos, como sigue sucediendo en cientos de lugares del país.

pretender a la vez vender que todos los presos de ETA están transitando la reinserción restaurativa, reconociendo la injusticia provocada, es un insulto a la inteligencia, que muestra una escasa honestidad

Defender el relato de ETA y de la izquierda abertzale es una histórica posición política, éticamente brutal, aunque amparada por las libertades fundamentales. Pero pretender a la vez vender que todos los presos de ETA están transitando la reinserción restaurativa, reconociendo la injusticia provocada, es un insulto a la inteligencia, que muestra una escasa honestidad. Hay unos que sí (dejadles recorrer su propio camino ético y permitidles su libertad de expresión sin líneas rojas); pero otros muchos, y el conjunto de la izquierda abertzale vinculada a Sortu, por el momento, no. Y ya que algunos no están todavía para rectificar los relatos justificadores de su violencia, que al menos abandonen el uso de la trampa y el engaño victimista.

Gogoan, por una memoria digna

Stop ‘ongi etorris’

02 jueves Dic 2021

Posted by gogoanmemoria in convivencia

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derechos humanos, Elkarbizi, espacio público, Fundación Fernando Buesa, Gogoan por una memoria digna, ongi etorri, presos de ETA, reconocimiento del injusto daño causado, víctimas del terrorismo

 

Fundación Fernando Buesa
Gogoan, por una memoria digna
Elkarbizi

 

La Fundación Fernando Buesa, Gogoan-Memoria Digna y Elkarbizi celebran que ya no se vayan a organizar actos públicos de homenaje a presos de ETA

Las tres entidades consideran que es necesario seguir reflexionando sobre la consideración social hacia los victimarios.

Las tres entidades que impulsaron el documento “Los victimarios en el espacio público” que fue aprobado en varios ayuntamientos de Euskadi y Navarra, han destacado que esta es una victoria ciudadana, que de forma mayoritaria pedía que se terminara con este tipo de actos, al menos en el espacio público.

En opinión de las tres entidades los recibimientos a presos de ETA cada vez que se daban han sido socialmente tan criticados, sobre todo, porque concentraban la indecencia e indignidad de considerar a quien había matado o había colaborado en matar como un ejemplo social al que recibir con honores. Hacer esos recibimientos en el espacio público, con bengalas, música y pasacalles tenían muy poco que ver con el afecto familiar y mucho con la reivindicación de un pasado terrorista.

esos recibimientos en el espacio público, con bengalas, música y pasacalles tenían muy poco que ver con el afecto familiar y mucho con la reivindicación de un pasado terrorista

En este sentido, las entidades han subrayado que, tanto las víctimas, como las asociaciones han jugado el papel de lupa ética, algo que ha sido fundamental para que el conjunto de la sociedad pudiéramos ser conscientes del daño que este tipo de actos estaban provocando en nuestra convivencia y en la memoria de las víctimas.

Tal y como han destacado las tres entidades, la mejor manera de contribuir a un futuro en paz, con una convivencia sana y una memoria reparadora es seguir reflexionando sobre la consideración social de los victimarios. En ese camino, dejar de considerar a los miembros de ETA como presos políticos, eliminar murales, pintadas y pancartas glorificadoras o reconocer definitivamente y para siempre la injusticia y la ilegitimidad del daño causado sin matices, es la mejor forma de contribuir al cierre de las heridas, porque deslegitimar socialmente la violencia terrorista es algo necesario y urgente.

reconocer definitivamente y para siempre la injusticia y la ilegitimidad del daño causado sin matices

Estos homenajes, es obvio, humillaban a las víctimas. Pero también atacaban a la propia sociedad, porque esos homenajes, y la representación que conllevan, eran un ataque a las bases éticas más elementales, sin las cuales no podemos construir sociedad. Celebramos este paso que, aunque tarde y después de haber generado un daño ético y moral evidente, llega gracias a la presión social.

