Sabin Zubiri. Miembro de Gogoan – Por una memoria digna.

En las noches electorales de las municipales de 2023 y autonómicas de 2024 el mensaje final de Arnaldo Otegi fue:

«La nuestra es una marea, una marea que sube lentamente, pero hoy hemos dejado la marea muy alta y la marea se ha reforzado y extendido mucho. Y en ese sentido quiero decir dos cosas: Estate orgulloso, Mar Cantábrico, porque los resultados de hoy son impresionantes”

En la política anglosajona se usa el concepto dog-whistle politics (política del silbato para perros), para referirse a los mensajes políticos que pretenden camuflarse, con el objeto de que motiven a los fieles, sin ahuyentar al resto. Es considerada una práctica engañosa, de doblez política.

En octubre Otegi usó una camiseta con el mismo mensaje en la presentación del congreso político que Bildu va a celebrar en los próximos días: “Estate orgulloso, Mar Cantábrico”.

Ese verso forma parte de una épica canción de Telesforo Monzon, uno de los mayores incitadores y mitificadores de la violencia de ETA. Una canción dedicada al dirigente de ETA, Eustakio Mendizabal, asesinado en 1973 por la policía franquista, en la que se le compara con el militar profesional y comandante de gudaris Cándido Saseta (muerto por las tropas golpistas en 1937, mientras las combatía en Asturias).

Txikia

Txikia fue su nombre de guerra ,
aunque él era un hombre entero.
Mendizabal, sucesor de Saseta,
los dos pequeños, ágiles y apuestos.
Saseta murió al frente de sus gudaris,
Mendizabal ha muerto solo.
Pero los dos, ayer y hoy, tienen a
todo un pueblo detrás de ellos.
Ya que murieron por Euskadi
con el cuerpo lleno de espinas.
Estate orgulloso Mar Cantábrico
y canta para siempre
el sueño eterno de ambos.
Y dile al futuro con tus olas, que las
estrellas del Pueblo nunca se apagan.
Nuestros niños cantarán sus nombres
en las ikastolas de mañana, pues
los dos murieron con espinas clavadas.

https://www.plentziakantagune.eus/2013/01/txikia.html

Pero a pesar de sus noches electorales eufóricas, afortunadamente hoy en día ya sabemos que no se ha cumplido el deseo escrito por Telesforo Monzón de que en nuestras escuelas se mezclen los nombres de los miembros de ETA (que causaron el 95% de sus víctimas tras la muerte de Franco) con los de los gudaris.

Y es que el mencionado engaño político no solo es para quienes no perciben en Bildu sus camuflados mensajes romantizadores del terrorismo, sino que también es un embuste macabro para los propios presos de ETA.

Se acogen por fin, tras alargar innecesariamente sus penas de cárcel, a las vías de reinserción que tuvieron auto-prohibidas durante décadas, incluso llegando al asesinato de Yoyes. Así las cosas, sin motivo de orgullo para nuestro Mar Cantábrico, ni para casi nadie, seguir tirando de cancionero épico, en estos tiempos de terceros grados y salidas facilitadas por empresas sociales de inserción y entidades religiosas, resulta un alarde propio de una estafa ético-política.

Contribuyan estas líneas a reflexionar sobre el doble discurso de Bildu en torno a la convivencia, y sobre los retos y problemas de una memoria democrática vasca deslegitimadora de tantas violaciones de derechos humanos sufridas en este país.