Txiki y Otaegi: Por una memoria deslegitimadora de la violencia

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Maite Leanizbarrutia Biritxinaga. Miembro de Gogoan – Por una memoria digna

Publicado en periódicos del Grupo Noticias el 2.10.2025

Los orígenes de ETA hunden sus raíces en la dictadura de Franco. un régimen que violaba sistemáticamente los derechos humanos de la población. Se daba una situación de violencia estructural y de falta de libertades. De hecho, las condenas a muerte de Juan Paredes Manot “Txiki”, Angel Otaegi Etxeberria y de los miembros del FRAP Ramón García Sanz, Jose Luis Sánchez Bravo y José Humberto Baena Alonso fueron dictadas, sin ningún tipo de garantía, por consejos sumarísimos militares y ratificadas por el consejo de ministros del dictador Franco. No había un sistema político y judicial al que recurrir para denunciar arbitrariedades políticas, atropellos policiales o desmanes de todo tipo.

En este contexto hubo personas y organizaciones que decidieron tomar las armas para hacer frente a la dictadura, como es el caso de ETA. En 1968 asesinó al guardia civil José Antonio Pardines Arcay y ese fue su primer asesinato y el inicio de su actividad armada. Casi una década después se promulgó la Ley 46/1977, de 15 de octubre, que establecía la amnistía para todos los actos de intencionalidad política considerados delitos por la legislación, ejecutados hasta el 15 de junio de 1977, fecha en la que se celebraron las primeras elecciones democráticas tras cuarenta años de dictadura. Dicha ley también amnistiaba a las autoridades, funcionarios y agentes del orden que hubieran cometido delitos o faltas durante la persecución de actos políticos o hubieran violado los derechos de las personas.

Todo lo relacionado con los orígenes de ETA levanta aún hoy mucha controversia. Ya en octubre de 2010 en Gesto por la Paz abordamos el tema, y en nuestra revista “Bake Hitzak” recogimos los testimonios de siete hombres que vivieron en aquellos tiempos y que habían reflexionado al respecto; algunos de ellos incluso habían militado en ETA. Les planteamos una serie de preguntas como: “¿Algunos crímenes son justificados y otros no? ¿Fue útil el uso de la violencia en algún momento? ¿Realmente era imprescindible iniciar una guerra contra el Estado? ¿Es una espiral imposible de detener? ¿Cómo ha contribuido la sociedad que no apoya directamente a ETA a mantenerla?…”

El resultado fue que estas personas que nos dieron su opinión y otras más que hemos ido sondeando más recientemente, tenían opiniones diversas en relación con todas esas cuestiones que les planteamos, y en sus respuestas se daban muchas divergencias, matices y sobre todo algunos manifestaban y siguen manifestando grandes dudas.

Entre ellos sí había y hay unanimidad en la creencia de que el terrorismo no tiene ninguna cabida en democracia, y en el hecho de que fue la respuesta que ETA dio al régimen dictatorial de Franco lo que le proporcionó un prestigio sobre el que muchas personas han asentado su legitimidad incluso hasta el día de hoy. Pero no podemos obviar que estas personas se suelen aferrar a unos atentados muy concretos cometidos en aquella época franquista para reafirmar la legitimidad de ETA: aluden recurrentemente al asesinato del policía torturador Melitón Manzanas en 1968, y al de Luis Carrero Blanco en 1973, militar y presidente del Gobierno de España. Nunca hablan de la masacre de la cafetería Rolando, que también se perpetró en aquellos años, ni tampoco suelen mencionar que el 93% de las víctimas de ETA lo fueron en democracia.

Porque el terrorismo de ETA no se detuvo en los inicios de la transición democrática, sino que se incrementó. Ya en 1980, 33 miembros destacados de la cultura vasca de tendencias ideológicas diversas, preocupados por el incremento de la violencia, firmaron un manifiesto contra el terrorismo de ETA: “AÚN ESTAMOS A TIEMPO. GARAIZ GABILTZ”

El manifiesto tenía un valor ético importantísimo y entre otras cosas decía: “Pero no tenemos el menor reparo en afirmar que la violencia que ante todo nos preocupa es la que nace y anida entre nosotros, porque es la única que puede convertirnos, de verdad, en verdugos desalmados, en cómplices cobardes o en encubridores serviles”.