Estos homenajes humillan a las víctimas, pero también atacan a la propia sociedad, porque representan una agresión a las bases éticas más elementales

 

Nota de prensa, 30 de noviembre de 2021

De políticas penitenciarias

05 viernes Nov 2021

Posted by gogoanmemoria in derechos humanos

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convivencia, desarme de ETA, Diario Vasco, dispersión de presos, El Correo, Foro Social, izquierda abertzale, Joseba Azkarraga, política penitenciaria, presos de ETA, reconocimiento del daño causado, SARE, Sortu, vía Nanclares

La situación de los presos de ETA está muy presente en determinados ámbitos que se esfuerzan mucho en no dejarlos en el olvido y en denunciar la situación en la que viven que califican de injusta.

Bien, pues a propósito de los presos, hemos querido rescatar el artículo que escribió un ex preso de ETA, Joseba Urrosolo Sistiaga, en 2020 en el periódico El Diario Vasco y en El Correo donde nos ofrece un punto de vista crítico con quienes aparentemente más están haciendo por los presos.

Para los suscriptores a este medio: El Correo


“Están a otra cosa”

Hace más de 10 años que algunos presos comenzamos a dar pasos en lo que luego se conoció como Vía Nanclares. Era un marco que facilitaba la aplicación de la legalidad penitenciaria en los casos en los que había un desmarque de la actividad de ETA, un reconocimiento del daño causado y la solicitud de traslado a la cárcel de Nanclares. Todo esto estaba prohibido dentro de la política penitenciaria que la Izquierda Abertzale imponía a sus presos.

qué difícil se hacía plantear algo tan evidente como que ETA debía desaparecer, que el final de ETA debía estar acompañado de una reflexión necesariamente crítica de nuestro pasado

Después incluso de desperdiciar toda posibilidad de un final negociado o acordado, qué difícil se hacía plantear algo tan evidente como que ETA debía desaparecer, que el final de ETA debía estar acompañado de una reflexión necesariamente crítica de nuestro pasado. Qué difícil cuando los comisarios políticos salían constantemente en los medios de comunicación asegurando que era imposible que ETA desapareciera mientras hubiera presos en las cárceles. Desperdiciaron 8 años alargando gratuitamente el desarme y la desaparición de ETA. Con mucha pompa y escenificación para su parroquia y decepción para quienes esperaban algo más que ayudara a cerrar heridas y recuperar la convivencia.

Y así siguen. Como si no fueran conscientes de la difícil situación en la que les han dejado abandonados, siguen tratando de afrontar el tema de los presos desde los fuegos de artificio, mareando la perdiz, sin ir al fondo del problema. Para ello se ponen en marcha toda una serie de movidas como Sare, Foro Social… controlados por SORTU, por militantes de SORTU, cuyo único objetivo es escenificar que se dan pequeños pasos, que se hacen cositas. Parece que tiran del carro, pero tan despacito que frenan la corriente positiva que hay en la sociedad para superar los errores del pasado.

Joseba Azkarraga en nombre de SARE, frivolizaba sobre los resultados de la política de dispersión de la que él mismo fue parte. Decía que no se consiguió que los presos se alejaran de ETA, que no hubo desertores salvo unos pocos casos (…) Ni fuimos tan pocos en tantos años, ni era la dispersión sino la discrepancia la que nos alejaba de ETA, ni se puede obviar la presión social que se ejercía sobre presos y familiares, y el costo que tuvo

En un reciente escrito, Joseba Azkarraga en nombre de SARE, frivolizaba sobre los resultados de la política de dispersión de la que él mismo fue parte. Decía que no se consiguió que los presos se alejaran de ETA, que no hubo desertores salvo unos pocos casos. Todo muy épico, hasta hablar de deserción, cuando la realidad es que han tenido que hacer desaparecer a ETA, “porque les sobraba y estorbaba”, entregaron las armas a la policía y están solicitando a nivel individual un tratamiento como presos comunes.

Como para frivolizar con ese tema. Además, ni fuimos tan pocos en tantos años, ni era la dispersión sino la discrepancia la que nos alejaba de ETA, ni se puede obviar la presión social que se ejercía sobre presos y familiares, y el costo que tuvo, para evitar que el preso decidiera por sí mismo sobre los beneficios penitenciarios a los que tenía derecho.

