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Bilbao, ETA, Euskadi, Gesto por la Paz, independencia, izquierda abertzale, manifestación, nacionalismo, negociación, Pacto de Lizarra, presos, violencia
En enero de 1999, hace casi 20 años, la izquierda abertzale convocó una manifestación Por los derechos de los presos vascos. En principio, podría ser ‘una manifestación más’, pero en un entorno de tregua de ETA, esta manifestación tuvo como novedad contar con el apoyo de todos los partidos y grupos sociales del Pacto de Lizarra. Pasado el tiempo, se podría valorar como una exitosa maniobra de la izquierda abertzale propiciada por los mayores entusiastas de aquel famoso Pacto.
Al final, dicho Pacto no llegó a ningún puerto y aquella manifestación no mejoró la situación de los presos de ETA, pero sí llenó las calles de Bilbao de una curiosa combinación sociológica cuya mayoría, a pesar de sus diferencias respecto al uso de la violencia, llegaría durante un tiempo a hacerse arriesgados guiños respecto a la construcción de un nuevo marco de relación entre Euskadi y el resto del Estado. Fueron unos años de mucha tensión social y la responsabilidad de ello fue de quienes sabían que toda aquella estrategia no era más que atajos que conjugaran la independencia de Euskadi y el fin de la violencia vendiendo el apoyo a las tesis independentistas como la varita mágica que traería la paz a Euskadi. Efectivamente, se creó mucha tensión, se dividió más que nunca a la sociedad vasca y fue un ‘tó pa ná’.
Aquella manifestación también fue apoyada por Gesto por la Paz .


Es posible que este gesto le costara mucho, entre propios y entre relativamente cercanos que ya vieron la ocasión perfecta para desacreditar a la organización pacifista. Pero, cualquiera podría reconocer que fue la organización con una motivación más humana y ética de cuantos allí se reunieron. Esta es la nota de prensa extraída de su página web en la que manifestaba su apoyo a dicha manifestación.
«principios éticos y humanitarios»
«los presos, en lo que a su dignidad y derechos se refiere, no se pueden convertir, bajo ningún pretexto, en moneda de cambio de ninguna negociación ni de ningún proceso para conseguir la ansiada paz»
«los motivos que nos impulsan nada tienen que ver con actitudes frentistas, divisiones entre nacionalistas y no nacionalistas, o determinados atrincheramientos estratégicos»
«una reivindicación en clave ética y humanitaria debe estar por encima de otras consideraciones».
Enorme carga ética, sí, pero sus seguidores no pudieron soportar el ambiente hostil creado por los gritos que en aquella manifestación se lanzaron y la abandonaron.
Unos y otros compartieron las calles de Bilbao, pero solo los principios de unos siguen prevaleciendo, mientras que las estrategias de otros siguen enredándose en planes que nos lleven a un desarme ordenado, un final ordenado…
circunstancias desde que se produjo la primera muerte, la de José Pardines, hasta la última, la de Jean Serge Nerín. Somos muchas personas las que pensamos que no, que no estuvo a la altura, que no reaccionó como hubiera hecho una sociedad sana, que no se rebeló con la firmeza que lo requerían todas las atrocidades que se cometieron.


El asesinato de Ernest Lluch me sobrecogió, no sólo porque era un objetivo ‘raro’. Cada persona guarda un recuerdo, una imagen, de los sucesos que le impactan. Yo imaginé a aquel hombre tirado en un garaje, junto a su coche, tiempo y tiempo sin que nadie lo viera… y me sobrecogí. Esa imagen era como el paraguas de López de Lacalle o la barra de pan de Zamarreño.

Han pasado cinco años desde que ETA anunció el «cese definitivo de su actividad armada». Te invitamos a que escuches el programa especial que ha realizado
Un día como hoy de 1975, ETA asesinó a tres guardias civil en Oñate: Esteban Maldonado Llorente de 20 años y natural de un pueblo de Badajoz, Jesús Pascual Martín Lozano de 25 años y natural de un pueblo de Segovia y Juan Moreno Chamorro de 26 años y natural de un pueblo de Cáceres.
Este mismo día, un grupo de incontrolados -según 