Alertaba del peligro “de ser vilipendiados de forma sistemática” por el hecho de manifestarse en contra de ETA, reivindicaba los métodos racionales y pacíficos para buscar soluciones a los problemas y acababa proclamando que “a la hora de encaminarnos por las sendas de la libertad y la democracia, los vascos nos encontramos en la necesidad de denunciar una situación de la que no saldremos si no nos protegemos de nuestros «salvadores» y no logramos salvarnos de nuestros «protectores». Aún estamos a tiempo.”

Como recogía el “Manifiesto de los 33” ETA y su entorno político y social se autoproclamaron protectores del pueblo vasco; decían ser el “movimiento de liberación nacional vasco” y se arrogaron la representación de la voluntad de una sociedad plural. Pero conscientes de que las urnas no les daban el apoyo deseado, la izquierda abertzale no dudó en jugar con dos barajas: participaba a su manera en el juego institucional, y a su vez se apoyaba en ETA para imponer su proyecto totalitario y sectario. Al mismo tiempo ETA, para justificar su existencia, tuvo que encumbrar el papel de su violencia, minimizar y despreciar los logros democráticos y atemorizar a toda una sociedad.

Y consiguieron trasladar a la sociedad la idea de que ellos y ellas eran la vanguardia de las luchas políticas y sociales, y de que el uso de la violencia era legítimo mientras hubiera objetivos políticos y sociales por conseguir. Y se fue instalando la idea de que denunciar y renunciar a la violencia era renunciar y traicionar a las causas que decían defender; causas que no eran suyas, sino que lo eran -o no- de una pluralidad de personas y agentes de la sociedad, aunque su obsesión ha sido siempre apropiarse de las mismas.

En los años 1993 y 1994 Gesto por la Paz hizo una importante aportación que desmontaba la legitimidad del uso de la violencia para conseguir fines políticos: En su documento “Para Salir de la situación de violencia” recogía la “separación de conflictos”. Gesto por la Paz defendía que no era necesaria la vinculación entre la violencia y los conflictos políticos que se pueden dar en cualquier sociedad. El uso de la violencia sólo tenía cabida en el marco de un proyecto totalitario y absolutamente irrespetuoso con los derechos humanos. Gesto planteaba que la utilización de la violencia no estaba justificada desde ningún análisis político; por lo tanto, su ejercicio era consecuencia exclusivamente de la voluntad de quienes usaban la violencia. No existía una causa – efecto que la justificara.

Mezclar los diferentes conflictos que se pueden dar en cualquier sociedad –conflictos políticos, identitarios, laborales, medioambientales, etc- con el uso de la violencia ha sido una fatalidad, y frente a ella Gesto por la Paz defendía que el conflicto es consustancial al ser humano y a las sociedades y que la violencia no lo es, y que su uso no es inevitable; más bien todo lo contrario; hay que evitarla.

En consecuencia la historia de ETA ha sido un desastre total, y al señalar sus trágicas consecuencias siempre nos acordamos de las víctimas, porque han sido las que han sufrido en sus carnes el cruel zarpazo de una violencia que tenía como objetivo someter a toda una sociedad, pero el daño que ETA ha generado en nuestros valores y en nuestra convivencia no es menor. Y no podemos olvidarlo y seguir adelante como si nada hubiera pasado, porque está en juego nuestro futuro.

Por esa razón, después de que en octubre de 2011 ETA anunciara el cese definitivo de la violencia terrorista, en 2012 Gesto por la Paz, a modo de testamento, publicó el documento “Por una memoria básica deslegitimadora de la violencia”. De ese documento he extraído el siguiente extracto:

La violencia específica que se ha practicado en nuestra sociedad en las últimas décadas es la manifestación más extrema de la intolerancia. Su ejercicio ilegítimo constituye el acto de mayor injusticia que un ser humano puede cometer contra la integridad y la dignidad de otro ser humano.

La dolorosa existencia y práctica de la violencia de intencionalidad política en nuestra sociedad durante varias décadas obliga, en este momento, a establecer las bases de la memoria para deslegitimar esa violencia que hemos padecido, acompañar los recuerdos de las distintas víctimas y sustentar una convivencia futura enriquecedora.