Ahora, a los que siguen en la cárcel les dicen que ánimo, que sigan fuertes, que ya no es un deshonor solicitar el cambio de grado, ni trabajar en la cárcel, ni salir de permiso, que lo intenten, que ya no tendrán que soportar los insultos, las campañas de desprestigio y el acoso social que el entorno de la Izquierda Abertzale sometía a los que lo hacían.

Pero no les facilitan lo imprescindible. Porque, como decían los responsables del tema de presos en SORTU, “ellos están a otra cosa”. De momento, a evitar lo fundamental: la reflexión crítica y ética sobre todo el sufrimiento injusto que causamos desde el mundo de ETA. Y no solo los militantes de ETA. Algún día afrontarán esa responsabilidad, siempre demasiado tarde.

Ellos están a otra cosa. De momento, a evitar lo fundamental: la reflexión crítica y ética sobre todo el sufrimiento injusto que causamos desde el mundo de ETA. Y no solo los militantes de ETA.

Joseba Urrosolo Sistiaga, ex preso de ETA y miembro del grupo de la llamada Vía Nanclares

Sobre quitar las pintadas y los murales a favor de los presos de ETA en edificios públicos

27 miércoles Ene 2021

Posted by gogoanmemoria in convivencia

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acercamiento, Alberto Muñagorri, Alcaldía de Hernani, Alcaldía de Oiartzun, Alcaldía de Rentería, alejamiento de presos, convivencia, deslegitimación de la violencia, ETA, Inaxio Uria, Memoria, murales, pintadas, presos de ETA, víctimas del terrorismo

La asociación Gogoan, por una memoria digna lamenta que las alcaldías de Hernani, Oiarzun y Errenteria no hayan procedido a retirar pancartas, menciones o murales a favor de los presos de ETA en edificios públicos tal y como les solicitó la asociación 


La asociación ‘Gogoan, por una Memoria Digna’ lamenta que los alcaldes y alcaldesa de Hernani, Oiartzun y Errenteria no procedan a retirar murales, fotos, pintadas y menciones que homenajean a los presos de ETA y que están ubicados en espacios públicos de propiedad municipal, tal y como lo solicitó hace meses la propia asociación.

Errenteria

En opinión de ‘Gogoan, por una Memoria Digna’ la presencia de este tipo de pintadas y menciones supone una afrenta para las víctimas del terrorismo de ETA y para el conjunto de la sociedad, y lamenta que se repitan en muchos otros pueblos del País Vasco y Navarra.

Sorprende especialmente el uso de espacios municipales para ensalzar la figura de quienes asesinaron o colaboraron en ello, y no para visibilizar a las víctimas que ETA produjo en estos pueblos.

Tal y como ha destacado la asociación, ahora se trata de construir un paisaje urbano que recuerde al agredido, que ayude a deslegitimar la violencia y que lleve a la plaza y la escena pública a la víctima, no al victimario. Por ello, en estos tres casos, sorprende especialmente el uso de espacios municipales para ensalzar la figura de quienes asesinaron o colaboraron en ello, y no para visibilizar a las víctimas que ETA produjo en estos pueblos.

‘Gogoan. por una Memoria Digna’ considera que es absolutamente legítimo criticar la política penitenciaria de alejamiento de los presos, demanda que compartimos, pero es muy distinto tratar acríticamente, como si fueran mártires de nuestros pueblos, a quienes cometieron graves atentados contra sus víctimas y contra la convivencia en nuestra sociedad.

Hernani

En el caso de Hernani, la queja de la asociación se centra en las fotos de los presos de ETA que están ubicadas en el frontón del pueblo y un mástil en la plaza del ayuntamiento con la bandera “Euskal Presoak Etxera”. Tras un cruce de notas, finalmente el alcalde comunicó a la asociación que la respuesta a la petición era negativa y que, por lo tanto, no iba a retirar las fotos.

 

Hernani

 

Por otra parte, en Oiartzun, se mantiene un mural en el polideportivo municipal en el que se menciona al preso de ETA Joanes Larretxea que participó en el asesinato de Inaxio Uria. En Errenteria, la solicitud de retirada realizada por la asociación ‘Gogoan, por una Memoria Digna’ se refiere al enorme mural ubicado en los soportales junto a la Ikastola. En este último caso, la asociación mantuvo un encuentro con la alcaldesa, al que también acudió Alberto Muñagorri, víctima de una explosión causada por una bomba colocada por ETA y vecino de la localidad.

