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José Antonio Pérez Pérez, historiador del Instituto Valentín de Foronda, ofrece este relato sobre el impacto que causó en su vida el asesinato de José María Ryan Murua el 7 de febrero de 1981.
«El asesinato de Ryan y las lágrimas desconsoladas de Begoña cambiaron mi percepción sobre la violencia y el terrorismo. Nunca había estado a favor, pero comprendí entonces, con mis quince años, que ETA podía matar a cualquiera y que no había motivo alguno que justificase el asesinato de un ser humano».
Testimonios en primera persona
Sin duda alguna, el asesinato de José María Ryan Murua pasará a la vergonzosa historia reciente de nuestra tierra. Pero desde aquí, desde Gogoan, queremos rescatar otra muerte que, con toda seguridad, no tendrá el recorrido de la de Ryan. El tiro en la nuca que recibió el ingeniero también arrastró también la vida de Sagrado Corazón Ruiz Coto, amiga íntima de la familia.

Quizás algún día, alguien haga un estudio sobre las ‘víctimas colaterales’ del terrorismo. ¿Cuántas viudas murieron poco después del asesinato de sus maridos? ¿Cuántos hijos se perdieron en la vida al no soportar la crueldad del asesinato de su padre? ¿Cuántos…
Ayer, 4 de febrero, un grupo de ciudadan@s vasc@s realizaron un pequeño recorrido por algunas calles de Bilbao recordando a un grupo de víctimas del terrorismo.



El asesinato de Ernest Lluch me sobrecogió, no sólo porque era un objetivo ‘raro’. Cada persona guarda un recuerdo, una imagen, de los sucesos que le impactan. Yo imaginé a aquel hombre tirado en un garaje, junto a su coche, tiempo y tiempo sin que nadie lo viera… y me sobrecogí. Esa imagen era como el paraguas de López de Lacalle o la barra de pan de Zamarreño.
Un día como hoy de 1975, ETA asesinó a tres guardias civil en Oñate: Esteban Maldonado Llorente de 20 años y natural de un pueblo de Badajoz, Jesús Pascual Martín Lozano de 25 años y natural de un pueblo de Segovia y Juan Moreno Chamorro de 26 años y natural de un pueblo de Cáceres.
Este mismo día, un grupo de incontrolados -según 