En una sociedad tan diversa como la vasca, se puede dar una comunidad de memorias plurales sobre un pasado tan reciente, pero en todos los casos, en su base se deben asumir los criterios aglutinadores de reconocimiento fáctico y moral de lo ocurrido, de respeto a la dignidad de las víctimas y de deslegitimación de la violencia que las ha causado. La pluralidad de memorias se mostrará en los testimonios de las víctimas, en las interpretaciones de los medios de comunicación y de los historiadores, en las sensibilidades políticas y sociales… pero en ningún caso se puede aceptar como muestra de pluralidad la creación de memorias colectivas legitimadoras de la violencia o basadas en la épica de los logros de aquella. Resultaría éticamente inaceptable y dificultaría enormemente la convivencia futura.

Por todo ello, es muy necesario reconocer a Juan Paredes Manot “Txiki” y a Angel Otaegi Etxeberria como víctimas e integrar sus injustos y crueles fusilamientos en nuestra memoria, pero no se puede homenajear a una organización que asesina. Y es que tal y como recoge el documento “Por una memoria básica deslegitimadora de la violencia”, resultaría éticamente inaceptable y dificultaría enormemente la convivencia futura.

Txiki ETA Otaegi: Omenaldia, memoria…

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«Gogoan, por una memoria digna» elkarteak solasaldi bat antolatu du irailaren 24rako «Txiki ETA Otaegi: Omenaldia, memoria…» izenburupean. Bertan parte hartuko dute:

– Jose Manuel Bujanda (Txikiren kidea ETAn)
– Kepa Aulestia (analista politikoa)
– Maite Leanizbarrutia (Gogoan, por una memoria digna)

Franco hil baino bi hilabete lehenago Txiki eta Otaegi ETA politiko-militarreko kideak fusilatu zituztenetik 50 urte betetzear direnean eta urteurrenari aurre egiteko ikuspegi desberdinak ikusita, uste dugu beharrezkoa dela gizarteari ekarpen bat eskaintzea giza eskubideen defentsaren eta indarkeriaren memoria deslegitimatzailearen eremutik.

Juan Paredes Manot «Txiki», Angel Otaegi Etxeberria eta FRAPeko Ramón García Sanz, Jose Luis Sánchez Bravo eta José Humberto Baena Alonsoren heriotza-zigorrak kontseilu sumarisimo militarrak eman zituen eta, ondoren, Franco diktadorearen ministro kontseiluak berretsi zituen. Frankismoaren azken exekuzioak izan ziren, bidegabeak eta tragikoak, eta nazioarteko gaitzespen handia eragin zuten. Duela gutxi, 2012an, Txiki eta Otaegi biktimatzat hartu ditu Eusko Jaurlaritzak.

«Gogoan, por una memoria digna» elkartean, Txikiren eta Otaegiren biktima izaera eta aitorpena defendatzen ditugu, baina haien memoria ETA legitimatzeko erabiltzea arbuiatzen dugu.

Jakin badakigu horrek guztiak eztabaida ugari sortzen dituela oraindik ere, fusilamendu horiek giza eskubide oinarrizkoenak ukatzen zituen diktadura errepresibo baten azkenetan gertatu zirelako, eta, horregatik eta argi apur bat emate aldera, gai hauek jarri nahi ditugu mahai gainean: diktaduran eta demokrazian indarkeria erabiltzearen zilegitasuna, indarkeria erabili ez zuten indar antifrankista gehienen jarrera, edo ezker abertzaleak Txiki eta Otaegiri eskainitako omenaldiekin ETAren ibilbide osoa legitimatzeko etengabeko ahalegina (biktimen % 93 1977ko Amnistia Legearen ondoren izan ziren).

Hitzaldi-solasaldia irailaren 24an, asteazkena, izango da, 18:30ean, Bizkaiko Batzar Nagusien Aretoan (Hurtado de Amezaga, 6, Bilbo).

Txiki ETA Otaegi: Homenaje, memoria…

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La asociación “Gogoan, por una memoria digna” ha organizado para el miércoles, 24 de septiembre, una charla coloquio bajo el título “Txiki ETA Otaegi: Homenaje, memoria…” en la que participarán:

  • Jose Manuel Bujanda (compañero de Txiki en ETA)
  • Kepa Aulestia (analista político)
  • Maite Leanizbarrutia (Gogoan, por una memoria digna)

A punto de transcurrir 50 años desde los fusilamientos de los miembros de ETA político-militar Txiki y Otaegi dos meses antes de la muerte de Franco y ante los distintos enfoques para afrontar su aniversario, creemos que es necesario ofrecer a la sociedad una aportación desde el ámbito de la defensa de los derechos humanos y de una memoria deslegitimadora de la violencia.