Oiartzun

 

La asociación subraya que no es posible reforzar la convivencia mientras se apuesta por una indulgencia con los crímenes al utilizar mensajes engañosos como “denok etxera”, “presoak kalera”, “free them all” o “maite zaituztegu”. Por ello, Gogoan lamenta que se utilice una reivindicación justa, como es la de terminar con el alejamiento, para trasladar una épica en torno a los presos, como si estos no hubieran generado un daño enorme en las víctimas, en su entorno familiar, social y político y en el conjunto de la sociedad. Sin duda, a pesar de que sus crímenes nos repugnan, las personas presas tienen derechos, pero llama la atención la presencia constante, evidente y, a veces, asfixiante de los victimarios en los espacios públicos de determinados municipios y la poca presencia de las víctimas.

Errenteria

La consideración hacia los victimarios y la connivencia de instituciones públicas, evidencia una carencia importante en un sector de nuestra sociedad, que aún no ha asumido la necesaria deslegitimación social de la violencia.

Una apuesta coherente por la convivencia también implica una defensa integral y completa de los derechos de las personas y sin duda el respeto a la memoria de las víctimas está entre esos derechos. Por ello, volvemos a instar a estos alcaldes a que reconsideren su posición y retiren las pintadas, fotos y murales mencionados de los edificios o espacios municipales.

 

27 de enero de 2021

[Nota de prensa]

 

La tentación del olvido

25 domingo Oct 2020

Posted by gogoanmemoria in Memoria

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acercamiento de presos y presas, atentados, convivencia, deslegitimación de la violencia, ETA, homenajes, Memoria, paz, política penitenciaria, presos de ETA, terrorismo, víctimas del terrorismo, victimarios

Para superar de forma suficiente el trauma de la violencia hace falta abordar un sinfín de tareas. Especialmente importantes y urgentes son las que se refieren a la necesidad de desarmar la cultura de la violencia que penetró en capas amplias de nuestra sociedad. Sólo rompiendo todos los cautiverios mentales que hicieron posible una barbaridad como el asesinato, será posible rehacer todo el tejido social y moral roto por la violencia.

En ese camino hay dos elementos centrales donde nos la jugamos; la deslegitimación social de la violencia y la convivencia en una sociedad compleja y plural como la nuestra.

El reto de la paz y la convivencia exigen, al menos, tiempo, voluntad y un trabajo ético enorme. Y la necesaria deslegitimación social de la violencia es incompatible con expresiones públicas que homenajean o ensalzan la figura y la trayectoria de una persona de ETA que decidió matar o colaborar en ello.

Sin duda, el vigor de nuestra convivencia se medirá dentro de unos años, pero hoy sabemos que no hay tareas aplazables. La consideración hacia los victimarios y su presencia en el espacio público y, por lo tanto, la deslegitimación social de la violencia, es una asignatura todavía pendiente.

En este sentido, conviene no subestimar el efecto devastador que tiene en la memoria y la ética pública la presencia, todavía, de los homenajes a presos de ETA. Porque normalizándolos podríamos estar enviando un mensaje equivocado a las siguientes generaciones, pues a través de esos actos se nos traslada la imagen de una gente generosa ensalzada por su participación en una violencia que no se cuestiona, cuando la violencia es, sobre todo, un trauma.

Es absolutamente legítimo criticar la política penitenciaria de alejamiento y reivindicar el acercamiento de cualquier preso. Pero es bien distinto tratar acríticamente, como si fueran mártires de nuestros pueblos, a quienes cometieron graves atentados contra sus víctimas y contra la convivencia de la sociedad.

Abrir la puerta a una relativización de los atentados o a una nostalgia criminal es un mal camino para reforzar la convivencia, porque después de enterrar las armas una de las cosas más urgentes es anular la épica que existió hacia la violencia en buena parte de la sociedad.