Las condenas a muerte de Juan Paredes Manot “Txiki”, Angel Otaegi Etxeberria y de los miembros del FRAP Ramón García Sanz, Jose Luis Sánchez Bravo y José Humberto Baena Alonso fueron dictadas por consejos sumarísimos militares y ratificadas por el consejo de ministros del dictador Franco. Fueron las últimas ejecuciones del franquismo, injustas y trágicas, y provocaron una importante repulsa internacional. Más recientemente, en 2012 el Gobierno Vasco ha reconocido a Txiki y a Otaegi como víctimas.

Desde “Gogoan, por una memoria digna” defendemos el reconocimiento y la condición de víctimas de Txiki y de Otaegi, pero rechazamos que se use su memoria para legitimar a ETA.

Conscientes de que éste es un tema que aún genera debate y una especial controversia porque estos fusilamientos tuvieron lugar en los últimos coletazos de una dictadura represiva y negadora de los derechos humanos más básicos, queremos poner sobre la mesa temas como la legitimidad del uso de la violencia en la dictadura y en la democracia, la posición de la mayoría de las fuerzas antifranquistas que no hicieron uso de la violencia o el constante y permanente impulso por parte de la izquierda abertzale de legitimar toda la trayectoria de ETA (un 93% de sus víctimas tras la Ley de Amnistía de 1977) con el homenaje a Txiki y a Otaegi.

La charla-coloquio tendrá lugar el día 24 de septiembre, miércoles, a las 18:30 horas en la sala de Juntas de Bizkaia (calle Hurtado de Amezaga, 6, Bilbao).

ETXERA ¿RESPETO A LOS DERECHOS O REIVINDICACIONES POLÍTICAS?

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Txema Urkijo. Miembro de Gogoan – Por una memoria digna

Para evitar despistarnos con debates de tiempos pasados, diremos que, al menos en la última década, la situación de los presos de ETA se ajusta y respeta el marco legal vigente. No porque lo diga yo, claro está, sino porque así lo corroboran las resoluciones judiciales recaídas cuando una (Fiscalía) u otra parte (las defensas de los internos) han acudido a la vía judicial al entender que se vulneraba en algún extremo la legislación vigente.

En unas ocasiones, los tribunales han rechazado las peticiones planteadas y, en otras, las han aceptado, pero el resultado final solo se puede entender como una confirmación o restauración de la legalidad. El frecuente recurso a los tribunales europeos no ha modificado, sino al contrario, en lo sustancial esta valoración.

Una consecuencia de esta afirmación es que carece de fundamento una reivindicación de respeto de los derechos de las personas pertenecientes en su día a ETA que cumplen actualmente condena por delitos de terrorismo. Al menos, de fundamento jurídico.

Sí parece que pueda tener sentido lo que más probablemente constituya la auténtica pretensión de quienes aprovechan las aglomeraciones festivas del estío para hacer oír su voz con el eslogan “ETXERA”, que no es otra que modificar la actual legislación penitenciaria, para conseguir un trato similar al de los presos llamados comunes.

Reivindicar derechos cuando, en realidad, se defienden objetivos de política legislativa, tal vez no sea una triquiñuela (cada uno que piense lo que quiera), pero sí induce a la confusión. Mucha gente de buena fe no tolera una vulneración de derechos. Negar a las personas presas lo que por ley les corresponde no es aceptable para cualquier defensor de los derechos humanos. Pero si se respeta la ley, el marco constitucional y el de derechos humanos a nivel internacional, tal vez no se sienta impulsado a suscribir ninguna reivindicación tendente a modificar una norma con el único objetivo real de que sujetos que han cometido graves delitos terroristas regresen antes a CASA.

A esta consideración debe añadirse otra no menor. Valorando como legítima – faltaría más – la pretensión de modificar la normativa penitenciaria para suavizar los requisitos de acceso al tercer grado y la libertad condicional, evitando con ello las interpretaciones excesivamente rigoristas de la fiscalía de la Audiencia Nacional y de la propia sala, su síntesis en la expresión ETXERA contiene una connotación especialmente significativa.

La eliminación de la excepcionalidad en la normativa penitenciaria aplicable a las personas de ETA que cumplen condena puede ser un objetivo de justicia material que se concentra en la aplicación equitativa de la ley, en el acto de su aplicación en sí mismo.

Sin embargo, en la formulación que, como hemos señalado, sintetiza esta reivindicación, “ETXERA”, hay un indudable y entrañable aroma de cariño, dulzura, calor, paz… Una referencia de enorme simbolismo, la casa. Son connotaciones que exceden el ámbito de la estricta búsqueda de una opción justa en la aplicación de una ley, para desplazarla a sus consecuencias, aquellas que visualizan mejor el objetivo político perseguido. Es la recompensa merecida, el reconocimiento, el tributo.

No seré yo quien juzgue estas legítimas motivaciones si se mueven en el terreno de lo personal o, al menos, de lo privado. Pero, resultando tan evidentes, no puede sorprender a nadie que haya una parte de la ciudadanía de este país (lástima que, como siempre, tan minoritaria) que eleve su enérgica protesta cuando se traslada al ámbito público.

El error – y esto lo comparto con SARE – es acudir a ese concepto tan escurridizo de la humillación de las víctimas. Pues no. Es comprensible que a las víctimas les pueda doler y molestar, pero esto no va de asuntos privados y esferas particulares, sino de ética pública y de defensa de un concepto de valores de ciudadanía. Sencillamente es éticamente intolerable (ojalá lo fuera también políticamente) que continúen las exhibiciones de apoyo, enaltecimiento, condescendencia y comprensión hacia quienes, habiendo provocado tanto dolor y sufrimiento a la sociedad y habiendo perturbado en tal grado la convivencia de este país, no han mostrado hasta la fecha el más mínimo signo de contrición.

Porque también a la ética pública (además de a la legislación penitenciaria) corresponde dar un trato diferente, mejor, a la persona delincuente que ha sido capaz de realizar un recorrido de reflexión personal autocrítica, asumiendo su responsabilidad en el daño ocasionado y reconocido como injusto.

Y, honestamente, no hay ni un gramo de intencionalidad política en estas líneas.

 

 

UN GRITO

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Antonio Dupla. Miembro de Gogoan – Por una memoria digna

Nueva exposición interesante en el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo en Vitoria-Gasteiz. Esta vez dedicada a Agustín Ibarrola, a quien no hace falta presentar. En la inauguración de la exposición, esta mañana del miércoles 9 de julio, Raúl López Romo lo ha presentado como un valiente, un resistente, un ejemplo de coherencia y dignidad. Alguien distinguido en la lucha contra las dictaduras, en su caso la de Franco y la de del terrorismo de ETA. Preso 5 años en los años sesenta por su militancia comunista contra Franco, después, en democracia, sufre la violencia de persecución y vive 12 años escoltado. Si el interés de Ibarrola resulta indiscutible desde el punto de vista artístico para cualquier analista mínimamente serio, el sectarismo ideológico ha provocado su rechazo en importantes sectores de la sociedad vasca e incluso la vandalización de sus obras. Así ha sido la historia reciente de nuestro pequeño país.

Han intervenido también en la presentación su hijo, José Ibarrola y su nieto Nahiel, autor del video que acompaña a la exposición, en cuya banda sonora ha colaborado el batería Jon Fresco, que ha utilizado para la percusión las propias obras de Ibarrola. Su hijo, José Ibarrola, destacado artista igualmente, “comisario” de la exposición, aunque ha dejado claro que no le gusta el término, ha insistido en dos ideas que ha querido destacar. Obligado por lo limitado del espacio, la selección de obras, un reducido número de cuadros y grabados y un cartel, así como las esculturas, intimidatorias, de los encapuchados, gira en torno al grito, por un lado y a la simetría, por otro. Grito de libertad, pero de libertad no vacía, tan actual, sino, en el caso de Agustín Ibarrola, ha dicho su hijo, indisolublemente unida a solidaridad, dignidad y justicia social, y simetría  en su actitud coherente y digna ante las dos dictaduras a las que se enfrentó, la franquista y la de ETA.

La exposición, titulada Resistencia/Huella / Erresistentzia/Aztarna y muy recomendable, está abierta hasta el 21 de septiembre (y el Memorial no cierra en verano…)

Charla/Coloquio. “Memoria y Política después de la violencia” (vídeo)

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Reproducción en video de la charla «Memoria y política después de la violencia” celebrada el 10 de junio en Donostia en la que participarán Josu Elespe, víctima participante en los encuentros restaurativos y educativos y Joxan Rekondo, analista político. La charla fue moderada por Maite Leanizbarrutia de Gogoan.