La convivencia real se construye sobre la base de un escenario en el que los victimarios no sean considerados héroes. Y hoy, en el espacio público de muchos pueblos, se nos impone aún un desequilibrio enorme entre la presencia pública de los agresores (victimarios) y la presencia de las víctimas, lo que merece una reflexión sobre el uso de los espacios comunes y públicos (frontones, calles principales, etc.).

La paz exige actitudes a favor de la paz y estas tienen que ser constantes y permanentes. Proyectar valores conciliadores que refuercen la convivencia y la deslegitimación de la violencia es incompatible con estos actos de auto elogio en los que se desprecia nuevamente el dolor generado en las víctimas por los mismos a los que se homenajea.

El silencio de las armas tiene un efecto sonoro evidente; en él se oye con más nitidez el desprecio con el que a veces se ha tratado a las víctimas. Hoy sin embargo tenemos el deber histórico y ético de hacer las cosas de otra forma. En la nueva sociedad post ETA no caben más humillaciones hacia las víctimas. En esto no podemos seguir siendo prisioneros del pasado porque para avanzar como sociedad necesitamos extender la cultura de la deslegitimación de la violencia en toda la sociedad.

Además de ello, hay que tener en cuenta que la convivencia se construye en el espacio común, en la vida cotidiana, en el paisaje urbano, desde el respeto hacia quienes sufrieron la violencia, sin más matices que la cercanía al dolor de quienes se vieron en una diana. Por eso, los homenajes a los presos de ETA, que se realizan precisamente porque eran de ETA, deterioran la calidad de nuestra convivencia, porque la convivencia se basa en un ejercicio diario de empatía y afecto.

Hace años, hubo una suma de cegueras colectivas que nos hicieron una sociedad peor al no darnos cuenta de las humillaciones y la soledad por la que estaban pasando las víctimas. Por eso, el deber de memoria, la necesidad de convivir, implica necesariamente la honestidad de reconocer los hechos tal y como fueron. Porque si adecuamos el presente a un escenario que perpetúa la seducción hacia la violencia y, por lo tanto, hacia quienes la ejercieron cerraremos en falso lo sucedido.

Después de todo el trabajo que se ha hecho en la memoria histórica, hoy sabemos que pasar por alto este tipo de cuestiones siempre es la antesala de la desmemoria. No caigamos, otra vez, en la tentación del olvido.

Joseba Eceolaza, miembro de Gogoan-Memoria digna

 

 

Este artículo ha sido publicado en El Correo, El Diario Vasco, Diario de Noticias de Navarra

El lugar de los victimarios en nuestras plazas y pueblos

10 jueves Sep 2020

Posted by gogoanmemoria in convivencia

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acercamiento, ética pública, convivencia, COVITE, deber de memoria, deslegitimación de la violencia, Elkarbizi, ETA, Etxebarrieta Memoria Elkartea, foros municipales, Fundación Fernando Buesa, Gogoan por una memoria digna, homenajes, Memoria, pintadas, política penitenciaria, presos de ETA, terrorismo, víctimas de la violencia, víctimas del terrorismo, violencia

Abordar el impacto social de la violencia exige trabajar sobre un listado enorme de temas, porque la violencia no solo nos afectó en el momento exacto de la amenaza y la muerte. La violencia y sus consecuencias destruyeron tantas cosas que, por eso mismo, llegar a normalizar una sociedad tan profundamente marcada por el terrorismo llevará mucho tiempo.

resulta inaceptable que los presos de ETA sigan siendo homenajeados y ensalzados a través de diferentes actos públicos, murales, pintadas y pancartas

En el camino de la convivencia resulta inaceptable que los presos de ETA sigan siendo homenajeados y ensalzados a través de diferentes actos públicos, murales, pintadas y pancartas como las que se han exhibido este verano en multitud de pueblos.

pic.twitter.com/1mIAAmFQSl

— 𝔼𝕥𝕩𝕖𝕓𝕒𝕣𝕣𝕚𝕖𝕥𝕒 memoria elkartea 🇵🇸 (@EtxebarrietaME) September 6, 2020

El reto de la paz y la convivencia exigen, al menos, tiempo, voluntad y un trabajo ético enorme. Y la necesaria deslegitimación social de la violencia es incompatible con expresiones públicas que homenajean o ensalzan la figura y la trayectoria de alguien que decidió matar o colaborar en ello.

Es absolutamente legítimo criticar la política penitenciaria de alejamiento y reivindicar el acercamiento de cualquier preso, demanda que compartimos de conformidad con la legislación penitenciaria. Pero es bien distinto tratar acríticamente, como si fueran mártires de nuestros pueblos, a quienes cometieron graves atentados contra sus víctimas y contra la convivencia de la sociedad.

En nuestra opinión, el vigor de nuestra convivencia se medirá dentro de unos años, pero hoy ya mismo sabemos que no hay tareas aplazables. La consideración hacia los victimarios y su presencia en el espacio público, evidencia una carencia importante en parte de nuestra sociedad que aún no ha asumido la necesaria deslegitimación social de la violencia.

Como hemos apuntado, este verano en varios pueblos las calles principales se han inundado de pancartas en referencia a los presos de ETA, construyendo así espacios asfixiantes para la mayoría de la sociedad y, en mayor medida, para las víctimas.

es bien distinto tratar acríticamente, como si fueran mártires de nuestros pueblos, a quienes cometieron graves atentados contra la sociedad en general

En este sentido, conviene no subestimar el efecto devastador que tiene para la memoria y la ética pública la presencia, todavía, de estos homenajes. Porque normalizándolos podríamos estar enviando un mensaje equivocado a las siguientes generaciones, pues a través de esos actos se nos traslada la imagen de una gente generosa ensalzada por su participación en una violencia que no se cuestiona, cuando la violencia es, sobre todo, un trauma.

normalizándolos podríamos estar enviando un mensaje equivocado a las siguientes generaciones, pues a través de esos actos se nos traslada la imagen de una gente generosa ensalzada por su participación en una violencia que no se cuestiona

Abrir la puerta a una relativización de los atentados o a una nostalgia criminal es un mal camino para reforzar la convivencia, porque después de enterrar las armas una de las cosas más urgentes es anular la épica que se construyó con respecto a la violencia en buena parte de la sociedad.

Sin duda, este asunto no se resuelve por la vía penal, no es ese su terreno. Sino que requiere espacios de reflexión y deslegitimación de la violencia. Y esa tarea corresponde a quienes siguen organizando ese tipo de actos y a quienes han ido en el mismo tren que ETA. A aquellos que, siguiendo las palabras de Massimo Carlotto, miembro de Lotta Continua, tuvieron “una relación romántico-rebelde con el crimen”.

La convivencia real se construye sobre la base de un escenario en el que los victimarios no sean considerados héroes. Y hoy, en el espacio público de muchos pueblos, se nos impone aún un desequilibrio enorme entre la presencia pública de los agresores (victimarios) y la presencia de las víctimas, lo que merece una reflexión sobre el uso de los espacios comunes y públicos (frontones, calles principales, etc.).

en el espacio público de muchos pueblos hay un desequilibrio enorme entre la presencia pública de los agresores (victimarios) y la presencia de las víctimas

La paz exige actitudes a favor de la paz y estas tienen que ser constantes y permanentes. No es posible reforzar la convivencia mientras se apuesta por una ilusoria impunidad de los crímenes al utilizar mensajes engañosos como “denok etxera”, “presoak kalera”, “free them all” o “maite zaituztegu».

Proyectar valores conciliadores que refuercen la convivencia y la deslegitimación de la violencia es incompatible con estos actos de auto elogio en los que se desprecia nuevamente el dolor generado en las víctimas por los mismos a los que se homenajea, porque también cuestionan las bases éticas de nuestra sociedad.

El silencio de las armas tiene un efecto sonoro evidente; en él se oye con más nitidez el desprecio con el que a veces se ha tratado a las víctimas. Hoy, sin embargo, tenemos el deber histórico y ético de hacer las cosas de otra forma. En la nueva sociedad post ETA no caben más humillaciones hacia las víctimas. En esto no podemos seguir siendo prisioneros del pasado porque para avanzar como sociedad necesitamos extender la cultura de la deslegitimación de la violencia en todos los espacios.