Video: https://www.youtube.com/live/fDnVzMpH-3c

 

Diálogos tras la violencia – Indarkeriaren osteko elkarrizketak (vídeo y audio)

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Reproducción del audio de la charla “Diálogos  tras la violencia – Indarkeriaren osteko elkarrizketak“ realizada en Pamplona el 4 de junio en la que participaron el filósofo Reyes Mate y el ex miembro de ETA Ion Aldalur. El diálogo fue moderado por la periodista y profesora de la Universidad de Navarra, María Jiménez.

Video: https://youtu.be/S21EzRAqV98

Audio: 

Reyes Mate, filósofo del CSIC, es experto en reflexión sobre la memoria, los vencidos y el papel de la filosofía después del Holocausto y Auschwitz. En 2009 se le concedió en España el Premio Nacional de Literatura – Ensayo por su obra La herencia del olvido. Por su parte Jon Aldalur participó en el secuestro y asesinato del empresario guipuzcoano Ángel Berazadi. Aldalur ha destacado en los últimos años por su fuerte autocrítica y su labor de apoyo a las víctimas del terrorismo.

Charla/Coloquio. “Memoria y Política después de la violencia”

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La asociación ‘Gogoan, por una memoria digna’ ha organizado para el martes, 10 de junio una charla/coloquio con el título «Memoria y política después de la violencia” en la que participarán:

  • Josu Elespe, víctima participante en los encuentros restaurativos y educativos
  • Joxan Rekondo, analista político

La charla será moderada por Maite Leanizbarrutia de Gogoan.

Transcurridos ya más de 13 años desde el anuncio del cese del terrorismo por parte de ETA, nos parece oportuno volver a reflexionar y preguntarnos sobre cómo hacer política y preservar la memoria.

Abordaremos cuestiones como la necesaria crítica y autocritica sobre nuestro pasado reciente.  Y nos preguntaremos si hay algún mínimo que consideremos exigible desde el punto de vista ético y político y que no se está dando.  Constatamos que no hemos conseguido compartir un mínimo “suelo ético” y que una parte de la sociedad y la ciudadanía es incapaz de decir “fue injusto”, “estuvo mal y nunca debió ocurrir” con relación al terrorismo de ETA , a sus consecuencias y a su propio pasado. Y qué supone este déficit en derechos humanos, memoria y convivencia.

La charla/coloquio se celebrará en el Koldo Mitxelena Kulturunea, en su ubicación actual, en la Parte Vieja en el Convento de Santa Teresa el martes 10 de junio a las 19.00 horas.  El acceso es libre hasta completar aforo.

Animamos a toda la ciudadanía a acercarse al acto.

Hitzaldia. “Memoria eta Politika indarkeriaren ondoren”

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Gogoan, por una memoria digna’ elkarteak “Memoria eta politika indarkeriaren ondoren” izeneko hitzaldia/mahai-ingurua antolatu du ekainaren 10erako, asteartez, eta honako hauek hartuko dute parte:

  • Josu Elespe, hezkuntza eta berreraikitze topaketetan parte hartu duen biktima
  • Joxan Rekondo, analista politikoa

Gogoan elkarteko Maite Leanizbarrutiak bideratuko du hitzaldia.

ETAk terrorismoa utziko zuela iragarri zuenetik 13 urte baino gehiago igaro direnean, egoki iruditzen zaigu berriro hausnartzea eta geure buruari galdetzea nola egin politika eta nola gorde memoria.

Gure hurbileko iraganari buruzko kritika eta autokritika bezalako gaiak jorratuko ditugu. Eta geure buruari galdetuko diogu ea ba ote dagoen ikuspegi etiko eta politikotik exijitzeko modukotzat jotzen dugun eta ematen ari ez den gutxieneko baldintzaren bat. Ohartu gara ez garela gai izan gutxieneko “zoru etiko” bat partekatzeko, eta gizartearen eta herritarren zati bat ez dela gai “bidegabea izan zen” esateko, “gaizki egon zen eta ez zuen inoiz gertatu behar”, ETAren terrorismoari eta haren ondorioei eta iraganari dagokiela. Eta Giza Eskubideen, memoriaren eta bizikidetzaren defizit hori berori dakarrela.

Hitzaldi/mahai-ingurua Koldo Mitxelena Kulturunean egingo da, gaur egun dagoen tokian, Alde Zaharrean, Santa Teresa Komentuan, 19.00etan. Doako sarrera.

Hiritar guztiak animatu nahi ditugu ekitaldira gerturatzera.