El silencio de las armas tiene un efecto sonoro evidente; en él se oye con más nitidez el desprecio con el que a veces se ha tratado a las víctimas.

Una convivencia sana se construye sobre la imbricación de muchos elementos y, sin duda, es central tener en cuenta que las víctimas generadas, sea cual sea el origen de la violencia sufrida por ellas, tienen derecho a la verdad y la justicia. Además de ello, hay que tener en cuenta que la convivencia se construye en el espacio común, en la vida cotidiana, en el paisaje urbano, desde el respeto hacia quienes sufrieron la violencia, sin más matices que la cercanía al dolor de quienes se vieron en una diana. Por eso, los homenajes a los presos de ETA, que se realizan precisamente porque eran de ETA, deterioran la calidad de nuestra convivencia, porque la misma se basa en un ejercicio diario de empatía y afecto.

El deber de memoria exige colocar en el centro de nuestro actuar a la ética y a las víctimas. Solo así lograremos una sociedad más cohesionada, capaz de superar el drama de la violencia. Hoy sabemos que pasar por alto este tipo de cuestiones siempre es la antesala del olvido. Por eso planteamos que:

  1. Se ponga fin a los homenajes públicos a los presos de ETA.
  2. Los ayuntamientos garanticen que los espacios públicos de sus municipios sean un ámbito de convivencia, sin mensajes que idealicen a los miembros de ETA, y que no estén tomados por la iconografía de los presos de ETA.
  3. Se constituyan foros municipales para impulsar espacios y murales locales destinados a reforzar los valores de la memoria democrática, la convivencia y la deslegitimación de la violencia.

Fundación Fernando Buesa – Gogoan por una memoria digna – Elkarbizi

Fundación Fernando Buesa
Gogoan, por una memoria digna
Elkarbizi


 

 

Acercar a los presxs

15 domingo Mar 2020

Posted by gogoanmemoria in presos

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"Eskerrik asko eta barkatu", acercamiento de presos y presas, adoctrinamiento, alejamiento, cárcel Herrera de La Mancha, cumplimiento de condena, delegitimar la violencia, Diario de Noticias de Navarra, Enrique Múgica Herzog, españolista, ETA, Fundación Fernando Buesa, gudari, izquierda abertzale, Lourdes Oñederra, Noticias de Alava, Noticias de Gipuzkoa, política antiterrorista, política de dispersión, política penitenciaria, presos de ETA, reinserción

¿Venganza?

Parece que cuando comienza a funcionar un nuevo Gobierno, se inicia una nueva etapa en la que se activan nuestros temores y nuestras esperanzas. En este contexto, queremos lanzar esta pertinente pregunta: ¿por qué se mantiene a los presos de ETA a cientos de kilómetros de su lugar de residencia habitual?

Desaparecida ETA de una vez por todas, su “presencia” perdurará en nuestras vidas hasta el fin de estas. Es imposible que quienes padecimos su existencia, la olvidemos. Y con su increíble recuerdo -en ocasiones cuesta creer lo que vivimos-, trataremos de crear esa normalidad que debe existir, pero que aquí sigue estando totalmente desdibujada. Como decía Lourdes Oñederra en su discurso “Eskerrik asko eta barkatu” en el acto organizado por la Fundación Fernando Buesa, “no vamos bien cuando circulan palabras como ‘españolista’ de denotación brumosa y connotación envenenada; cuando no se sabe distinguir ‘conflicto’ de ‘violencia’, cuando se acepta la utilización de ‘gudari’, tanto para referirse a quienes se alzaron en favor de la República contra los golpistas, como para referirse a los terroristas, cuando se llama ‘equivocación’ a lo que fue una ‘opción’, la de considerar que la vida humana valía menos que la idea de patria de unos cuantos.” Sí, una realidad totalmente distorsionada y no va a ser nada fácil crear esa normalidad a la que hacíamos referencia.

no vamos bien cuando circulan palabras como ‘españolista’ de denotación brumosa y connotación envenenada; cuando no se sabe distinguir ‘conflicto’ de ‘violencia’, cuando se acepta la utilización de ‘gudari’, tanto para referirse a quienes se alzaron en favor de la República contra los golpistas, como para referirse a los terroristas, cuando se llama ‘equivocación’ a lo que fue una ‘opción’, la de considerar que la vida humana valía menos que la idea de patria de unos cuantos

Respecto a la convivencia, queda muchísimo por hacer y nos consta que hay una dura resistencia a avanzar en la dirección correcta. Precisamente una de las cuestiones que creemos imprescindible es que la izquierda abertzale elabore un discurso propio serio y sincero dirigido a deslegitimar la violencia terrorista. Pero hay otro asunto que también hay que abordar y que es mucho más sencillo. Se trata de -insistimos, desaparecida ETA- acercar a los presos a cárceles próximas al País Vasco.

Por cometer o colaborar en actos terroristas tienen que cumplir con la justicia. Sin embargo, a día de hoy ¿qué sentido tiene que estén tan lejos? Ya no lo tuvo cuando se decidió aplicar el alejamiento como medida penitenciaria dentro de la política antiterrorista. El propio Múgica Herzog artífice de la política de dispersión explicó: “la forma de dispersar era propiciar que la gente más receptiva a lo que estaba pasando en el exterior se librara de la presión del resto”. Esto es, el objetivo era liberar a todo el grupo de la presión de “los duros” con objeto de pudieran dar pasos hacia la reinserción. Y tal y como dice él mismo, se buscaba que la gente pudiera ser más receptiva respecto a lo que ocurría en el exterior. Sin embargo, al comprobar el daño que esta medida hacía en todo el entramado pro ETA, la perpetuaron sine die. Efectivamente, al mundo pro ETA le habían desmontado el chiringuito ya que, por una parte, habían terminado los akelarres de adoctrinamiento en los autobuses a Herrera de La Mancha y, por otra, se les obligaba a duplicar los esfuerzos por mantener al grupo de presos sin fisuras y cada uno fiel al cumplimiento… de su propia condena.

el objetivo era liberar a todo el grupo de la presión de “los duros” con objeto de pudieran dar pasos hacia la reinserción.

Olvidó el objetivo de la reinserción de los presos (política penitenciaria) para centrarse en la presión al entramado pro ETA (política antiterrorista)

De esta manera, con ETA muy activa, al Estado no le tembló el pulso por estirar al máximo los reglamentos aunque supusiera castigar también a personas inocentes. Olvidó el objetivo de la reinserción de los presos (política penitenciaria) para centrarse en la presión al entramado pro ETA (política antiterrorista). El resultado fue que durante 20 años las familias y amistades de los presos también fueron castigadas. Es verdad que, en muchos casos, ese entorno cercano al preso le apoyó, pero no fue en todos los casos. E, incluso aunque les hubieran apoyado, insistimos, no habían delinquido y, por lo tanto, no tenían por qué ser castigadas.

durante 20 años las familias y amistades de los presos también fueron castigadas. Es verdad que, en muchos casos, ese entorno cercano al preso le apoyó, pero no fue en todos los casos. E, incluso aunque les hubieran apoyado, insistimos, no habían delinquido y, por lo tanto, no tenían por qué ser castigadas.

Y si antes fue injusto, ahora que ETA ha desaparecido y, consecuentemente, no tiene el más mínimo sentido la política antiterrorista, ¿por qué se mantiene esa medida penitenciaria que supone ese castigo añadido? ¿Por venganza?  Como hemos comenzado diciendo, hay muchísimo trabajo por hacer. Quizás lo que más premura tenga sea contrarrestar esa corriente de quienes no vieron o no quisieron ver lo que ocurría y, ahora, siguen sin querer ver ese trabajo pendiente y se apuntan a pasar página lo más rápidamente posible coincidiendo en intereses con quienes más responsabilidad han tenido en estos 50 años de terrorismo. Y teniendo tanto y tan duro trabajo, ¿por qué no terminar con la injusticia que supone tener a los presos a cientos de kilómetros? Es necesario terminar con el alejamiento.


Artículo publicado en Diario Noticias de Navarra, Noticias de Gipuzkoa, Noticias de Alava,

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